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lunes, 14 de noviembre de 2011

El 587 dejó un dolor que no "aterriza"

Si hubiera insistido más, si hubiera… Kenia Ortiz nunca sabrá la respuesta. Sólo le queda imaginarse cuál sería su presente si se hubiese atrincherado en la puerta de su apartamento en el Bronx, aquel 12 de noviembre de 2001, para evitar que su esposo José Hilton Sánchez, de 39 años, abordara el vuelo 587 de la aerolínea American, que se estrelló en Queens, Nueva York.

Desde que él le contó de sus planes para venir, un intenso presentimiento la invadió: “Yo le pedía que no viajara, que esperara a diciembre para que nos fuéramos juntos. Pero él no me hizo caso. Decía que yo no quería que él viniera porque estaba celosa. A veces creo que me faltó insistir más”.

Quizás insistir no era la clave. José Hilton estaba decidido. Tenía el vuelo comprado para el día 13 de noviembre, pero lo cambió para acompañar a su hermano Elvis, que temía abordar aviones y no quería viajar el día 13, “porque era de mala suerte”, narra Kenia, quien se encuentra de visita en su natal Villa Sombrero, Baní. 

“Cuando él bajó las escaleras, corrí a pararme en la ventana y vi cómo desapareció de repente. Volví a sentir esa incomodidad en el cuerpo que me decía que algo malo iba a pasar”, recuerda. Un par de horas más tarde un familiar la llamó para decirle que el avión que abordaron José Hilton y Elvis cayó.

Eran las 9:30 a.m. El avión Airbus 300 apenas duró en el aire un minuto y escasos segundos, después de que despegó a las 9:14 a.m.

Han pasado diez años y los familiares viven la catástrofe como si hubiese ocurrido ayer. De los 176 dominicanos que fallecieron en el vuelo que cobró la vida de 265 personas, 45 procedían de Baní. Muchos banilejos residentes en el exterior prefieren visitar su pueblo en noviembre para celebrar junto a sus familiares las patronales, de ahí que tanto hijos de Baní ocuparan el 587. En aquella época se suspendieron las celebraciones y las fiestas se limitaron a oficios religiosos para unirse al luto. 

Kenia vio en la televisión, junto a su niña de 11 años y su niño de 4, cómo las llamas consumían el avión. “Mi hija y yo caímos inconscientes. Los vecinos llamaron a los bomberos para que rompieran la puerta y nos llevaran al hospital. Pasé varias semanas encerrada en mí misma, con la mirada perdida en el infinito. No me enteraba de lo que pasaba a mi alrededor. Sólo quería dormir”, dice.

El hecho ocurrió cuando todavía estaba latente la conmoción por el ataque terrorista al “World Trade Center”. Para quienes esperaban en Baní el sufrimiento no fue menos. Mercedes Ruiz, que reside en el sector Santa Elena, se enteró de la muerte de su única hija casi al instante. “Ese día me levanté temprano para preparar la llegada de Margarita. Encendí el televisor y al poco rato pasaron imágenes del avión que se cayó. 

Después de ahí no supe de mí”, cuenta Mercedes, que se intranquiliza cuando ve aviones. Su esposo, Pablo Bautista, iba camino al Aeropuerto Internacional de Las Américas (AILA) a buscar a su hija, pero fue recibido por un gentío llorando aturdido y desesperado. “Le dije a Mercedes: Llegué vacío. Mi hija se perdió. Fue muy duro”, cuenta el padre de Margarita, una mujer de 49 años. 

La tragedia también tocó la casa de su vecina Josefina Pimentel. Ella no puede evitar el llanto cuando recuerda el momento en que se enteró de la muerte de Ramona Amparo. 
La naturaleza pareció darle señales de la tragedia a Ramona Amparo que sus familiares no captaron: “Ella no quería viajar, estaba totalmente negativa. Pero sus hijos la convencieron porque debía ´dar entrada´ a su residencia”, expresa.
Impotencia, espanto, dolor. Esos sentimientos todavía acongojan a quienes vieron morir a un ser querido en ese fatídico vuelo. Francisco Peña, que perdió a su única hermana, dice que será inolvidable. Juana, de 62 años, solía viajar a Baní todos los años para hacer obras de caridad. Disfrutaba cooperar con el hogar de ancianos y el de niñas huérfanas, así como con la gente de los sectores más humildes. “Pueden pasar los años que sea, no importa. Siempre vamos a recordar a Juana y a llorar por ese día”, indica.



Kenia Ortiz
"Yo creía que era mentira, que él iba a llegar a la casa en cualquier momento. Fue terrible. Es un vacío que nunca se llena”.
Pablo Bautista
"En el aeropuerto había una confusión, un llanto, desesperación. Había que tener valor para estar ahí de pie. Queda un dolor muy grande que no se puede explicar"


En el sector BHD de Baní se erigió este monumento en honor a las personas que murieron en el vuelo.


FOTOS: Danny Polanco.


Publicado en El Caribe

martes, 7 de junio de 2011

Muchos mangos, pocos mercados

La cita de este año con los mangos en Baní ya tiene fecha. ExpoMango 2011 se celebrará del 16 al 19 de junio en la plaza Joaquín Incháustegui.
Les invito a degustar la dulzura de esta fruta en mi querido pueblo, en una feria donde se exhibirán las variedades, habrá concursos, visitas a plantaciones, conferencias y talles, presentaciones artísticas, entre otras actividades.
 A orillas de la carretera próximo a Baní encontramos puestos que venden la variedad banilejos.

La feria se realizará en momentos en que las tierras agrícolas de los campos de Baní parecen alfombras de mangos, porque en estos días la provincia Peravia se encuentra en plena producción de esa fruta.
Mangos abundan, lo que falta es mercado para colocar el producto a nivel internacional.

El primer vicepresidente de la Asociación Banileja de Productores de Mangos (Abapromangos), Manuel Castillo, afirmó que más de la mitad de la producción se pierde en las fincas porque no tienen salida.

Los inconvenientes varían dependiendo del tipo de mango que se trate. Por ejemplo, sobre el mango Keitt, que se exporta a Europa, Castillo indica que el 40% se queda y como no tienen plantas para procesarlo están forzados a ubicarlos en el mercado local, que está saturado.

La pulpa del mango se puede aprovechar para dulce, mermelada, jugos, helados, productos para el cabello, cremas humectantes para la piel. “Tenemos que darlos a precios muy bajos que no alcanzan ni para cubrir los gastos o dejarlos perder en la finca”, apunta.

Sobre la variedad Banilejos, expone Castillo que el obstáculo principal es que el comercio se limita a tres lugares de Estados Unidos: Manhattan, Nueva York y Conneticut. Además, dice que el 80% se pierde en las fincas porque solo cuentan con una planta de tratamiento para preparar el mango para la exportación.

Abapromangos reúne a más de 120 productores de los que ochenta están activos. De 56, 429 tareas que hay sembradas en San Cristóbal, Peravia, Azua y San Juan, el municipio de Baní se encuentran más de 30 mil tareas, de ahí que se ganara el título de Capital del Mango. En total, hay más 1, 100 plantaciones entre las cuatro provincias.
Esta es la variedad Keitt para exportación.

La producción de mangos se presenta tan atractiva que la mayoría de los agricultores dejaron de cultivar otros rubros para dedicarse a sembrar esa fruta porque el proceso es más fácil y tiene menos riesgos de pérdida. Sin embargo, Andrés Onésimo Mejía, expresidente y actual vicepresidente de Abapromango, advierte que esa tendencia podría traer consecuencias negativas: “Si esto sigue, en Baní van a escasear los víveres y vamos a pagar 30 pesos por un plátano. Otra cosa es que el mercado no es suficiente ni para los mangos que hay”.

Mejía señala que cada año exportan unos 200 furgones, cuando el amplio nicho que representa Europa es para llenar 600 o 700 furgones. “Si recibimos la ayuda, en un par de años creo que podemos llenar 500 contenedores a los mercados tanto EEUU como Europa”, argumenta Mejía, que tiene su plantación en la localidad El Cañafístol.
Un furgón puede contener entre 45,000 a 47,000 unidades. Los precios oscilan entre ocho y 12 pesos depende de la clase del mango y de la época.

El Centro de Exportación e Inversión de la República Dominicana registra que el año pasado se exportaron mangos por valor de US$ 4, 859,083.26, 0.3% menos que el año pasado, cuando la cifra ascendió a US$4,874,127.05. Aunque en términos económicos la cifra disminuyó, la cantidad de mangos exportados fue mayor el año pasado, 5, 480,596 kilogramos, frente a 5, 373,493.29 del 2009.

En el año 2007, la exportación de mangos ascendió a US$ 2, 496,411.82.Los principales países a donde se destina el fruto de acuerdo a la CEI-RD son Holanda, Reino Unido, Cánada, Estados Unidos y España.

El presidente del Clúster de Mango, Rafael Leger, expresó que están participando en ferias internacionales para abrirse nuevos mercados. Asegura que ya han logrado incursionar en Japón, Canadá y Europa del Este.

Onésimo Mejía toma mangos afectados por el parásito La Cochinilla.

Problemas para regar las plantaciones

El vicepresidente de Abapromangos Andrés Onésimo Mejía expuso que en la localidad El Cañafístol los productores tienen serios problemas con el regadío porque depende de un sistema de bombeo eléctrico y los apagones no dan tregua.

“Tardamos cuatro días en regar una plantación que si contáramos con energía eléctrica permanente se concluiría en un solo día”, indicó.

Dijo que se han acercado al Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos para que instale un sistema continuo en un reservorio que está a unos 300 metros de las plantaciones pero no han acogido su propuesta.

Mejía afirmó que una plaga que afecta al mango es La Cochinilla, un parásito que se presenta como una capa blanca que arropa a la fruta y las hojas.

El proyecto de Villa Fundación

Productores lamentan el estado de abandono en que se encuentran las 5,100 tareas que pertenecen al proyecto de mangos que el gobierno de Hipólito Mejía (2000-2004) desarrolló en el distrito municipal Villa Fundación. La iniciativa integra a 149 productores.

El Poder Ejecutivo conformó una comisión para que le diera seguimiento a la situación, compuesta por el director del Ministerio de Agricultura, el Instituto Agrario Dominicano y el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, el Clúster de Mango, entre otros.

Andrés Mejía la calificó como infuncional porque no está compuesta por los productores de la zona que son quienes verdaderamente, considera, les duele el proyecto.

“Ese proyecto pudo haber producido este año más de 40 millones de pesos, porque hace dos años que produjo 20 millones y tenía menos matas que ahora. Es penoso lo que ocurre ahí”.

Mejía dice que no se llegó a un acuerdo con el Banco Agrícola que le retuvo los fondos a los cooperativistas, quienes dejaron de regar las tierras.

Rafael Leger indicó que el proyecto necesita del gobierno una decisión firme para rescatarlo y la participación de todos los sectores. “Falta sembrar unos árboles que ya se han muerto, Si se aúnan esfuerzos y se identifican los obstáculos que impidien que progrese, se puede recuperar”.

viernes, 17 de septiembre de 2010

¡Por fin!

Caramba, ya inauguraron la carretera Baní-San Cristóbal. Por fin. ¡Ocho años tuvimos que esperar para poder celebrar este momento! Ayer estaban el presidente Leonel Fernández y funcionarios de su gabinete cortando cintas y resaltando la magnitud de la obra. Cuando escuchaba cómo destacaban la bien sabida importancia que representa esa carretera para el desarrollo de las provincias de la región sur, me preguntaba: pero y entonces, por qué tardaron tanto, cuando otras obras más complejas se terminaron en menor tiempo...
Recordé lo que había escrito un año atrás sobre ese tema, publicado en este blog con el título "Media carretera, seis años después".
Mi amigo Nicanor Leyba realizó un recuento de todas las vicisitudes que sufrimos los sureños durante esos ocho años para hoy poder transitar por esa vía, que ni siquiera está terminada del todo porque le faltan un paquete de puentes peatonales, entre otros acondicionamientos -no hay felicidad completa-. Les recomiendo leer el escrito de Nicanor publicado en el periódico El Caribe con el título "Carretera demandó ocho años y tres gobiernos".
Nicanor buscaba registros de los accidentes ocurridos durante la construcción para contar cuantas tragedias cobró esa autopista, pero yo le dije que por más que encontrara consignado en la prensa, esa cifra nunca se acercaría a la realidad porque a diario ocurrían accidentes que dejaban heridos o se llevaban vidas que sólo fueron conocidas por sus familiares y vecinos.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Hospitales en emergencia

Siempre se comenta las malas condiciones en que se encuentran los hospitales públicos del país,  pero hasta que recientemente me tocó realizar una serie de reportajes sobre los más importantes me dí cuenta de la certeza de esos comentarios.
De los quince reportajes que componen la serie solo de dos pude resaltar un titular positivo, aunque en el contenido no todo lo narrado fuera color de rosas.
Sin importar el lugar en que se encuentre, zona rural o urbana, los hospitales tienen problemas comunes: anexos que tienen años en construcción que parecen no tener fin, las camas no dan abasto, falta personal médico y de enfermería, faltan equipos, la infraestructura resulta pequeña para la demanda de pacientes, emergencias estrechas.
Hay hospitales que tienen las salas de emergencia en reconstrucciones y las provisionales funcionan en un estado deplorable. Que se estén remodelando no persona que temporalmente se ofrezca el servicio sin condiciones ni equipos o materiales tan básicos como el hilo de sutura, en cuartuchos con camillas oxidadas, sin sábanas.
El hospital  maternidad San Lorenzo de Los Mina lleva 13 años esperando que le terminen de construir un anexo que le sumaría 100 camas y desahogaría significativamente las deteriorada salas del viejo edificio que lo acoge.
El hospital de Baní hace cuatro años que está en reconstrucción y todavía se desconoce la fecha en que se concluirán los trabajos, aunque su director confía que antes de que termine el año estarán estrenando la nueva emergencia.
Actualmente las urgencias se asisten en dos pequeñas habitaciones que antes eran consultorios.  El polvo y el hacinamiento son las características de ese centro.
Hay hospitales en los que se invirtió una suma de decenas de millones de pesos y ni siquiera están funcionando como debería. En esa lista se inscriben el hospital Rodolfo de la Cruz, de Pedro Brand; y el hospital regional Taiwán, de Azua.
Aquí  les dejo los links de algunos de los reportajes de la serie publicada en el periódico El Caribe.

Hospital de Baní lleva cuatro años en reconstrucción

Hospital de Azua necesita equipos

El Hospital Jaime Mota, de Barahona

El Hospital Darío Contreras no da abasto

El Hospital Padre Billini demanda ampliación

El Hospital Moscoso Puello funciona a medias

El Hospital Luis Eduardo Aybar rinde por tres

Los Mina espera por su hospital


El Hospital Psiquiátrico está en apuros

Hospital de Pedro Brand sin estrenar

miércoles, 16 de junio de 2010

¡A comer mangos!


Estamos en plena temporada de mangos. Como cada año, mi amada Baní, ciudad reconocida por la alta calidad de su producción de esta fruta, se prepara para celebrar Expo Mango.

La cita para esta sexta versión es a partir de mañana jueves 17 al domingo 20 de junio en la explanada del Ayuntamiento municipal. Serán cuatro días de actividades que permitirán al visitante conocer y degustar más de cincuenta clases de mangos.
Se realizarán charlas sobre la diversidad genética de esta fruta en la República Dominicana, visitas a fincas en plena producción, concursos en los que se demostrará quien come más mangos y otras actividades culturales, educativas y sociales.
Expo Mango 2010, además de ser un foro de negocios orientado a promover el intercambio entre los diferentes sectores que intervienen en la producción, comercialización y procesamiento del mango, tiene la intención de promover el atractivo eco turístico de Baní, llamada la “Capital del Mango” de la República Dominicana.
El comité organizador de este festival está integrado por el Instituto Dominicano de Investigaciones agropecuarias y Forestales (IDIAF), el Clúster del Mango Dominicano y el Centro para el Desarrollo Agropecuario Forestal, el Ayuntamiento de Baní, la Gobernación de Peravia y otras instituciones.



Programa

Jueves 17
“Inauguración”. Se efectuará el acto formal que dejará abierta la feria. Todas las noches se desarrollará un programa de presentaciones artísticas y culturales.

Viernes 18
“Día Tecnológico”. Expertos nacionales e internacionales en diferentes áreas del cultivo de mango compartirán con productores y técnicos dominicanos los últimos conocimientos en la producción eficiente del cultivo.

Sábado 19
“Giras de Campo”. Visitas a las principales fincas productoras con tecnología de punta de la ciudad de Baní; incluye una visita a la moderna estación experimental de frutales de Baní del Instituto Dominicano de Investigaciones Agropecuarias y Forestales (IDIAF).

Domingo 20
“Concursos y competencias”. A las diez de la mañana se reunirán los que más disfrutan de comer mangos y demostrarán cuántos son capaces de comerse.


Novedades

Se realizará una “Mesa de Negocios” coordinada por el Centro de Exportación e Inversión de la República Dominicana (CEI-RD) y un festival gastronómico financiado por la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), con platos preparados a base de mango a cargo de estudiantes de hotelería de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), este festival será abierta desde el viernes 20 hasta el sábado 20 de junio a las 4 de la tarde.

Estragos

Este año, la cosecha de mangos se ha visto afectada considerablemente por la sequía. El distrito municipal de Villa Fundación no podrá exportar ni una libra de mangos. Así lo narra el periodista Jhonatan Liriano en un reportaje preparado para Listín Diario, titulado Villa Fundación perdió sus mangos por falta de agua.

domingo, 23 de mayo de 2010

La maravillosa idea de salir de casa


A los diecinueve años decidí que era tiempo de formar tienda aparte. Me creía muy madura y capaz de enfrentar al mundo yo solita. Planteé la propuesta a mis padres con la excusa de que no soportaba más viajar todos los días en autobús tres horas, para poder llegar a la universidad. Mi madre se alarmó. Mientras, sin inmutarse, mi padre me preguntó dónde pensaba vivir. Convencerlos resultó más fácil de lo que creía.
Mi hermana y yo encontramos una pequeña morada que sería cómplice de mi aventura en la capital. Poco a poco fui mudando mis cosas. Dejaba atrás mis días de vida rural muy feliz.
Los últimos momentos en casa me dediqué a bromear con todos diciendo que me iban a extrañar tanto que enfermarían de pena. “¿Qué van hacer sin mí?”, decía. Pero realmente era a mí a quien dirigía ese cuestionamiento.
La algarabía me duró pocos meses, creo que la suma no llegó ni a cinco. Era mucha soledad para mí. Y, también, exageradas cosas que debía resolver por mí misma. Yo, que en mi hogar tenía todo resuelto con mamá y papá, esos días de autoexilio fueron un sufrimiento.
Más pronto de lo que todos pensábamos volví a abordar mi autobús y a recorrer conforme 70 kilómetros diariamente con la intención de ser una profesional.
Tres años más tarde, desempolvé mi anhelo de soberanía. Esa vez la experiencia fue mejor y más duradera. Tenía un trabajo que me mantenía muy ocupada. Llegaba a casa tan casada que no existía tiempo para pensar en soledades.
Desde entonces, -exceptuando un periodo que estuve en el extranjero- vivo de lunes a viernes lidiando con la vida metropolitana. Sábados y domingos estoy disfrutando de los mimos de mi mamá.
Vivir fuera de la casa que me vio crecer ha sido una escuela. Cada día enfrento nuevos retos –la mayoría no muy emocionantes- que me han hecho madurar bastante.
De seguro que mis congéneres que también viven esta experiencia saben a qué me refiero. Ya les cuento desde mi vivencia todo lo que pasa una chica independiente, para aquellas que están por lanzarse. Sin ánimos de asustar:
Puedo contar varios aciertos. Por ejemplo, el miedo a las cucarachas está superado, aunque todavía me producen asco. Antes no podía ver ningún tipo de bicho raro. Gritaba a mi papá o a mi hermano para corrieran a socorrerme. Ahora si no las mato yo no hay quien lo haga por mí.
Como no están cerca mamá, papá y demás tutores, he aprendido a ocuparme de mí y ser más responsable. Ocuparme de tener la ropa limpia, prepararme mi comida, organizar mis cosas. También aprendí a ahorrar y a comparar los precios de los productos del supermercado.
La lista de los momentos difíciles es larga. Entre ellos, cómo encontrar solución a una tubería rota o estancada, las averías del sistema eléctrico o la reparación de alguna filtración de la casa. ¿A quién llamar? Es la primera interrogante que me llena de terror. Rezo para que nada se dañe. Soy muy vaga para estar pendiente a esas cosas y lidiar con plomeros, electricistas y demás yerbas aromáticas.
Entre las situaciones que me tientan a abandonar mi misión independentista, está el pago de las facturas. La cuestión no tiene que ver con fondos monetarios (gracias a Dios), es que mi despiste más de una vez me ha hecho pagar mora en la cuenta de la luz. Ayayay, lo siento, es antes no me preocupaba por fechas y todavía no me acostumbro.
A veces me sorprendo preguntándome como carajo se me ocurrió la “maravillosa idea de salir de casa". Específicamente, Cuando cargo las pesadas fundas del supermercado.
“En tu casa no tienes que hacer esto, mijita. Tienes a tu hermano de chofer para llevarte donde quieras”, me susurra la conciencia mortificadora sin éxito, pues sé todo eso es tontería para todo lo que he ganado.
Cuando tengo que dedicarme a una profunda limpieza de mi pequeña cueva (entiéndase lavar paredes, sacudir el polvo, bregar con desinfectante y detergente) es otro dolor de cabeza.
Mi madre me crió enseñándome a realizar todos los quehaceres de la casa. Ella disfruta desempolvar, mover muebles y poner cortinas. Que pena que tanto entusiasmo no logró que en mi creciera una pronunciada vocación doméstica. Eso de fregar y trapear no va conmigo. Esa es una de las cosas que más he sufrido de mi vida autónoma: los quehaceres domésticos. Pero que conste que mi pequeña cueva está lo más limpia posible.
Cuando sales de casa valoras más a la familia. Piensas en lo importante que es saber que cuentas con personas que te quieren, te apoyan y te extrañan cuando estás lejos.
No importa si decides irte y dejarlos, esas personas te comprenden y te dejan las puertas abiertas para cuando quieras regresar porque las cosas te salieron mal o simplemente porque los echabas de menos. No importa cuánto ni cuantos te quieran, hay amores que ningún otro puede suplantar.
No me quejo. Afronto cada reto con valor y lo sobrellevo de la mejor manera posible. Es la ley de la vida que hay que aprender a caminar, caerse y levantarse por uno mismo.
Siempre he creído que puedo con todo, que soy fuerte y valiente. Esta experiencia de vivir independiente me despabila y me hace reconocer mis debilidades –y que no es cierto que puedo con todo jejeje-. La verdad no soy más que una simple mortal que le encanta que su mamá le prepare de comer y que su papá la saque a pasear. Por esta última línea es que cada vez más adoro los fines de semana.

jueves, 6 de agosto de 2009

Una vuelta por Baní

Montañas, playas, dunas, dulces y los deliciosos mangos banilejos convierten a la provincia Peravia en un conjunto de posibilidades para que el turista disfrute de una estancia inolvidable.


Desde las alturas se aprecia mejor la belleza y el esplendor del paisaje natural de Baní. Y para contemplarlo, una buena opción es recorrer la ruta que lleva a la zona de Valdesia, a unos siete kilómetros del municipo, ubicado en la provincia Peravia.

Avanzar cada metro nos involucra en la vida cotidiana de esta región conocida por la producción de café. Cada paso nos sumerge en la cultura popular para disfrutar de una mezcla de ecoturismo e historia, debido a que el polvo de esos caminos conocieron los pasos de los esclavos que escaparon rebelados por el dominio dictatorial.

El arquitecto e historiador banilejo Ismael Díaz Melo resalta este aspecto histórico a la vez que distingue el panorama que se aprecia desde Valdesia.

Explica que la ruta recorre La Vereda, donde se puede hacer una paradita debajo de algún árbol de guatapanal para disfrutar del baile de la sarandunga.

Para endulzar el paseo, la comunidad de Los Jovitos produce una variedad de dulces artesanales elaborados en hornos de piedra: hojaldres, bien me sabe, de batata, piña…

“Si seguimos subiendo apreciamos mejor la zona montañosa que bordea el río Baní y llegamos a Iguana. Allí se aprecia un paisaje de flores anaranjadas que es hermoso, y para terminar el viaje, la presa de Valdesia”, apunta Díaz Melo.

Se recomienda emprender el viaje en un vehículo preferentemente todoterreno para mayor comodidad.


El encanto del mar también está presente en Baní. Son conocidas las bondades de su playa Salinas de Puerto Hermoso. Además de un chapuzón, se puede degustar de frescos mariscos elaborados de diferentes formas. De la playa Salinas se extrae gran parte de la sal que consume el país, producción que es posible observar en sus inmediaciones.

Pero antes de solearse en la playa, el paisaje desértico de las Dunas, las más altas del Caribe, invitan a una parada obligada. Esta área ocupa unos 15 kilómetros de la península de Las Calderas.

Estas montañas de arenas finas alcanzan una altura máxima de 35 metros y se estima que existen 117.4 millones de metros cúbicos de finas arenas azules en esta área natural protegida, denominada Reserva Científica Félix Servio Doucudray.


En las Dunas de Baní.

Un poco de historia


Esta ciudad tiene 245 años de fundada. Es conocida por sus dulces de leche y como capital del mango, desde 2005, y precisamente en estos días abunda esta sabrosa y olorosa fruta.

Aquí nació el generalísimo Máximo Gómez, distinguido por su lucha a favor de la libertad de Cuba. En su honor, la hermana isla estableció un museo en el terreno que ocupaba la casa materna de Gómez, ubicada en la avenida que lleva su nombre.

En el pueblo aún se conservan antiguas casas al estilo victoriano y su catedral, recién remodelada, donde se celebran las novenas en honor a la virgen de Regla, cada mes de noviembre. La parroquia fue construida en 1889.

Coordenadas. Baní limita al norte con San José de Ocoa, al sur con el Mar Caribe, al Oeste con Azua y al Este con San Cristóbal.

Publicado en El Caribe

jueves, 30 de julio de 2009

Media carretera, seis años después


Han pasado seis años desde que se dio el primer picazo para la construcción de la carretera San Cristóbal-Baní y vemos como ahora se anuncia con algarabía que para este agosto se inaugurará el primer tramo de 18 kilómetros, de los 28 que la conforman.
Pero son 18 kilómetros que ni siquiera están terminados en su totalidad porque la media docena de pasos a desniveles que tiene ese tramo está a medio construir.
Vergüenza debería darle a las autoridades hacer tal anuncio seis años después. Quizás el afán por apresurar los trabajos sea para que el Presidente de la República incluya esa media obra en su discurso del próximo día 16, cuando tiene que rendir cuentas al país.
Esperemos que ese acto de inauguración preliminar, sin fecha fija aún, no deje en el olvido la terminación de los 10 kilómetros y los 14 puentes que faltan y que no tengamos que esperar seis años más para disfrutar de una autopista completa, como se merecen las miles de personas que transitan a diario en más de 13 mil vehículos de todo tipo.
Más que felices con tal inauguración, debiéramos estar indignados. Porque mientras no se concluya la pista, el trayecto seguirá siendo escenario de accidentes de tránsito que hasta el momento han dejado incontables muertos y heridos.
Yo, que viajo frecuentemente, y que por muchos años transitaba esos kilómetros a diario primero como estudiante universitaria y después como empleada privada en la capital, conozco bien el extremo peligro al que se expone el viajero: malas señalizaciones y en algunos tramos nula, curvas cerradas, desvíos inesperados, el paso de vehículos pesados y la continuidad con que se instalan grandes muros de los denominados "New Jersey" donde uno menos se los espera, estrechando la vía.


Esos seis años significan tres periodos presidenciales (finales de la gestión de Hipólito Mejía-Partido Revolucionario Dominicano y gestión y media de Leonel Fernández- Partido de la Liberación Dominicana).
Los últimos cuatro años representan la construcción total del controversial Metro de Santo Domingo de 14 kilómetros, con todas las complejidades que implica un proyecto de esa magnitud y la inversión millonaria. Mientras tanto los sureños sufríamos al ver como se paralizaban con regularidad los trabajos en la carretera por inconvenientes con los trabajadores, por ejemplo.
Ese lapso (abril de 2002-julio de 2009) significan que la única autopista que comunica a la región sur con la capital del pais ha estado varada por tiempo prolongado mientras se cambiaba de contrato a tres compañías y por escándalos de toda índole, incluso supuestas malversaciones de los fondos.


En lo que se termina la obra, miles de familias establecidas en las orillas viven enfermas del polvo, la tierra, el ruido de las maquinarias y todo el engranaje que supone la construcción. Viven incómodas porque tienen el frente de sus casas invadidas con el estacionamiento de gredar y camiones. Se mantienen exhaustas de mal vivir porque cuando llueve se posan aguas negras y lodo en sus puertas porque les han roto los contenes y como estamos en faenas de edificación aun no es turno de desagues.
Otras cientos ni siquiera viven porque se tuvieron que mudar y están pasando las de Caín debido a que las viviendas que levantaron con su trabajo honesto y sacrificado obstaculizaban uno de los carriles y aún están a la espera de la remuneración que les corresponde por ceder sus terrenos a la causa.
Al principio, la inversión sería de unos 80 millones de dólares y ahora ni se sabe por donde irá la cosa, se estima que unos 130 millones de dólares (cinco mil millones de pesos).
Cada vez que han podido, las autoridades han manifestado que este proyecto representa su prioridad. Sin embargo, en la práctica no luce la urgencia por terminar una pista que representa un aporte para el desarrollo de una región siempre marginada y la última en la fila en cuanto a inversiones.
Mi Sur sabe bien que nada le ha sido regalado porque sí, que lo poco que tiene lo ha tenido que exigir y pelear y defender. Por eso seguirá paciente, pero no tolerante ni tonto.

Fotos: Danny Polanco

miércoles, 17 de junio de 2009

La fiesta del mango


Dulces. Olorosos. Exquisitos. Atractivo color. Todos estos adjetivos describen someramente al mango banilejo. Fruta exótica de la que se conocen cientos de variedades.
En República Dominicana, el sureño municipio de Baní (provincia Peravia) es conocido como Capital del Mango por ser el lugar donde se cosechan uno de los tipos más sabrosos.
Cada año, esta ciudad celebra un festival del mango, que en esta ocasión tendrá lugar desde este jueves 18 hasta el domingo 21 de junio, en la plazoleta del ayuntamiento municipal.
Durante estos cuatro días el visitante a la feria podrá disfrutar de exhibiciones de variedades de mango, platos, degustaciones, seminarios, conferencias y concursos para niños y adultos.
El programa incluye días de campos y visitas a plantaciones de mango por los directivos de la Asociación de Productores de la zona. También, serán realizadas presentaciones artísticas, charlas y mesas de negocios.
Entre las instituciones que patrocinan el evento, además del cabildo banilejo, están el Instituto Dominicano de investigaciones Agropecuarias y Forestales (IDIAF), la Secretaría de Estado de Agricultura, el Centro para el Desarrollo Agropecuario y Forestal, la gobernación provincial, el Consejo Nacional de Competitividad, el Centro de Exportación e Inversión de la República Dominicana.
También, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (OIRSA) y el Instituto Agrario Dominicano( IAD).
Los organizadores de la Feria esperan la participación de más de 30 mil personas.
Les invito a disfrutar de esta fiesta del mango. Allá nos vemos!

sábado, 11 de abril de 2009

Pasos de fe


El olor a incienso, los particulares sonidos de tambores y cornetas y la cera pegada en las calles son los primeros detalles que llegan a mi memoria cuando recuerdo la Semana Santa que viví en Sevilla. Pero lo que más me impresionó de la manera en que los sevillanos conmemoran este tiempo fueron las imponentes imágenes que cargaban en procesión las diferentes hermandades durante toda la semana y a toda hora.
Esas procesiones concitan la atención de miles de turistas que llegan desde todas partes del mundo, católicos o no creyentes, con el único interés de ver el religioso espectáculo (si acaso me permitieran llamarle así, sin ánimos de ofender o irrespetar).
A paso lento y coordinado, decenas de personas que forman las distintas hermandades se turnan para cargar en sus hombros pesadísimas esculturas de Jesús y la virgen María.


Esperanza de Triana.

Me conmovió de manera especial la imagen de la virgen Esperanza de Triana. La expresión tan profunda de pena y dolor, las lágrimas en su rostro, la posición de sus manos… acongojan al corazón más fuerte.
A las esculturas centenarias, con tallados artísticos que emocionan, le preceden cientos de Nazarenos que cargan velas o una cruz de madera, con el rostro oculto, vestidos con hábito blanco y dependiendo de la hermandad, usan una túnica morada u otro color.
Formar parte de alguna hermandad es un honor y un orgullo que se transmite generación por generación.
Conocí a Ángel, un joven de unos 25 años, que desde adolescente participa en los pasos de Semana Santa. Con orgullo me enseñó una tutuma que tiene entre sus hombros. “Es común entre los que los que cargamos los pasos. Es como algo que nos identifica. No recuerdo desde cuando la tengo”, me dijo.
Ángel no sale de Sevilla en esos días. No hace planes de vacaciones, como mucha gente, porque respeta su compromiso personal con las hermandades a las que pertenece.


María, Rosa y Yo mientras pasaba la procesión cerca de la casa. Era más de la medianoche.

La particular música que acompaña a las procesiones es otro de los detalles que guardo con especial atención. Me estremezco al recordar la solemnidad de esas melodías. Las bandas ensayan casi todo el año y los que cargan los pasos también practican con meses de antelación.
Yo vivía en la calle Francos, en el centro del centro del casco histórico de Sevilla cuando ví la por primera vez la celebración.
Recuerdo que para los que vivíamos cerca de alguna iglesia, salir de casa era un caos. Un trayecto que cotidianamente recorríamos en diez minutos, en los días de Semana Santa podíamos tardar dos horas. Porque habían cerrado el paso en algunas calles aledañas a la casa y por las otras, el tumulto de personas que se agolpaba para ver pasar el desfile hacía que fuera prácticamente imposible avanzar.
Hay que ver lo cuidadoso que son los sevillanos con la vestimenta que usan para asistir a esas procesiones. Muchos hombres visten de saco y corbata y las mujeres usan mantilla negra, traje exclusivo de luto y gala.


El ayuntamiento coloca mantones rojos en los balcones. También, a orillas del camino por donde cruza el desfile, habilita miles de sillas, las que alquila por cientos de euros a quienes quieren vivir en primera fila la religiosa experiencia. Además, los vecinos de los edificios por donde pasa la ruta, alquilan sus balcones hasta por miles de euros a cambio de ofrecer un vista privilegiada de los pasos.


A diferencia de la celebración de la Semana Santa sevillana con la de mi pueblo Baní, nosotros no tenemos grandiosas imágenes. El Viernes Santo, desde la catedral Nuestra Señora de Regla, los banilejos salimos en procesión en memoria del santo entierro de Jesús con una sencilla imagen de la Virgen Dolorosa que avanza detrás de los restos de su hijo, acompañada de los feligreses que recorren varias calles del pueblo.



La Banda Municipal de Música encabeza la procesión tocando una marcha fúnebre. Le sigue el obispo, sacerdotes y monaguillos. Luego, la imagen de Jesús y, unos metros atrás, su madre afligida.
La multitud camina en silencio, en oración, reflexionando sobre la muerte del hijo de Dios por nosotros, mientras que en Sevilla, la gente ve pasar a Jesús sufrido y a la madre con su dolor.
No importa la grandiosidad de la imagen sino la fe con la que se acoja esta conmemoración. Lo importante es reflexionar sobre la humildad de Jesús, que siendo rey de reyes, no dudó en cumplir la voluntad de nuestro Padre Dios para enseñarnos su mensaje de paz y amor.
Y nosotros que muchas veces pensamos tanto cuando se trata de sacrificar cosas materiales que no tienen real valor. Recordemos que Jesús no dudó en ofrendar su vida para liberarnos del pecado.

sábado, 4 de abril de 2009

De color Carnaval





En el carnaval se toman fotos preciosas. Esta celebración tiene unos colores únicos, tan vivos y brillantes que contagian de alegría a cualquiera. Comparto con ustedes algunas imágenes del VI Carnaval Regional Banilejo que se celebró el pasado domingo 29 de marzo, dedicado en esta ocasión a los Chuineros de Cañafístol, con el grupo Los Invencibles Banilejos. El rey momo fue el síndico de Baní, Nelson Camilo Landestoy, y la reina, la profesora Estela Méndez.


En la imagen, los chuineros de el Cañafístol.

Miles de personas se agolparon en los más de siete kilómetros que recorrieron más de 80 comparsas provenientes de distintos puntos del país.
La música y la algarabía fueron los elementos que predominaron en esta fiesta de unas cuatro horas, que indiscutiblemente cada año supera al anterior en cuanto a público y calidad del contenido.


Tuve la oportunidad de presentar este evento para la transmisión en vivo que realizó Trebol Cable a través del canal 3 Visión 3 mil. Recordando viejos tiempos, cuando solía ser la presentadora de los grandes eventos de mi pueblo. La época antes de que se me metiera en la cabeza que debía hacer un periodismo más profundo. Esas loqueras que le invaden a uno el pensamiento y hacen que sientas que esos grandes eventos te quedan chiquitos. Esos pensamientos, que muchas veces nos impulsan a avanzar en el camino profesional, hicieron que me saliera del pueblo para internarme en la sala de redacción de un periódico de la capital.
La transmisión del carnaval fue una experiencia muy chévere que viví junto a mi compañera de micrófono Shelly, una chica bastante extrovertida y simpática.
Ella y yo fuimos la sensación por los llamativos sombreros que llevábamos.
Antes de salir de casa, yo pensaba que llevaba una pamela bastante grande pero cuando llegué al lugar del hecho y vi lo que Shelly traía en la cabeza entendí que lo mío era una cachuchita delante del Señor Sombrero de mi compañera.



Camarógrafos y fotógrafos captando memorables imágenes.


martes, 3 de marzo de 2009

Baní está de cumpleaños


La glorieta del parque central Marcos A. Cabral de Baní.

Un día como hoy, hace 245 años, se fundó mi pueblo Baní. Este municipio está ubicado a unos 66 kilómetros al suroeste de Santo Domingo, capital de la República Dominicana.
Mi ciudad es conocida por su limpieza, sus hermosas playas, por poseer las dunas más altas del Caribe, por la amabilidad de su gente laboriosa y la belleza de sus mujeres.
Baní fue declarado como Capital del Mango. Aquí se producen los mejores ejemplares de esta fruta, ricos, sabrosos, olorosos, de excelente aspecto y color.
Hablar de Baní es hablar del dulce de leche. Se elabora de múltiples formas: sólo o relleno de guayaba, coco, piña, cajuil, naranja… dulce de coco tierno con leche, bolas de naranjas rellenas de suave dulce de leche. Exquisitos.
El nombre de Baní significa abundancia de agua, en el leguaje indoantillano. Su nombre honra al cacique llamado Baní, hombre de gran valor que gobernó el valle.
Feliz cumpleaños a ti, Baní, que los cumplas feliz!


Tomo esta foto del blog de mi profesor Alberti Polanco. Corresponde a un mural pintado por Esmeralda Bobadilla en la plazoleta que esta frente al Casino de Peravia. Aquí se hace alusión a la reunión que sostuvieron los ciudadanos interesados en fundar esta comarca, el 3 de marzo de 1764.

viernes, 21 de noviembre de 2008

Día de paseo con mamá



Baní madruga hoy con una encomienda especial. Se levanta de fiesta para tocar atabales a su madre espiritual. Hoy 21 de noviembre los banilejos católicos celebramos el Día de Nuestra Señora de Regla.
Las novenas a la Madre empiezan desde el día 11. Estos días, la catedral se llena como nunca de sus feligreses que fieles a la cita con su protectora, acuden desde todas partes fervorosos a venerarla.
Me cuenta mami que la catedral quedó hermosisíma después de que el año pasado hicieran las remodelaciones. Así que más presumido está el banilejo con casa nueva.
Noviembre tiene un sabor particular. Es un mes de reunión familiar, pues llama al banilejo de regreso a casa donde quiera que se encuentre.
Durante todo el año nos preparamos para el 21 de noviembre. Desde que llega el verano, entre las madres y las hijas se plantea la indecisión de la ropa que vestirán el día de la patrona. Se visitan las tiendas para escoger las telas y los complementos. Es que es una ilusión estrenar ropa, aunque sea estrenar un listón, ataviarse con lo mejor del clóset para pasear a Nuestra Señora por las principales calles.
Recuerdo que mi hermana y yo, de pequeñas, casi siempre íbamos con conjuntos similares. Algunas veces los cosía mami, entonces, íbamos las tres combinadas. Vestíamos falda o un vestido, casi nunca pantalón.
La Banda de Música encabeza la procesión a las cuatro de la tarde. Le siguen los sacerdotes, diáconos, monaguillos y todo el pueblo.
Hombres y Mujeres se turnan para cargar en sus hombros el retablo que acoge a la imagen, para orgullosos caminar con ella en plena oración y recogimiento.
¡Que bonita va Nuestra Señora, arropada con sus mejores galas!
Y el coro le canta y la gente le sigue. Los niños no se portan mal en la procesión, caminan entusiasmados detrás de la Señora.
Las mujeres rezan. Los hombres también. Es el momento de pedir sobre todo por paz y orden. Ha sido un año muy agitado y de tantas acusaciones en mi laborioso Baní.
Claro que sí, Noviembre 21 es especial para todos los banilejos de fervor mariano. Este año, lo es aún más para mí. Estoy muy lejos de casa, pero mi corazón esta tarde recorrerá las calles Mella Sur, 16 de Agosto, Nuestra Señora de Regla, Capotillo y Mella Norte al lado de la bella señora.
¡Me pondré mi mejor traje para celebrar!