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sábado, 30 de noviembre de 2024
Comunica con poder ¡y trasciende!
Así que cuando me contactaron de para participar como exponente en la Semana Mujer Mipyme Hidalgo 2024
Ese evento, que reúne a emprendedoras de la comunidad Hidalgo, en México, es organizado por la Dirección General de Fomento Económico de la Secretaría de Desarollo Económico de esa localidad mexicana.
Aquí les comparto mi exposición sobre las acciones claves que debes emprender para
construir un discurso poderoso que capte la atención de los periodistas y te
ayude a proyectar tu negocio en esos canales de manera efectiva y trascendente.
PD. Formalmente he obtenido el título de "Conferencista internacional" 😎
¡Es demasiado emocionante! 😍
martes, 5 de abril de 2011
Hoy celebramos nuestro día, ¡periodistas!
Llega el Día Nacional del Periodista. ¿Me uno a la fiesta o permanezco indiferente? Aunque la duda persiste, no dejo de felicitar, abrazar y celebrar con mis colegas. Pero hay algo... falta algo. Sigo con esa sensación extraña del que celebra sin merecerlo. Mi festejo es reflexivo. En el fondo me preocupa que los periodistas tengamos un día, pues la mayoría de las cosas que recuerdo que se le designa un día es para recordarle reivincaciones y son sectores que están en lucha por lograr el respeto de sus derechos (Día de la Mujer, Derechos del Niño, Estudiante...). Y qué sopresa cuando me encontré con este artículo de mi colega Martha Quéliz, porque precisamente expresa ese algo que sentía y que no lograba descifrar.
Sin embargo, a pesar de todo, soy optimista. Propongo que trabajemos para que no hayas dudas de unirse a la fiesta cada cinco de abril.
Foto: Danny Polanco.
Por Martha Queliz
Hoy es un gran día. ¡Felicidades periodistas! Como todos los años esta fecha la festejamos por todo lo alto. No hay razón para dejar de hacerlo. Vivimos como príncipes y princesas en un país donde un comunicador vale por lo que es como profesional, se le respeta por lo que escribe y dice, y se le paga por su objetividad. Tenemos un gremio que nos protege hasta de las malas miradas que alguien ose darnos, y lo mejor, gozamos de la protección plena del medio para el cual laboramos cuando la situación lo amerita. En este país donde el periodista hace gala de sus dotes de buena pluma, no hay nada que estropee su libertad de expresión, no hay intereses que se interpongan ante la objetividad de sus historias cuando decide contarlas con pelos y señales. Ah, y por si fuera poco, nada entorpece su búsqueda de información, pues todos en la sociedad apuestan a la diafanidad del desenvolvimiento cotidiano de todos los que intervienen en la vida nacional.
En este pedazo de tierra la discriminación en los medios de comunicación no existe. Es suficiente con ser periodista para estar apto y cubrir cualquiera de las fuentes de información que componen la sociedad. La capacidad es vital para desempeñar la profesión. De ahí que, tanto los medios como los mismos profesionales, nos encargamos de mantenernos a la vanguardia de todos los temas que se relacionan con nuestra carrera. Ni hablar de lo mucho que nos preocupamos por conocer los cambios de la Real Academia de la Lengua en el idioma. Esto nos lleva a tener cada vez mejor ortografía y a llevarle a los lectores informaciones más acabadas y que sirvan de guía para sus necesidades académicas y para ampliar su acervo cultural.
Gracias a Dios que vivimos en una isla donde los periodistas tenemos tantas oportunidades, donde nuestra calidad de vida cada vez es más digna, donde se nos paga no sólo por el riesgo que corremos cuando nos enrumbamos a cubrir los más espeluznantes hechos, sino hasta por la osadía de poner nuestras vidas en manos de un chofer que, como ser humano, a veces no sabemos con cuáles problemas a cuestas puede andar. Y hablando de andar, ¡señores! En la realidad qué mal andan las cosas en las lides periodísticas. Mientras más pasa el tiempo peores son las condiciones de vida para los comunicadores. No contamos con una entidad que nos proporcione bienestar, seguridad, salud, vivienda y otros beneficios que todo periodista debe tener para garantizar una mejor calidad de vida. Y en lo profesional, no sabemos a qué saben las mieles de la libertad de expresión y mucho menos podemos acariciar el sueño de que, en un futuro promisorio, las nuevas generaciones podrán disfrutar de un legado escrito con las manos que luchan por un periodismo objetivo y veraz que dé como resultado una vida digna para los periodistas. Mientras tanto nos conformamos con vivir todo esto en una fábula.
El artículo de Martha Quéliz fue publicado en Listín Diario.
Sin embargo, a pesar de todo, soy optimista. Propongo que trabajemos para que no hayas dudas de unirse a la fiesta cada cinco de abril.
Foto: Danny Polanco.
La vida digna del periodista
Por Martha Queliz
Hoy es un gran día. ¡Felicidades periodistas! Como todos los años esta fecha la festejamos por todo lo alto. No hay razón para dejar de hacerlo. Vivimos como príncipes y princesas en un país donde un comunicador vale por lo que es como profesional, se le respeta por lo que escribe y dice, y se le paga por su objetividad. Tenemos un gremio que nos protege hasta de las malas miradas que alguien ose darnos, y lo mejor, gozamos de la protección plena del medio para el cual laboramos cuando la situación lo amerita. En este país donde el periodista hace gala de sus dotes de buena pluma, no hay nada que estropee su libertad de expresión, no hay intereses que se interpongan ante la objetividad de sus historias cuando decide contarlas con pelos y señales. Ah, y por si fuera poco, nada entorpece su búsqueda de información, pues todos en la sociedad apuestan a la diafanidad del desenvolvimiento cotidiano de todos los que intervienen en la vida nacional.
En este pedazo de tierra la discriminación en los medios de comunicación no existe. Es suficiente con ser periodista para estar apto y cubrir cualquiera de las fuentes de información que componen la sociedad. La capacidad es vital para desempeñar la profesión. De ahí que, tanto los medios como los mismos profesionales, nos encargamos de mantenernos a la vanguardia de todos los temas que se relacionan con nuestra carrera. Ni hablar de lo mucho que nos preocupamos por conocer los cambios de la Real Academia de la Lengua en el idioma. Esto nos lleva a tener cada vez mejor ortografía y a llevarle a los lectores informaciones más acabadas y que sirvan de guía para sus necesidades académicas y para ampliar su acervo cultural.
Gracias a Dios que vivimos en una isla donde los periodistas tenemos tantas oportunidades, donde nuestra calidad de vida cada vez es más digna, donde se nos paga no sólo por el riesgo que corremos cuando nos enrumbamos a cubrir los más espeluznantes hechos, sino hasta por la osadía de poner nuestras vidas en manos de un chofer que, como ser humano, a veces no sabemos con cuáles problemas a cuestas puede andar. Y hablando de andar, ¡señores! En la realidad qué mal andan las cosas en las lides periodísticas. Mientras más pasa el tiempo peores son las condiciones de vida para los comunicadores. No contamos con una entidad que nos proporcione bienestar, seguridad, salud, vivienda y otros beneficios que todo periodista debe tener para garantizar una mejor calidad de vida. Y en lo profesional, no sabemos a qué saben las mieles de la libertad de expresión y mucho menos podemos acariciar el sueño de que, en un futuro promisorio, las nuevas generaciones podrán disfrutar de un legado escrito con las manos que luchan por un periodismo objetivo y veraz que dé como resultado una vida digna para los periodistas. Mientras tanto nos conformamos con vivir todo esto en una fábula.
El artículo de Martha Quéliz fue publicado en Listín Diario.
lunes, 28 de marzo de 2011
Mal de amor
Aclaro: El título de esta entrada no se refiere a mi actual estado de ánimo. Nada que ver, gracias a Dios. Pero creo que es un tema que a todos los que nos enamoramos nos ha tocado en algún momento.
Pasaba por el blog de mi amigo Jhonatan Liriano y me encontré con ese escrito.
Pensé: "Waaaooo, pero qué buena descripción del mal de amor! Ufff! Esto lo debo publicar en mi blog!". Y aquí está. Ya me dirán ustedes, qué tal :)
Mal de Amor
Por Jhonatan Liriano
El maldeamor es una vaina que te desajusta, que te desmonta todos los significados. Fácilmente puede convertir la mejor tarde de sábado en un deprimente derroche de mucosa nasal y tuiteo de pendejadas.
No hay llamada ni chercha que lo cure. Cuando alguien intenta distraerlo con dos o tres petacazos, apenas consigue acentuarlo, con risas estúpidas, y hasta con babeo. Y ahí sí es difícil la situación, porque de la tristeza brutal se pasa a la risa sin razón, a la payasada.
El maldeamor altera los sentidos, hace que la más tonta canción romántica te recuerde momentos que ni siquiera viviste, o que la voz de quien no está en ti aparezca en todas partes, con una omnipresencia que el mismo Dios envidiaría. ¿Y los olores? Sin buscarlo, encuentras el perfume de aquella persona que te saca el pie en un desabrido pepino de ensalada o en una esquina de la cama en la que nunca estuvo.
Quien tiene maldeamor exagera la comida. No come nada hasta que se le pasa la enfermedad, o se traga un tanque de lo que sea hasta que le llega el sueño por hartura simple.
En vano llueven los consejos de la madre, el padre, los tíos o los amigos. Nadie tiene la fórmula adecuada para evadir los síntomas del maldeamor, capaces de tumbar al hombre más robusto y a la mujer más determinada.
Sólo el tiempo puede hacerle frente a este fenómeno que por lo menos sirve para recordarnos dónde, cómo y por qué se agita aquel aparato musculoso llamado corazón.
Pasaba por el blog de mi amigo Jhonatan Liriano y me encontré con ese escrito.
Pensé: "Waaaooo, pero qué buena descripción del mal de amor! Ufff! Esto lo debo publicar en mi blog!". Y aquí está. Ya me dirán ustedes, qué tal :)
Mal de Amor
Por Jhonatan Liriano
El maldeamor es una vaina que te desajusta, que te desmonta todos los significados. Fácilmente puede convertir la mejor tarde de sábado en un deprimente derroche de mucosa nasal y tuiteo de pendejadas.
No hay llamada ni chercha que lo cure. Cuando alguien intenta distraerlo con dos o tres petacazos, apenas consigue acentuarlo, con risas estúpidas, y hasta con babeo. Y ahí sí es difícil la situación, porque de la tristeza brutal se pasa a la risa sin razón, a la payasada.
El maldeamor altera los sentidos, hace que la más tonta canción romántica te recuerde momentos que ni siquiera viviste, o que la voz de quien no está en ti aparezca en todas partes, con una omnipresencia que el mismo Dios envidiaría. ¿Y los olores? Sin buscarlo, encuentras el perfume de aquella persona que te saca el pie en un desabrido pepino de ensalada o en una esquina de la cama en la que nunca estuvo.
Quien tiene maldeamor exagera la comida. No come nada hasta que se le pasa la enfermedad, o se traga un tanque de lo que sea hasta que le llega el sueño por hartura simple.
En vano llueven los consejos de la madre, el padre, los tíos o los amigos. Nadie tiene la fórmula adecuada para evadir los síntomas del maldeamor, capaces de tumbar al hombre más robusto y a la mujer más determinada.
Sólo el tiempo puede hacerle frente a este fenómeno que por lo menos sirve para recordarnos dónde, cómo y por qué se agita aquel aparato musculoso llamado corazón.
jueves, 10 de marzo de 2011
De vender yaniqueques a ser víctima de explotación
Si los que están llamados a velar por la seguridad de los niños (sus padres) son quienes los entregan al peligro, ¿qué esperanza nos queda?
Los dejo con este reporte de Unicef sobre la explotación sexual infantil en RD.
Por Unicef
Yulissa tiene 13 años y lleva poco tiempo siendo explotada sexual y comercialmente en lo que considera “un negocio temporal”, al cual llegó sin procurarlo y hoy desea salir. Dice que su madre no trabaja por lo que depende del dinero que Yulissa recibe de los explotadores, en la mayoría extranjeros, que visitan las playas de Boca Chica.
“Cuando me viene a hablar de las cosas que hago para ganar dinero, yo le pongo dinero en la mano y ella de una vez se ríe, entonces, me dice mi hija cuídate, pero ya ella tiene lo suyo. Si no llevo nada, estamos mal”, relata al hablar de las razones por las cuales sigue siendo víctima de la explotación sexual comercial.
En la misma ciudad de Santo Domingo, en una zona más alejada de donde vive Yulissa, Teresita, también de 13 años, mientras sostiene a su bebé de 7 meses afirma “La forma de este país obliga a las mujeres a tirarse a la calle. En este país no hay hombres porque los poquitos que hay se han vuelto que lo que hacen es que embarazan a las niñas. Mi abuela tiene 38 años, ella tuvo a mi mamá con casi 15. Mi mamá me tuvo a mí a los once y ella tiene ahora 24 años”.
Teresita explica que es ella quien tiene que mantener a su hijo, y para hacerlo está siendo explotada sexual y comercialmente, porque el padre de su hijo no la ayuda.
“Primero ayudaba a mi mamá a vender yaniqueques en la playa, después me quedé limpiando zapatos con los muchachos, y después de ahí, nos pusimos a guiar turistas a la tienda. Uno los saluda, se hace amigo de ellos, les va hablando, hasta que uno le pregunta que quiere y nos dice”, cuenta Luisito, otro niño víctima de explotación sexual comercial.
Los explotadores de niñas, niños y adolescentes pueden ser cualquier familiar, vecino cercano, turista, u otra persona con interés de obtener satisfacción sexual a cambio de dinero o especie. Es una forma de esclavitud moderna.
Las fiscalías de Niñas, Niños y Adolescentes (NNA), en Santo Domingo, notificaron 653 casos de violencia, maltrato y explotación de personas menores de edad, durante solo seis meses en 2010.
La cifra consta en los Resultados Preliminares del Estudio de Violencia, Abuso y Explotación a Niñas, Niños y Adolescentes Registrados en once Fiscalías de la República Dominicana, donde se precisa que del total de 1,683 casos de abuso registrados, el 35.6% fueron notificados por la Fiscalía de Delitos Sexuales de Santo Domingo.
Este tipo de explotación vulnera la seguridad del niño, que corre peligro de abandono, muerte, de contraer enfermedades como VIH y Sida, y de sufrir deficiencias físicas y emocionales.
El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) colabora en el país desde los años 90s con la Comisión Interinstitucional Contra el Abuso y la Explotación Sexual Comercial de Niños, Niñas y Adolescentes en la búsqueda de soluciones contra esta forma de violación de los derechos.
Para lograr un verdadero desarrollo se debe proteger a la infancia de la violencia, el abuso y la explotación.
*El nombre y el lugar donde viven estos adolescentes han sido cambiados para proteger su identidad.
Información ofrecida por el Fondo de las Naciones Unidad para la Infancia (Unicef).
Los dejo con este reporte de Unicef sobre la explotación sexual infantil en RD.
Por Unicef
Yulissa tiene 13 años y lleva poco tiempo siendo explotada sexual y comercialmente en lo que considera “un negocio temporal”, al cual llegó sin procurarlo y hoy desea salir. Dice que su madre no trabaja por lo que depende del dinero que Yulissa recibe de los explotadores, en la mayoría extranjeros, que visitan las playas de Boca Chica.
“Cuando me viene a hablar de las cosas que hago para ganar dinero, yo le pongo dinero en la mano y ella de una vez se ríe, entonces, me dice mi hija cuídate, pero ya ella tiene lo suyo. Si no llevo nada, estamos mal”, relata al hablar de las razones por las cuales sigue siendo víctima de la explotación sexual comercial.
En la misma ciudad de Santo Domingo, en una zona más alejada de donde vive Yulissa, Teresita, también de 13 años, mientras sostiene a su bebé de 7 meses afirma “La forma de este país obliga a las mujeres a tirarse a la calle. En este país no hay hombres porque los poquitos que hay se han vuelto que lo que hacen es que embarazan a las niñas. Mi abuela tiene 38 años, ella tuvo a mi mamá con casi 15. Mi mamá me tuvo a mí a los once y ella tiene ahora 24 años”.
Teresita explica que es ella quien tiene que mantener a su hijo, y para hacerlo está siendo explotada sexual y comercialmente, porque el padre de su hijo no la ayuda.
“Primero ayudaba a mi mamá a vender yaniqueques en la playa, después me quedé limpiando zapatos con los muchachos, y después de ahí, nos pusimos a guiar turistas a la tienda. Uno los saluda, se hace amigo de ellos, les va hablando, hasta que uno le pregunta que quiere y nos dice”, cuenta Luisito, otro niño víctima de explotación sexual comercial.
Los explotadores de niñas, niños y adolescentes pueden ser cualquier familiar, vecino cercano, turista, u otra persona con interés de obtener satisfacción sexual a cambio de dinero o especie. Es una forma de esclavitud moderna.
Esta problemática será discutida ampliamente en el país del 16 al 18 de este mes durante el desarrollo del Congreso Subregional sobre Explotación Sexual Comercial de Niños, Niñas y Adolescentes, en la que participarán expertos de países de Centroamérica y República Dominicana.
Las fiscalías de Niñas, Niños y Adolescentes (NNA), en Santo Domingo, notificaron 653 casos de violencia, maltrato y explotación de personas menores de edad, durante solo seis meses en 2010.
La cifra consta en los Resultados Preliminares del Estudio de Violencia, Abuso y Explotación a Niñas, Niños y Adolescentes Registrados en once Fiscalías de la República Dominicana, donde se precisa que del total de 1,683 casos de abuso registrados, el 35.6% fueron notificados por la Fiscalía de Delitos Sexuales de Santo Domingo.
Este tipo de explotación vulnera la seguridad del niño, que corre peligro de abandono, muerte, de contraer enfermedades como VIH y Sida, y de sufrir deficiencias físicas y emocionales.
El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) colabora en el país desde los años 90s con la Comisión Interinstitucional Contra el Abuso y la Explotación Sexual Comercial de Niños, Niñas y Adolescentes en la búsqueda de soluciones contra esta forma de violación de los derechos.
Para lograr un verdadero desarrollo se debe proteger a la infancia de la violencia, el abuso y la explotación.
*El nombre y el lugar donde viven estos adolescentes han sido cambiados para proteger su identidad.
Información ofrecida por el Fondo de las Naciones Unidad para la Infancia (Unicef).
lunes, 18 de octubre de 2010
Mejor anuncio que nunca he visto
Es increíble cómo los niños imitan las acciones de los adultos. El ejemplo que les demos hoy dice mucho de lo que serán los pequeños mañana.
Los hijos son un reflejo de sus padres.
Los hijos son un reflejo de sus padres.
domingo, 26 de septiembre de 2010
Sentimientos de Gaby
Comparto esta entrada que tomé del blog de mi amiga mexicana Gaby. Al leerla me pareció que estaba leyendo un escrito mío porque guardo similares impresiones de Sevilla. Quizá sean esos sentimientos los mismos de todos los que hemos pasado una temporada de estudiantes en esa ciudad española, o quizás sean los mismos sentimientos que guarda cualquier becario que va a otro país a formarse.
Gaby y yo respiramos a Sevilla en igual tiempo. Como ella dice, esa experiencia nos cambió la vida y nos enseñó que este breve paseo hay que disfrutarlo la manera más intensa y libre posible.
2 años
Por Gaby Baldenebro
"SEVILLA, cariñosa, tan torera y tan gitana, tan morena y tan hermosa"
Gaby y yo respiramos a Sevilla en igual tiempo. Como ella dice, esa experiencia nos cambió la vida y nos enseñó que este breve paseo hay que disfrutarlo la manera más intensa y libre posible.
2 años
Por Gaby Baldenebro
"SEVILLA, cariñosa, tan torera y tan gitana, tan morena y tan hermosa"
Un 22 de septiembre del 2008 cambió mi vida; entregué mi corazón a un lugar lejano a estas tierras americanas. Recuerdos que permanecen en mi diario para jamás olvidar.
Andaluces los amo! Porque me enseñaron cómo vivir España! Sin maquillaje, con la ropa flojita y con los cabellos al aire! Cantando canciones cursis, bailando por los callejones y riendo hasta el cansancio… y al final de la actividad, dejar de coger el taxi y optar por caminar a casa aunque sea una hora más y tengas los pies adoloridos. Siempre llegar a casa a las 6 de la mañana con una sonrisa que deja desnudos los dientes, abrir la puerta y sus cuatro cerrojos, e irte a la cama pensando que todos los días de la semana han sido los mejores de tu vida!
España me cambió la vida, hice y deshice, me transformó lentamente por dentro y por fuera. Caminé sola por las calles oscuras y solas con valentía y mi paraguas. Fuimos Sevilla y yo, solas por la noche en un rincón oscuro en el que me robó el aliento.
Me enamoré de sus calles, costumbres y sobre todo mentalidad. Nunca me sentí más yo que cuando estuve ahí, nunca traté con gente tan loca como yo que la que vi por aquellos lugares.
lunes, 16 de agosto de 2010
“Santiago arde en llamas”
Por Roberto Valenzuela
Cuando era inminente la derrota del Ejército Restaurador en Santiago de los Caballeros, desvaneciéndose así el sueño de independencia de España, el general Gaspar Polanco llamó a un soldado de Licey y le dio sus órdenes secretas.
Antes de revelar esas órdenes que, en la hora crítica, cambiaron el curso de la guerra, contaré una anécdota revolucionaria.
Al alba del 3 de septiembre de 1863 la soldadesca española de Santiago se encontraba en la fortaleza San Luis, recibiendo la furia de los cañones nacionalistas ubicados en el Castillo.
En San Luis había una mujer dominicana cocinándoles a los españoles, pero tenía un hijo en la revolución.
Un soldado español humillaba la cocinera porque le hirvió un huevo sin sal. En eso una bala se llevó la cocina y el fogón.
La mujer orgullosa de su causa, vengándose del español le dijo: –no quería usted sal, ahí le mandan una poquita. Mientras eso pasa, la temida columna del general Juan Suero y del coronel español Mario Cappa marchaba de Puerto Plata a Santiago.
En Hojas Anchas le cerró el paso la guerrilla de Juan Nuezi (Lafit). El ataque fue tan rudo que obligó a Cappa y Suero a devolverse a Puerto Planta a recoger municiones.
De regreso a Santiago volvió a ser atacada en Hojas Anchas, en el río Bajabonico, Cuesta el Balazo, por la misma guerrilla. Latif, al verse impotente por no atajar la poderosa tropa, él mismo corrió a Santiago a avisar del peligro.
Cuenta el profesor Juan Bosch que Latif intuyó que la revolución estaba en peligro de muerte si la columna de Suero y Cappa llegaba a Santiago.
Latif llegó a Santiago el 5 de septiembre en la madrugada y la información que suministró causó confusión en los nacionalistas.
Lo natural, dice el investigador Pedro Archambault, era considerarse perdido ante un formidable ataque por la retaguardia de tropa fresca y la dificultad de tomar el fuerte San Luis por la férrea resistencia española.
Encabritando su caballo, blandiendo su sable, echando chispa por los ojos y candela por la boca, Gaspar Polanco dijo: “le tengo a Suero el as de triunfo”. Llamó a Juan Burgos de Licey y dio sus órdenes secretas: incendiar la ciudad de Santiago.
Corrió Burgos por la calle del Vidrio (la Mella) hasta cerca del fuerte y prendió fuego a una casa bajo las metrallas españolas.
La misma orden cumplía Agustín Pepín pegando fuego al almacén de Achille. El 6 de septiembre de 1863 la brisa del este era fuerte, en breve Santiago ardía por los cuatro costados.
Santiago fue reducido a cenizas quedando los españoles como pájaro sin nido, ni alimento, sin el control de una zona estratégica.
El incendio de Santiago marcó la derrota española obligándolos a huir a Puerto Plata bajo el asedio de las guerrillas nacionalistas en un vía crucis de muerte que le costó más de mil bajas a los invasores.
Roberto Valenzuela es periodista
rvalenzuela@elcaribe.com.do
Cuando era inminente la derrota del Ejército Restaurador en Santiago de los Caballeros, desvaneciéndose así el sueño de independencia de España, el general Gaspar Polanco llamó a un soldado de Licey y le dio sus órdenes secretas.
Antes de revelar esas órdenes que, en la hora crítica, cambiaron el curso de la guerra, contaré una anécdota revolucionaria.
Al alba del 3 de septiembre de 1863 la soldadesca española de Santiago se encontraba en la fortaleza San Luis, recibiendo la furia de los cañones nacionalistas ubicados en el Castillo.
En San Luis había una mujer dominicana cocinándoles a los españoles, pero tenía un hijo en la revolución.
Un soldado español humillaba la cocinera porque le hirvió un huevo sin sal. En eso una bala se llevó la cocina y el fogón.
La mujer orgullosa de su causa, vengándose del español le dijo: –no quería usted sal, ahí le mandan una poquita. Mientras eso pasa, la temida columna del general Juan Suero y del coronel español Mario Cappa marchaba de Puerto Plata a Santiago.
En Hojas Anchas le cerró el paso la guerrilla de Juan Nuezi (Lafit). El ataque fue tan rudo que obligó a Cappa y Suero a devolverse a Puerto Planta a recoger municiones.
De regreso a Santiago volvió a ser atacada en Hojas Anchas, en el río Bajabonico, Cuesta el Balazo, por la misma guerrilla. Latif, al verse impotente por no atajar la poderosa tropa, él mismo corrió a Santiago a avisar del peligro.
Cuenta el profesor Juan Bosch que Latif intuyó que la revolución estaba en peligro de muerte si la columna de Suero y Cappa llegaba a Santiago.
Latif llegó a Santiago el 5 de septiembre en la madrugada y la información que suministró causó confusión en los nacionalistas.
Lo natural, dice el investigador Pedro Archambault, era considerarse perdido ante un formidable ataque por la retaguardia de tropa fresca y la dificultad de tomar el fuerte San Luis por la férrea resistencia española.
Encabritando su caballo, blandiendo su sable, echando chispa por los ojos y candela por la boca, Gaspar Polanco dijo: “le tengo a Suero el as de triunfo”. Llamó a Juan Burgos de Licey y dio sus órdenes secretas: incendiar la ciudad de Santiago.
Corrió Burgos por la calle del Vidrio (la Mella) hasta cerca del fuerte y prendió fuego a una casa bajo las metrallas españolas.
La misma orden cumplía Agustín Pepín pegando fuego al almacén de Achille. El 6 de septiembre de 1863 la brisa del este era fuerte, en breve Santiago ardía por los cuatro costados.
Santiago fue reducido a cenizas quedando los españoles como pájaro sin nido, ni alimento, sin el control de una zona estratégica.
El incendio de Santiago marcó la derrota española obligándolos a huir a Puerto Plata bajo el asedio de las guerrillas nacionalistas en un vía crucis de muerte que le costó más de mil bajas a los invasores.
¡A 147 años de la Restauración,
gloria eterna a nuestros héroes!
Roberto Valenzuela es periodista
rvalenzuela@elcaribe.com.do
viernes, 6 de agosto de 2010
Despéinate
Dice "Mafalda" que las cosas que te hacen feliz son las que te alborotan el cabello. Comparto este buen consejo que me ha llegado por correo electrónico.
Hoy he aprendido que hay que dejar que la vida te despeine.
Por eso he decidido disfrutar la vida con mayor intensidad.
El mundo está loco. Definitivamente loco: lo rico, engorda. Lo lindo sale caro. El sol que ilumina tu rostro, arruga. Y lo realmente bueno de esta vida, despeina.
- Hacer el amor, despeina.
- Reírte a carcajadas, despeina.
- Viajar, volar, correr, meterte en el mar, despeina.
- Quitarte la ropa, despeina.
- Besar a la persona que amas, despeina.
- Jugar, despeina.
- Cantar hasta que te quedes sin aire, despeina.
- Bailar hasta que dudes si fue buena idea ponerte tacones altos esa noche, te deja el pelo irreconocible.
Así que, como siempre, cada vez que nos veamos yo voy a estar con el cabello despeinado.
Sin embargo, no tengas duda de que estaré pasando por el momento más feliz de mi vida.
Es ley de vida: siempre va a estar más despeinada la mujer que elija ir en el primer carrito de la montaña rusa, que la que elija no subirse.
Puede ser que me sienta tentada a ser una mujer impecable, peinada y planchadita por dentro y por fuera.
El aviso clasificado de este mundo exige buena presencia: Péinate, ponte, sácate, cómprate, corre, adelgaza, come sano, camina derechita, ponte seria, ... Y quizá debería seguir las instrucciones pero ¿cuándo me van a dar la orden de ser feliz? Acaso no se dan cuenta que para lucir linda, me debo de sentir linda ... ¡La persona más linda que puedo ser!
Lo único que realmente importa es que al mirarme al espejo, vea a la mujer que quiero ser.
Por eso mi recomendación a todas las mujeres:
Entrégate, Come rico, Besa, Abraza, Baila, Enamórate, Relájate, Viaja, Salta, Acuéstate tarde, Levántate temprano, Corre, Vuela, Canta, Ponte linda, Ponte cómoda, Admira el paisaje, Disfruta y, sobre todo, deja que la vida te despeine!
Lo peor que puede pasarte es que, sonriendo frente al espejo, te tengas que volver a peinar.
Hoy he aprendido que hay que dejar que la vida te despeine.
Por eso he decidido disfrutar la vida con mayor intensidad.
El mundo está loco. Definitivamente loco: lo rico, engorda. Lo lindo sale caro. El sol que ilumina tu rostro, arruga. Y lo realmente bueno de esta vida, despeina.
- Hacer el amor, despeina.
- Reírte a carcajadas, despeina.
- Viajar, volar, correr, meterte en el mar, despeina.
- Quitarte la ropa, despeina.
- Besar a la persona que amas, despeina.
- Jugar, despeina.
- Cantar hasta que te quedes sin aire, despeina.
- Bailar hasta que dudes si fue buena idea ponerte tacones altos esa noche, te deja el pelo irreconocible.
Así que, como siempre, cada vez que nos veamos yo voy a estar con el cabello despeinado.
Sin embargo, no tengas duda de que estaré pasando por el momento más feliz de mi vida.
Es ley de vida: siempre va a estar más despeinada la mujer que elija ir en el primer carrito de la montaña rusa, que la que elija no subirse.
Puede ser que me sienta tentada a ser una mujer impecable, peinada y planchadita por dentro y por fuera.
El aviso clasificado de este mundo exige buena presencia: Péinate, ponte, sácate, cómprate, corre, adelgaza, come sano, camina derechita, ponte seria, ... Y quizá debería seguir las instrucciones pero ¿cuándo me van a dar la orden de ser feliz? Acaso no se dan cuenta que para lucir linda, me debo de sentir linda ... ¡La persona más linda que puedo ser!
Lo único que realmente importa es que al mirarme al espejo, vea a la mujer que quiero ser.
Por eso mi recomendación a todas las mujeres:
Entrégate, Come rico, Besa, Abraza, Baila, Enamórate, Relájate, Viaja, Salta, Acuéstate tarde, Levántate temprano, Corre, Vuela, Canta, Ponte linda, Ponte cómoda, Admira el paisaje, Disfruta y, sobre todo, deja que la vida te despeine!
Lo peor que puede pasarte es que, sonriendo frente al espejo, te tengas que volver a peinar.
martes, 29 de junio de 2010
¿Hasta dónde?
Por Petra Saviñón
Todo comentario es repetido, desgastado. Cualquier asalto de rabia, de reclamo es nulo y cae al vacío. Un atropello policial es rápidamente suplantado por otro. Hasta que reinan el olvido y la indiferencia que permean lo cotidiano.
Hoy nos llena de ira, de impotencia el caso de Abraham Ramos Morel, muerto la madrugada de ayer de un balazo en la nuca por una patrulla a la que desobedeció la orden de parar en una zona oscura. Celebraba su cumpleaños 23.
Antes nos alarmaron otros abusos, otras aberraciones, con otros nombres y bajo otras excusas absurdas, usadas para justificar torturas y ejecuciones disfrazadas de intercambios de disparos, para cometer excesos como el que presencié esta tarde. Un camión de la Policía se detuvo y dos agentes arrastraron por las camisetas hasta la parte trasera, repleta de jóvenes, a tres muchachos que caminaban por la calle Juan María Lora Fernández, en Los Ríos. Alegaron un operativo antidrogas.
Mi protesta se enfrentó a la ferocidad de la respuesta de los “uniformados”, que me ordenaron callar y a la pasividad de un grupo de espectadores que se desahogó solo después de que el vehículo partió.
Una cadena de atrocidades nos marca, nos inunda el miedo y todos nos sentimos vulnerables, a merced del terror que impone un organismo que perdió o nunca asumió la responsabilidad para la que fue creado.
Petra Saviñón es periodista y poeta.
lunes, 14 de junio de 2010
Poemas de Carlos Mejía
Por Carlos Mejía
Colaboración
EL AMOR QUE YO QUIERO
El amor que yo quiero
es precisamente el tuyo,
porque con la sencillez de
tu mirar transformas mi vida.
Porque a la hora de acostarme
siento la soledad
por no estar contigo.
Porque sé que tu cuerpo me pertenece,
el mío me lo dice.
Porque trato de soñar
tantas cosas para olvidarte,
y tu reflejo no se quita de mi lado
para interrumpir que te olvide.
Por eso... es que te quiero.
SI ALGUN DIA...
Si algún día
tu amor me corresponde,
la felicidad
para mi seria eterna.
El tiempo no existiría
porque ya te tengo.
No necesitaría escribirte
ni decirte mis poesías
porque tu amor
no es una mentira.
Y las flores
destilarían
para nosotros dos
toda la fragancia de la vida.
Carlos Mejía es reportero gráfico y poeta.
Más escritos suyos se pueden encontrar en
http://www.entrecompadres.blogspot.com/
Colaboración
EL AMOR QUE YO QUIERO
El amor que yo quiero
es precisamente el tuyo,
porque con la sencillez de
tu mirar transformas mi vida.
Porque a la hora de acostarme
siento la soledad
por no estar contigo.
Porque sé que tu cuerpo me pertenece,
el mío me lo dice.
Porque trato de soñar
tantas cosas para olvidarte,
y tu reflejo no se quita de mi lado
para interrumpir que te olvide.
Por eso... es que te quiero.
SI ALGUN DIA...
Si algún día
tu amor me corresponde,
la felicidad
para mi seria eterna.
El tiempo no existiría
porque ya te tengo.
No necesitaría escribirte
ni decirte mis poesías
porque tu amor
no es una mentira.
Y las flores
destilarían
para nosotros dos
toda la fragancia de la vida.
Carlos Mejía es reportero gráfico y poeta.
Más escritos suyos se pueden encontrar en
http://www.entrecompadres.blogspot.com/
jueves, 18 de marzo de 2010
Céntimos, centavos, peniques, cheles y... ¡mentas!
Por Ibán Campo
Donostia - San Sebastián. País Vasco, norte de España. Entro al bar Ganbara y pido un hojaldre de txistorra (especie de longaniza) y un txakolí (vino blanco "endémico"). “Cinco con 40 euros”. Le doy al camarero 10 y me devuelve 4.60. En el supermercado cercano a la casa de mi madre, compro varios productos y la cajera me dice: “36.64 euros”. Le entrego 40 y el cambio es de 3.36. Me llevo una camisa de 29.95 euros de una tienda del centro y en la caja me dan 5 céntimos de euro cuando pago con 30. Regreso a Santo Domingo con una carterita con varias monedas de uno, dos, cinco, diez, veinte y cincuenta céntimos de euro.
Oxford, Inglaterra. En el Turf Tavern, me sirven una pinta de cerveza. Cuesta 3.25 peniques. La vuelta es de 1.75 al pagar con cinco libras esterlinas. El conductor del autobús me entrega 10 peniques porque le doy dos libras y el billete vale 1.90. En el Museo de la Torre de la ciudad recibo 25 peniques de la cobradora de entradas al pagarle con cuatro libras tres entradas que valen 1.25 cada una. Añado a la carterita de Donosti otra que contiene monedas de uno, dos, cinco, diez, veinte y cincuenta peniques.
Nueva York, Estados Unidos. En un pub irlandés de la tercera avenida, pago con 20 dólares una comida que me cuesta 15.65. Junto a la factura me traen 35 centavos junto a cuatro dólares. En una tienda de la quinta avenida, le compro a mi esposa un pañuelo-fular. La cajera pasa la etiqueta del código de barras y en la pantalla de la registradora indica 22.45 dólares. Entrego 50 dólares y recibo 27.55. Una tercera carterita que guardamos en casa acoge monedas de uno, cinco, diez, veinticinco y cincuenta centavos de dólar.
Santo Domingo, República Dominicana. La factura de la luz es de 3,455.87 pesos. La pago con 3,500.00 y me devuelven 45.00. Un poloshirt en rebajas cuesta 499.95. Pago con 500.00, sólo recibo la factura. En el colmado, la cuenta de un chocolate y una botella de agua asciende a 89.00. Me devuelven 10 y el colmadero, muy campante me dice: “Le debo uno”. La cuenta del súper es de 1,356.62. Pago con 1,500.00 y me devuelven 140.00 y 4 mentas. Así ocurre en bancos, restaurantes, bares... No tengo carterita con los llamados cheles. No circulan, aunque los precios los incluyen.
En nuestro país, día a día –salvo con raras excepciones donde el beneficiado es uno- nos quitan de “chin en chin”. Al final del año sus cuentas de ingresos aumentan y las nuestras registran un déficit. No conozco estudio alguno que haya medido lo que representa este trapicheo en términos económicos. Pero no he visto que alguien haya osado tomar acción para solventar esta situación cuyos montos económicos desconocemos. Hay una “subeconomía” monetaria cuyo valor sería interesante conocer. Pero, sobre todo, hay que buscar una solución para que todos, vendedores y compradores, tengamos las cuentas justas.
Donostia - San Sebastián. País Vasco, norte de España. Entro al bar Ganbara y pido un hojaldre de txistorra (especie de longaniza) y un txakolí (vino blanco "endémico"). “Cinco con 40 euros”. Le doy al camarero 10 y me devuelve 4.60. En el supermercado cercano a la casa de mi madre, compro varios productos y la cajera me dice: “36.64 euros”. Le entrego 40 y el cambio es de 3.36. Me llevo una camisa de 29.95 euros de una tienda del centro y en la caja me dan 5 céntimos de euro cuando pago con 30. Regreso a Santo Domingo con una carterita con varias monedas de uno, dos, cinco, diez, veinte y cincuenta céntimos de euro.
Oxford, Inglaterra. En el Turf Tavern, me sirven una pinta de cerveza. Cuesta 3.25 peniques. La vuelta es de 1.75 al pagar con cinco libras esterlinas. El conductor del autobús me entrega 10 peniques porque le doy dos libras y el billete vale 1.90. En el Museo de la Torre de la ciudad recibo 25 peniques de la cobradora de entradas al pagarle con cuatro libras tres entradas que valen 1.25 cada una. Añado a la carterita de Donosti otra que contiene monedas de uno, dos, cinco, diez, veinte y cincuenta peniques.
Nueva York, Estados Unidos. En un pub irlandés de la tercera avenida, pago con 20 dólares una comida que me cuesta 15.65. Junto a la factura me traen 35 centavos junto a cuatro dólares. En una tienda de la quinta avenida, le compro a mi esposa un pañuelo-fular. La cajera pasa la etiqueta del código de barras y en la pantalla de la registradora indica 22.45 dólares. Entrego 50 dólares y recibo 27.55. Una tercera carterita que guardamos en casa acoge monedas de uno, cinco, diez, veinticinco y cincuenta centavos de dólar.
Santo Domingo, República Dominicana. La factura de la luz es de 3,455.87 pesos. La pago con 3,500.00 y me devuelven 45.00. Un poloshirt en rebajas cuesta 499.95. Pago con 500.00, sólo recibo la factura. En el colmado, la cuenta de un chocolate y una botella de agua asciende a 89.00. Me devuelven 10 y el colmadero, muy campante me dice: “Le debo uno”. La cuenta del súper es de 1,356.62. Pago con 1,500.00 y me devuelven 140.00 y 4 mentas. Así ocurre en bancos, restaurantes, bares... No tengo carterita con los llamados cheles. No circulan, aunque los precios los incluyen.
En nuestro país, día a día –salvo con raras excepciones donde el beneficiado es uno- nos quitan de “chin en chin”. Al final del año sus cuentas de ingresos aumentan y las nuestras registran un déficit. No conozco estudio alguno que haya medido lo que representa este trapicheo en términos económicos. Pero no he visto que alguien haya osado tomar acción para solventar esta situación cuyos montos económicos desconocemos. Hay una “subeconomía” monetaria cuyo valor sería interesante conocer. Pero, sobre todo, hay que buscar una solución para que todos, vendedores y compradores, tengamos las cuentas justas.
miércoles, 20 de enero de 2010
Haití llora sus penas
Rafael Páez
Desde las entrañas mismas de la tierra
un estruendo pavoroso se ha escuchado,
y a seguida un temblor enfurecido de
su suelo a Haití casi ha borrado.
Todo símbolo de poder se ha ido abajo.
Hay montones de cadáveres tirados, y
se escucha el clamor de los que aún viven
cuando piden, por favor, ser rescatados.
El dantesco panorama que ha quedado
es capaz de entristecer al más vil de los
humanos, y nos lleva a preguntar por qué
Dios ha permitido tal desgracia a este
pueblo de por sí desamparado.
Es preciso con urgencia dar la mano y
hacernos solidarios con sus penas, y al
Todopoderoso elevar una plegaria por los
que han muerto en la primera nación libre
de América.
Desde las entrañas mismas de la tierra
un estruendo pavoroso se ha escuchado,
y a seguida un temblor enfurecido de
su suelo a Haití casi ha borrado.
Todo símbolo de poder se ha ido abajo.
Hay montones de cadáveres tirados, y
se escucha el clamor de los que aún viven
cuando piden, por favor, ser rescatados.
El dantesco panorama que ha quedado
es capaz de entristecer al más vil de los
humanos, y nos lleva a preguntar por qué
Dios ha permitido tal desgracia a este
pueblo de por sí desamparado.
Es preciso con urgencia dar la mano y
hacernos solidarios con sus penas, y al
Todopoderoso elevar una plegaria por los
que han muerto en la primera nación libre
de América.
viernes, 15 de enero de 2010
¿Un pueblo maldito?
Cuando Dios castiga
Por Petra Saviñón
Es medianoche, aún estoy en el trabajo. Han sido tres días muy duros. La angustia apenas me deja dormir o coordinar ideas.
Lo único que retengo son las imágenes de gente que corre desesperada en calles que se han vuelto multicolor ayudadas por la sangre y el lodo.
Tengo 33 años y el martes fue la primera vez que sentí los efectos de un terremoto. Apenas percibí un ligero vaivén.
A partir de ahí el caos. Los cables, las fotografías, las llamadas. La incertidumbre todo lo transformó.
Desde entonces gran parte de mi tarea ha sido concentrarme en depurar información y en elegir fotografías para acompañarlas. He visto mi rostro en cada ser humano envuelto en sábanas blancas en medio de las calles haitianas.
No es distinto en la casa. El bombardeo de imágenes en la televisión aumenta mi malestar estomacal. Estamos abrumados. Preguntándonos qué va a pasar después de que esto ya no sea noticia. Qué hará Haití con la extrema miseria que se le viene encima. Hasta cuándo seguirá la ayuda, que aún no empieza a ser repartida.
He sentido mi propia desesperación en la voz de los que gritan y corren en busca de los suyos y me cegó la rabia cuando leí que el televangelista *Pat Robertson dijo que Haití está “maldito” por llegar a “un pacto con el demonio” durante su historia.
Su vocero sale a aclarar lo que encierran esas bestiales palabras. Se refería-dijo- a los rituales de vudú realizados antes de una rebelión de esclavos contra los colonizadores franceses en 1791.
No es el único. En un programa de televisión local una mujer analiza las razones por las que este lado de la isla no sufrió daños, rauda llega a una conclusión. “Es que Dios nos protegió porque nos ama”.
Se trata de la expresión máxima de la intolerancia y del fanatismo religioso de los que se creen aptos para mostrar el camino correcto. De los que piensan que tienen la facultad de decidir lo que está bien y lo que no, porque la suya es la única doctrina con asidero. Es la religión parcial. Absoluta y omnipotente.
Desconocen u olvidan que el mayor dios que castiga a los haitianos es la pobreza en la que lo han sumido sus gobernantes y las potencias que le cobran caro el atrevimiento de ser libres y que ahora tratan de huntar saliva en la herida.
*Pat Robertson es el mismo que sugirió a los agentes estadounidenses asesinar al presidente venezolano Hugo Chávez y que aseguró que el infarto que sufrió el primer ministro israelí Ariel Sharon fue una represalia divina por retirarse de la Franja de Gaza. Luego de su declaración sobre Haití anunció que enviará “millones de dólares”.
Por Petra Saviñón
Es medianoche, aún estoy en el trabajo. Han sido tres días muy duros. La angustia apenas me deja dormir o coordinar ideas.
Lo único que retengo son las imágenes de gente que corre desesperada en calles que se han vuelto multicolor ayudadas por la sangre y el lodo.
Tengo 33 años y el martes fue la primera vez que sentí los efectos de un terremoto. Apenas percibí un ligero vaivén.
A partir de ahí el caos. Los cables, las fotografías, las llamadas. La incertidumbre todo lo transformó.
Desde entonces gran parte de mi tarea ha sido concentrarme en depurar información y en elegir fotografías para acompañarlas. He visto mi rostro en cada ser humano envuelto en sábanas blancas en medio de las calles haitianas.
No es distinto en la casa. El bombardeo de imágenes en la televisión aumenta mi malestar estomacal. Estamos abrumados. Preguntándonos qué va a pasar después de que esto ya no sea noticia. Qué hará Haití con la extrema miseria que se le viene encima. Hasta cuándo seguirá la ayuda, que aún no empieza a ser repartida.
He sentido mi propia desesperación en la voz de los que gritan y corren en busca de los suyos y me cegó la rabia cuando leí que el televangelista *Pat Robertson dijo que Haití está “maldito” por llegar a “un pacto con el demonio” durante su historia.
Su vocero sale a aclarar lo que encierran esas bestiales palabras. Se refería-dijo- a los rituales de vudú realizados antes de una rebelión de esclavos contra los colonizadores franceses en 1791.
No es el único. En un programa de televisión local una mujer analiza las razones por las que este lado de la isla no sufrió daños, rauda llega a una conclusión. “Es que Dios nos protegió porque nos ama”.
Se trata de la expresión máxima de la intolerancia y del fanatismo religioso de los que se creen aptos para mostrar el camino correcto. De los que piensan que tienen la facultad de decidir lo que está bien y lo que no, porque la suya es la única doctrina con asidero. Es la religión parcial. Absoluta y omnipotente.
Desconocen u olvidan que el mayor dios que castiga a los haitianos es la pobreza en la que lo han sumido sus gobernantes y las potencias que le cobran caro el atrevimiento de ser libres y que ahora tratan de huntar saliva en la herida.
*Pat Robertson es el mismo que sugirió a los agentes estadounidenses asesinar al presidente venezolano Hugo Chávez y que aseguró que el infarto que sufrió el primer ministro israelí Ariel Sharon fue una represalia divina por retirarse de la Franja de Gaza. Luego de su declaración sobre Haití anunció que enviará “millones de dólares”.
miércoles, 13 de enero de 2010
¡Ayuda para Haití!
Mi amiga Petra Saviñón me envía este mensaje que comparto con ustedes. Haití ahora más que siempre nos necesita. Todo lo que podamos llevar es importante.
Esta es la hora precisa para manifestar la solidaridad que carecteriza a los dos pueblos que comparten esta isla
¿Qué se necesita?
-Sangre
Medicamentos
- Analgésicos
- Antipiréticos
- Anestésicos
- Antiinfecciosos
- Vitaminas, Minerales
- Material de inyección
- Material de protección desechable
- Material de sutura
- Vendajes
Sueros de rehidratación oral
Gasas
Algodón
Analgésicos en general
Cabestrillos
Vendaje elástico
Toxoide antitetánico Ganmaglobulina antitetánica humana
Antibióticos (amoxicifilina, en suspensión y/o comprimidos)
Antisépticos (tipo yodopovidona, o tipo jabón de clorhexidina)
Toallas sanitarias
-Ropa
-Agua potable en botellas o galones
-Comidas enlatadas (sardinas, tuna, habichuelas, salchichas, sopas).
- Galletas de soda
- Pastas alimenticias
- Leche líquida de larga duración
- Jugos de fruta tetra pack
- Aceite
- Jabón, Detergente
- Frisas, sábanas, toallas, cobijas
- Tiendas de campaña
- Sacos de dormir
- Focos, linternas
Centros de acopio
Santo Domingo
Cruz Roja 809-582-2595
COE 809-472-8614 al 16
Colegio Médico 809-533-4602
Centro Bonó, c. Josefa Brea N. 65, Mejoramiento Social, Santo Domingo, (809)
682-4448; (809) 688-1646
Aldeas Infantiles SOS 809-567-8986
Universidad del Caribe km 7 ½ autopista 30 de mayo 809-616-1616 ext. 392
Centro Alberto Hurtado, Av. Jiménez Moya N. 37, (al lado de Inazúcar),
Santo Domingo, 809 535-2977
Cefasa, Km. 5, Autopista Luperón, 809 736-8272
Frontera
Oficinas de la Defensa Civil y del Servicio Jesuita para Refugiados
Solidaridad Fronteriza, C/ Manuel Roca 13, Dajabón, 809- 579-8993
Santiago
Centro Bellarmino, Km 1 .5, Aut. Duarte, Santiago, 809- 582-6998
CDN2: Calle Estado de Israel esq. Moisés Zouain, Plaza Centro del Este, 2do. Piso. 809-582-6600
Aldeas Infantiles SOS 809- 275-1325
Este
Bavaro News, Av. 1ero. de noviembre edificio Las Arenas, Punta Village , 809-959-9021
viernes, 2 de octubre de 2009
Un servicio de salud que enferma
Que podamos contar con servicios médicos de calidad en hospitales equipados, al menos con lo indispensable, es un derecho que todos debemos exigir. Es lamentable que en un municipio tan grande como Santo Domingo Norte no haya un centro asistencial que dé abasto con las necesidades de su población. Y que allí se tejan tristes historias como la de Mildred, cuya hija nació muerta en el hospital de Villa Mella sin que los médicos hayan podido explicar el por qué. Ya que la bebé, de once libras, tenía todas las posibilidades de vivir si no hubiera sido por la negligencia de los galenos.
Comparto con ustedes la trágica historia que narra Oscar Quezada sobre su hermana Mildred y el trato que recibió en el Hospital de Villa Mella. Esto nos lleva a reflexionar sobre lo desprotegida que está la población víctima de la negligencia médica. y nos plantea la interrogante: A dónde podemos acudir? Qué hacer? Sentarnos a llorar mirando impotentes cómo médicos sin criterio continúan su labor?
Una vida que debió nacer viva
Una historia para compartir
Fueron nueve meses de expectativas constantes. Mi hermana estaba tan contenta con su barriga, que apenas tenía tiempo para pensar en pormenores. Ni siquiera el sexo quería saber, aunque para nadie es un secreto que le encantan los varoncitos. Sus chequeos médicos eran puntuales, y eso la hacía mucho más feliz todavía, pues constituía un momento adicional para disfrutar de aquel embarazo que no dejaba de crecer y darle carpetas, a ella, a su esposo, a sus dos hijos y a los vecinos, que a veces tenían que ayudarla hasta a pararse de una silla, por lo panzuda que su puso en la postrimería de su emocionante (y desesperante) estado de gestación.
Sus dos primeros muchachos, uno de ocho años, y una niña preciosa de tres, los parió a fuerza de pujanzas en la Maternidad La Altagracia. Pero se le antojó alumbrar el tercero en el hospital de Villa Mella. Allí comenzó su pesadilla.
Un doctor de apellido Cáceres, del personal médico de este centro hospitalario sin dolientes ni regentes, fue quien todo el tiempo atendió a mi hermana, porque ella le había comentado de algunas complicaciones, como sus problemas congénitos de presión arterial, sobrepeso y signos preocupantes de diabetes.
El día esperado llegó y la sorprendió sola. No estaban ni su esposo, ni sus vecinas que estuvieron siempre atentas a su embarazo. “Estoy sola”, me llamó el martes al celular, minutos después de las 8:00 de la mañana. Respondí reiterándole la pregunta que le hacía una y mil veces: Mildred, ¿te vas a quedar en ese hospital?
Nunca me gustó la idea de que asistiera a un hospital donde presenciar abortos en los pasillos, mujeres sangrando a punto de desmayar por falta de atenciones básicas, quejas al granel por simplezas como falta de sueros o hilos para coser, ya no sorprenden a quienes osan acudir a este centro hospitalario cavernario y con esperanzas remotas de mejorar.
En casi todas las consultas con el doctor Cáceres, Mildred siempre preguntaba sobre las posibilidades de que le practicaran una cesárea, porque la inquietaba que las sonografías nunca arrojaran informaciones elementales como el tamaño y la posición de la criatura.
La noche del martes antes de alumbrar, un médico del área de emergencias confirmó que la criatura decía con sus contoneos que el tiempo de salir del vientre estaba cerca. Y se sorprendió de que justo con 40 semanas cumplidas y consabidos problemas de presión arterial, el doctor Cáceres no ordenara una rápida intervención para que el parto no se complicara. Mildred cuenta que Cáceres nunca tomó estos elementos en consideración.
Cada contracción aumentaba el temor de mi hermana, como si advirtiera de esta forma que se acercaba lo que venía presintiendo y que desgraciadamente pasó. Era una niña de once libras, parecía que nació criada. Nació muerta. Cáceres no estaba presente. Por eso no pudo dar la cara para enfrentar la carga de conciencia por algo que pudo evitar y que por razones desconocidas no lo hizo.
Curiosamente, como si se tratara de un episodio de dimensión selvática, quien entró presuroso a la sala de partos fue el doctor Ricardo Wagner, director de eso que muchos insisten en llamar hospital. El mismo galeno que ahora exige a mi hermana los resultados de la última sonografía. No sabemos para qué. El mismo doctor que pretendía negociar con el padre de la niña muerta, para que no escribiera esto que ruego compartir con cuantas personas sea posible. Mi hermana está destrozada. Mi sobrinita está muerta. Y nadie tuvo la culpa.
Oscar Quezada, un tío frustrado
Comparto con ustedes la trágica historia que narra Oscar Quezada sobre su hermana Mildred y el trato que recibió en el Hospital de Villa Mella. Esto nos lleva a reflexionar sobre lo desprotegida que está la población víctima de la negligencia médica. y nos plantea la interrogante: A dónde podemos acudir? Qué hacer? Sentarnos a llorar mirando impotentes cómo médicos sin criterio continúan su labor?
Una vida que debió nacer viva
Una historia para compartir
Fueron nueve meses de expectativas constantes. Mi hermana estaba tan contenta con su barriga, que apenas tenía tiempo para pensar en pormenores. Ni siquiera el sexo quería saber, aunque para nadie es un secreto que le encantan los varoncitos. Sus chequeos médicos eran puntuales, y eso la hacía mucho más feliz todavía, pues constituía un momento adicional para disfrutar de aquel embarazo que no dejaba de crecer y darle carpetas, a ella, a su esposo, a sus dos hijos y a los vecinos, que a veces tenían que ayudarla hasta a pararse de una silla, por lo panzuda que su puso en la postrimería de su emocionante (y desesperante) estado de gestación.
Sus dos primeros muchachos, uno de ocho años, y una niña preciosa de tres, los parió a fuerza de pujanzas en la Maternidad La Altagracia. Pero se le antojó alumbrar el tercero en el hospital de Villa Mella. Allí comenzó su pesadilla.
Un doctor de apellido Cáceres, del personal médico de este centro hospitalario sin dolientes ni regentes, fue quien todo el tiempo atendió a mi hermana, porque ella le había comentado de algunas complicaciones, como sus problemas congénitos de presión arterial, sobrepeso y signos preocupantes de diabetes.
El día esperado llegó y la sorprendió sola. No estaban ni su esposo, ni sus vecinas que estuvieron siempre atentas a su embarazo. “Estoy sola”, me llamó el martes al celular, minutos después de las 8:00 de la mañana. Respondí reiterándole la pregunta que le hacía una y mil veces: Mildred, ¿te vas a quedar en ese hospital?
Nunca me gustó la idea de que asistiera a un hospital donde presenciar abortos en los pasillos, mujeres sangrando a punto de desmayar por falta de atenciones básicas, quejas al granel por simplezas como falta de sueros o hilos para coser, ya no sorprenden a quienes osan acudir a este centro hospitalario cavernario y con esperanzas remotas de mejorar.
En casi todas las consultas con el doctor Cáceres, Mildred siempre preguntaba sobre las posibilidades de que le practicaran una cesárea, porque la inquietaba que las sonografías nunca arrojaran informaciones elementales como el tamaño y la posición de la criatura.
La noche del martes antes de alumbrar, un médico del área de emergencias confirmó que la criatura decía con sus contoneos que el tiempo de salir del vientre estaba cerca. Y se sorprendió de que justo con 40 semanas cumplidas y consabidos problemas de presión arterial, el doctor Cáceres no ordenara una rápida intervención para que el parto no se complicara. Mildred cuenta que Cáceres nunca tomó estos elementos en consideración.
Cada contracción aumentaba el temor de mi hermana, como si advirtiera de esta forma que se acercaba lo que venía presintiendo y que desgraciadamente pasó. Era una niña de once libras, parecía que nació criada. Nació muerta. Cáceres no estaba presente. Por eso no pudo dar la cara para enfrentar la carga de conciencia por algo que pudo evitar y que por razones desconocidas no lo hizo.
Curiosamente, como si se tratara de un episodio de dimensión selvática, quien entró presuroso a la sala de partos fue el doctor Ricardo Wagner, director de eso que muchos insisten en llamar hospital. El mismo galeno que ahora exige a mi hermana los resultados de la última sonografía. No sabemos para qué. El mismo doctor que pretendía negociar con el padre de la niña muerta, para que no escribiera esto que ruego compartir con cuantas personas sea posible. Mi hermana está destrozada. Mi sobrinita está muerta. Y nadie tuvo la culpa.
Oscar Quezada, un tío frustrado
jueves, 27 de agosto de 2009
Penosa realidad
El clientelismo político es una plaga horrenda que en la selección de sus víctimas, da preferencia a los más desposeídos de la sociedad. Aquí comparto con ustedes una colaboración del periodista Oscar Quezada.
“El gobierno no es culpable;
es el pueblo haragán para educar su conciencia”
No conozco de un espectáculo más denigrante, bochornoso, vergonzoso, subyugante, indignante, irritante, burlesco, enajenante y ofensivo para la dignidad humana, que ver a hombres, mujeres, niños, ancianos y ancianas quemando su maltratado pellejo en el sol para obtener una humillante, pírrica y degradante fundita de arroz y unos míseros granos de frijoles. Pero no es el gobierno responsable de este show mediático de mal gusto, es el pueblo haragán para educar su conciencia el que alimenta y da vida a la maldita y contagiante plaga del clientelismo político en República Dominicana.
martes, 25 de agosto de 2009
A la escuela, que ya es hora
El primer día de clases es de emoción no sólo para los escolares. También es excitante para los padres, que en cada despedida mañanera que dan a sus pequeños uniformados, aprenden una lección al verlos crecer.
Comparto con ustedes la experiencia de mi amigo Oscar Quezada el día que Nilson se estrenó en la escuela.
“Es tu primer día en la escuela;
Dios te bendiga, hijo de mi alma”

Por Oscar Quezada
Comparto con ustedes la experiencia de mi amigo Oscar Quezada el día que Nilson se estrenó en la escuela.
“Es tu primer día en la escuela;
Dios te bendiga, hijo de mi alma”
Por Oscar Quezada
No se quería levantar. El friíto mañanero se hizo cómplice de su pereza. Pero la voz suave e inconfundible de su madre, lo despertó al menor intento.
Esta vez, el frío lo traicionó. Se metió a la bañera, apresurado y contento.
Su madre, ahora cómplice, calentó el agua emocionada. Pidió su lonchera azul, como todo un hombrecito.
Y yo mirándolo. Iba solo. Nadie lo ayudó, como hace dos años. La escuelita lo esperaba. El mundo exterior también. Sentí miedo, y orgullo a la vez.
Es su primer día en la escuela. La emoción crecía y la hora se acercaba. Finalmente, salió uniformado. Que Dios te bendiga, hijo de mis entrañas.
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