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lunes, 2 de junio de 2014
Madres enfrentan violencia y escollos judiciales para exigir manutención
Al menos 72 reclamos por pensión
alimentaria se interponen a diario en los juzgados de paz del país. Cuando una
mujer lleva a la justicia al padre de sus hijos para que cumpla con su cuota de
manutención, despierta en muchos casos la ira y la violencia del hombre
irresponsable, como le sucedió a Yumilka Torres Suero, asesinada por el padre
de su hijo.
A Yumilka Torres Suero, de 22 años de edad,
la mató Rafael Valenzuela, padre de su hijo de un año y ocho meses, después de
que ella lo obligara a acudir por segunda vez a un juzgado de paz en su afán
por lograr un acuerdo sobre la cuota económica que cada uno debía aportar para
suplir las necesidades alimenticias del pequeño.
El jueves 9 de mayo, Yumilka y Rafael
visitaron el Juzgado de Paz de Las Caobas, Santo Domingo Oeste, para conciliar.
Pero resultó imposible llegar a un acuerdo, pues el hombre consideraba elevada
la suma de RD$3,500 al mes que exigía la madre de su hijo, tras alegar que él
sólo devengaba un salario de RD$7,000 como vigilante privado. La joven
aseguraba que su expareja mentía en cuanto a su salario.
La Ley 136-03, que crea el Código del
Menor, establece que la justicia puede gravar con el 50% el salario de una
persona a favor de la cantidad de menores que tenga. El padre y la madre tienen
el mismo derecho de exigir pensión alimentaria, pero son las mujeres las que
más demandan debido a que la guarda de los hijos recae en ellas en la mayoría
de los casos.
“A él no le importa si yo estoy trabajando
o no estoy trabajando”, respondía la joven a los reclamos de Valenzuela de que
ella tenía un mejor salario que él. “Yo estoy en una zona franca, que paga
dependiendo de la mercancía es que te pongan a trabajar, y te paran antes de
los dos meses. Yo estoy en la universidad. Tengo que pagar mis estudios.
Quienes están comprándole los ‘pampers’ y la leche al niño son mi mamá y mi
papá que me están ayudando”, explicaba a los reporteros de La Lupa Sin Trabas.
Al igual que Yumilka, cada día unas 72
madres acuden a los juzgados de paz del país para reclamar una pensión
alimentaria. Muchas desisten de demandar a sus ex parejas por lo largo y
costoso que resulta el proceso y otras ni siquiera se animan a exigir los
derechos de sus hijos para evitar la violencia que esas solicitudes
desencadenan en algunos padres.
La Suprema Corte de Justicia registra en
2012 un total de 22,292 demandas de manutención, mientras los jueces fallaron
20,507 recibidos en diferentes años. La mayoría de los casos se presentaron en
las provincias Santiago (3,093 demandas y 2,718 fallos) y Santo Domingo (5,662
demandas y 4,637 fallos). En tanto que en el Distrito Nacional se presentaron
1,536 demandas y se fallaron 1,588.
Yumilka recibió el 19 de enero de este año,
hace cuatro meses, los últimos RD$1,000 del padre del niño. Sus afanes por
encontrar una salida la llevaron el lunes 13, cuatro días después de conversar
con reporteros de La Lupa Sin Trabas, a otro juzgado de paz –en Los Ríos,
Distrito Nacional– para intentar una nueva conciliación. Ella se empeñó en
confiar en el sistema judicial para demandar la aplicación de la Ley 136-03, a
pesar de las dificultades del proceso y los atropellos que sufría por parte del
padre del menor y de la misma Justicia.
Tampoco hubo acuerdo esta vez. Valenzuela
decidió terminar con las reuniones de conciliación eliminando a la demandante:
asesinó a la madre de su hijo en su propia residencia del sector Pueblo Nuevo,
en Los Alcarrizos.
El victimario argumentaba ante la abogada
mediadora que los padres de Yumilka lo habían mandado a asesinar. “Aquí nadie
me escucha a mí”, se quejaba.
Yumilka le interrumpía para denunciar que
él la había golpeado en distintas ocasiones, incluso cuando estaba embarazada
del niño: “Me rompió todos los trastes y yo le puse una querella en la Fiscalía
de Los Alcarrizos. Si no es por mí, lo mandan directo para la cárcel de La
Victoria. Pero yo, como él es el papá de mi hijo, lo que hice fue que llegué a
un acuerdo con él”.
El ambiente del juzgado
La Justicia parece estar sorda. El día que
Yumilka visitó por primera vez el juzgado de paz de Las Caobas, la señora Santa
Virgen Matos Pérez lo hacía por quinta vez en los últimos 18 meses, tratando de
que la justicia ordenara al padre de su hijo de ocho años de edad que asumiera
su responsabilidad de manutención.
“Nos separamos porque él me daba muchos
golpes. Cuando yo estaba embarazada, me quería sacar el niño a golpes, por eso
me fui de la casa. Él dice que aunque yo lo meta preso veinte veces, no nos va
a dar ni un peso”, afirma la señora, residente en El Abanico, Herrera.
Santa Virgen mueve con dificultad los dedos
de su mano derecha, como consecuencia de un golpe que su expareja le propinó un
día que discutían sobre la manutención del niño. Por esa situación no puede
trabajar. “Ese hombre nos tiene odio, a mí y al niño. Yo a veces creo que es
que él no nos quiere y que nos va a matar a los dos. Ha dicho que se va a matar
él para salir de nosotros”, expresa la señora, que sobrevive gracias a la ayuda
económica que recibe de su hermano y su padre.
“A veces me pongo a vender té y café de
madrugada. Me tengo que llevar al niño. Yo tengo que andar con ese niño para
todos los sitios, arriesgando su vida”.
Junto a Santa Virgen, una veintena de
mujeres espera su turno para querellarse, en una sala que resulta estrecha. Dos
hombres permanecen de pie en una esquina, sin hablar entre ellos, observando el
ambiente. Uno acudió para informarse sobre cómo puede obtener la tutela de su
hija; el otro, sobre qué tiene que hacer para que le reduzcan la cuota de
manutención.
En un tribunal que conoce hasta cuarenta
casos en un día, a veces ninguno se refiere a padres que demandan a las madres
por pensión alimentaria para sus hijos. El murmullo es constante entre las
mujeres acomodadas en unos destartalados asientos de la sala, que cuentan desinhibidas
las penas que les agobian por la irresponsabilidad paternal.
“Ese señor hace un año que no le da nada a
mi hija”, se le escucha decir a una de ellas, al referirse al padre de su
pequeña. “Parece que él cree que la niña no come ni se viste”.
Santa Virgen la secunda. Dice que ella pasa
por la misma situación. A finales de 2011 acudió por primera vez al juzgado a
denunciar que el padre de su pequeño, según ella, propietario de negocios
prósperos, hacía tiempo que no se ocupaba de los gastos del niño.
Ese día cuenta Santa Virgen, le dieron una
carta que debió entregar al señor, mediante la cual se le citaba para una
reunión de conciliación dentro de dos meses. “En ese encuentro no llegamos a
ningún acuerdo, por lo que mi caso lo refirieron al tribunal”, explica.
Pero la Justicia parece no tener la misma
urgencia que la madre, y en la tercera ocasión, la jueza le fijó una cita para
una audiencia tres meses más tarde.
Cumplido el tiempo, Santa Virgen acudió por
cuarta vez al tribunal, que dictó una sentencia que fijaba en RD$2,500 la
pensión que el demandado debe pagar a la madre como pensión alimentaria. “Él
nunca ha cumplido con esa sentencia”, se queja ahora, en su quinta visita, esta
vez para denunciar el desacato del fallo.
Motivos para desistir
Alba, madre de dos niños de 6 y 11 años,
abandonó la demanda, a pesar de que la había adelantado bastante. El proceso
judicial estaba afectando su salud y provocó que perdiera su empleo por las
tantas veces que solicitaba permiso para acudir al tribunal. “Yo estaba
agotada. Estuve tres años en eso hasta que me cansé de dar tantas vueltas.
Ahora mis hijos y yo luchamos por sobrevivir con lo poco que gano como
secretaria de un médico”, apunta.
El padre de sus hijos se dedica a conducir
camiones de carga. “Cuando vivíamos juntos, él me daba RD$12,000 semanales para
los gastos. Pero al juez le dijo que él gana muy poco, por lo que le pusieron
una pensión de RD$5,500 mensuales. Nunca pagó”, dice.
En su artículo 175, la Ley 136-03 ordena
que si las partes no llegan a una conciliación espontánea un equipo
multidisciplinario del Consejo Nacional de la Niñez (Conani) deberá realizar
las investigaciones socioeconómicas pertinentes en un lapso de diez días. Sin
embargo, en los juzgados se le asigna a la mujer la tarea de indagar sobre el
salario de su esposo.
Alba se alejó de los tribunales porque no
pudo lograr que en la compañía en la que labora su expareja le expidieran una
certificación en la que constara el sueldo que devenga, a pesar de que presentó
un oficio en el que un tribunal ordenaba la entrega de esa información.
Igual trauma vive Fior Aquino Ramírez, que
le ha afectado su sistema nervioso. Fue al tribunal a buscar una orden de
apresamiento para el padre de sus dos hijos porque, supuestamente, éste nunca
ha pagado en su totalidad la cuota de RD$3,000 mensuales que le establecieron
en 2010.
“Yo estoy muy mal, me siento deprimida.
Llevo tres días sin dormir, tengo insomnio, porque la situación en la que estoy
es crítica; no consigo lo suficiente para mantener a mis hijos”. Dice que tenía
un trabajo “muy bueno” del cual la cancelaron porque pedía muchos permisos para
asistir al tribunal a demandar a su ex pareja. Ahora trabaja como camarera.
Dificultades. El artículo 196, de la Ley
136-06, establece que el padre que incumpla con la pensión alimentaria será
sancionado con dos años de prisión, pero rara vez esto sucede. El proceso
judicial resulta muy lento, a pesar de que el artículo 175 ordena que, una vez
presentada la querella, el Ministerio Público debe citar a las partes para
conciliar en un plazo no mayor a diez días.
En el caso de que no se llegue a un
acuerdo, la misma ley plantea en su artículo 176 que en un plazo no mayor a
diez días se debe apoderar del caso al tribunal de niños, niñas y adolescentes.
La procuradora general adjunta Marisol
Tobal, encargada de la Coordinación Nacional de Niños, Niñas, Adolescentes y
Familia, atribuye la lentitud del proceso a la falta de personal del Ministerio
Público y del Poder Judicial, y de herramientas en los juzgados para desarrollar
una logística adecuada.
“Los juzgados de paz están sobrecargados de
trabajo; tú encuentras un representante del Ministerio Público y un juez para
todos los procesos que se ventilan de diferente índole”, apunta la magistrada.
En el juzgado de paz de Santo Domingo Oeste, por ejemplo, hay dos personas para
recibir las denuncias y otras dos para intervenir en la conciliación. Las
cuatro se ven agobiadas por tanto trabajo.
No tienen ni una sola computadora para
ingresar las informaciones; todo es a puro papel y bolígrafo. Los archivos –ya
obsoletos– tampoco son suficientes, por lo que los documentos reposan en cajas
de cartón apiladas por fechas en un rincón de la oficina.
Gladys Taveras Uceta describe sus carencias
como jueza suplente en el juzgado de paz de Santo Domingo Oeste. Dice que al
tribunal le falta apoyo logístico, no tiene archivista ni personal suficiente.
“En este tribunal hay una deficiencia terrible. Ocurre lo que yo llamo
‘justicia a destiempo’, que se transforma en una injusticia. Hay una realidad
que se escapa de mí como jueza. Sucede que estamos cansados de pedir personal.
A las mujeres que acudieron a una cita en mayo, se le colocaron fecha de
audiencia para septiembre”, sostiene.
En un día, Taveras Uceta puede presidir
entre 35 y 40 audiencias. Cuenta que cuando sirvió en el tribunal de Los Mina,
en Santo Domingo Este, conoció hasta 60 casos en un mismo día.
“Nosotros como jueces debemos velar por ese
interés superior del niño, pero si estamos desarmados, no tenemos una
computadora, ni una secretaria ni un asistente a la que le puedas pasar una
sentencia o que te la fije para breve término, ¿cómo tú puedes brindarle el
apoyo necesario a una mujer?”, se pregunta.
Tediosa y cara
Dilia Leticia Jorge Mera, abogada
especialista en derecho de familia, describe la ruta que se sigue para
interponer una demanda por manutención como “tediosa y costosa”. Critica que
las mujeres deban incurrir en gastos como el pago de un alguacil para que lleve
la citación al demandado. Muchas madres le pagan al alguacil RD$500, y hay
quienes cobran dependiendo de la zona a la que va la citación. Mientras más
exclusivo el sector, más caro.
“Es un proceso frustrante para la madre;
una como abogada se siente mal. Por eso se abandonan los procesos. Las mujeres
se sienten juzgadas cuando plantean una manutención elevada, aún teniendo la
razón. Creo que el sistema debe ser más amigable”, expresa.
Otro inconveniente que señala es que hay
padres que tienen sus bienes a nombre de terceros, lo que dificulta establecer
sobre una base cierta su patrimonio y por consiguiente, la fijación de una
pensión justa a favor de sus descendientes.
Demandado en el extranjero. Cuando el padre
demandado reside en el extranjero resulta todavía más difícil para la madre
llevar a cabo el proceso judicial, como demuestra el caso de Iris Yocasta
Parra, madre de trillizas. La joven de 25 años procreó las niñas que ahora
tienen tres años de edad, con un señor que no se interesó por reconocerlas
legalmente, se marchó a Estados Unidos y las dejó en la indigencia.
“Lo que me dicen en el juzgado es que yo
tengo que avisarles (a los jueces y fiscales) cuando el papá de las niñas
llegue al país. Imagínese usted qué difícil”, relata la madre que ha librado
varias batallas para poder permanecer junto a sus pequeñas.
El artículo 198 del Código del Menor
plantea que el Ministerio Público de Niños, Niñas y Adolescentes realizará las
diligencias pertinentes, “o lo hará a pedimento de parte, ante organismos
extranjeros de protección de niños, niñas o adolescentes, a través del
Ministerio de Relaciones Exteriores, a fin de lograr que se ejecuten las
sentencias dictadas por nuestros tribunales”. Pero esta disposición se ignora
en la mayoría de los casos.
El año pasado, las autoridades de Nueva
Jersey y República Dominicana firmaron un acuerdo de cooperación para recaudar
la manutención de los hijos que vivan en ambas jurisdicciones. Establece que
ese estado se encargaría de descontar la pensión de manutención a los padres
que residen allá y enviarla directamente al custodio del menor en el país.
Iris Yocasta cuenta que, en una ocasión,
trabajadores sociales del Conani intentaron quitarle a sus hijas porque vieron
que ella no tenía condiciones para mantenerlas. Una tía suya ahora paga la
renta de la humilde pieza en la que reside en el sector Los Tres Brazos, Santo
Domingo Este. Mientras tanto, sus hijas comen cuando una persona generosa se
apiada de ellas. “Hay días en que sólo puedo ofrecerles un jugo de ‘sobrecito’
como único alimento. Es muy triste, sabiendo que su padre tiene con qué
mantenerlas”.
Asistencia legal
Lo ideal es que cada una de las partes
acuda al tribunal acompañada de un abogado. Pero en la mayoría de los casos eso
no es posible, porque se trata de personas de escasos recursos, que ni siquiera
tienen para costear el pasaje del transporte para llegar al juzgado. Por eso
las personas andan perdidas, sin saber qué hacer.
La procuradora general adjunta Marisol
Tobal entiende que el Estado debe conformar un departamento de atención legal a
la víctima que asista a las personas de escasos recursos, sean padres o madres.
Opina que las miles de demandas de pensión
alimentaria son un reflejo de la descomposición social que existe en República
Dominicana “donde hay un alto índice de irresponsabilidad paterna”.
Estima que la mitad de los casos queda en
el silencio porque la madre no tiene recursos, y siente desinterés porque el
sistema no le responde como espera.
En el medio, los hijos
Hay casos en los que cuando el padre se
separa de la madre, también se aparta de los hijos. Fior Aquino Ramírez expresa
que el padre de su niño de ocho años y su niña de once nunca más se ha
preocupado por la salud de sus vástagos desde que se divorciaron. “El niño
lleva una terapia con una psicóloga porque es hiperactivo. Todavía su papá no
ha ido a la primera sesión, a pesar de que la doctora ha solicitado su
presencia en varias ocasiones”.
Dice que su niña le manifiesta que la
lejanía de su padre la hace sentir mal. Para agravar la situación de los niños,
la madre ha debido llevarlos a vivir con su abuela para que ella pueda
trabajar. “La niña me dice: ‘Mami, papi
no nos quiere. Porque ni siquiera nos llama’. Yo le digo que las cosas no son
así”, apunta Fior.
La psicóloga infantil Marina Orbe recuerda
que los padres no deben involucrar a los hijos en las consecuencias de su
separación y deben tratar de que el niño no tome partido de si su papá o mamá
es bueno o malo, porque lo importante, dice, “es que el pequeño crezca sano
emocionalmente”.
“El niño no puede entender cómo siendo su
papá no puede darle lo que le corresponde. Eso hace que se sienta mal, le baja
su autoestima, siente que su papá no lo quiere, comienza a tener dificultades
al nivel académico, al nivel social. Se va aislando, se va poniendo violento y
agresivo, y como consecuencia, se deprime”, puntualiza.
En el caso de Santa Virgen Matos, su hijo,
que ha presenciado cuando su papá golpea a su madre, expresa que quiere matar a
su progenitor cuando crezca. “Mi hijo está raro. No quiere estudiar, nada más
vive peleando y tiene mucha violencia para todo”, lamenta.
Sobre esta situación, Orbe expresa que el
niño debe asistir a terapia porque se crean en él “raíces de amargura” y se le
forma una concepción muy mala de la figura paterna.
Monoparentales
Más del 35% de los hogares de República
Dominicana son monoparentales. De esa cifra, más del 90% está a cargo de
mujeres.
El 20.1% de las familias con mando femenino
vive con menos de dos dólares al día, de acuerdo con el estudio más reciente
que cuantificó la cantidad de madres solteras en el país, realizado en 2007. El
informe de la Encuesta Demográfica y de Salud (Endesa) para ese año proyectó en
un millón 400 mil las mujeres que en República Dominicana crían solas a sus
hijos.
Pobreza
Un estudio realizado por el Banco
Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial establece que los hogares
monoparentales de jefatura femenina registra una tasa de pobreza de 20.1%, casi
8 puntos porcentuales más que las familias dirigidas por hombres o por la
pareja.
Divorcios
La Oficina Nacional de Estadística registra
que en 2011 se concretaron 17,927 divorcios, 1,158 más que en el 2010, cuando
se registraron 16,769. Es decir, que en promedio, unas 49 parejas casadas
legalmente se separan a diario en República Dominicana.
La diferencia
En el sector Gazcue, Distrito Nacional,
opera desde 2006 el Centro de Mediación Familiar del Poder Judicial, para
facilitar que las personas en conflicto lleguen a un acuerdo consensuado
mediante el diálogo.
En su mayoría, los casos que recibe la
dependencia están relacionados con la repartición de bienes; en segundo lugar,
está la pensión alimentaria y en tercero, la regulación de las visitas y
decidir quién tiene la tutela de los hijos.
El director del centro, Alexis Rafael Peña,
indica que a diferencia de los juzgados de paz, las personas que ponen una
querella en el centro no tienen que pagar alguacil para que envíe la notificación
al demandado ni tampoco contar con un abogado, pues esa institución les provee
de forma gratuita todo lo que puedan necesitar para llegar a un acuerdo con su
expareja.
“Cerca del 70% logra conciliar aquí y el
acuerdo es homologado por un juez que lo convierte en sentencia. El resto que
no concilió se remite a un juzgado de paz”, explica.
Como el centro no tiene jurisdicción,
reciben casos de todas partes del país. El ambiente despejado y tranquilo que
caracteriza ese lugar dista bastante del alboroto que caracteriza a los
juzgados de paz.
…
Después de que El Informe con Alicia Ortega
difundiera un reportaje sobre el trágico caso de Yumilka Torres Suero y su
verdugo y padre de su hijo, Rafael Valenzuela, la Fiscalía de la provincia
Santo Domingo envió a la redacción de La Lupa Sin Trabas a una fiscal para
recoger como pruebas las declaraciones grabadas de la víctima y su victimario
en su conversación con Felivia Mejía y Roberto Guzmán. Otra vez la justicia
dominicana actuó con lentitud. Ya era tarde para la manutención del niño de
Yumilka y tarde, sobre todo, para salvar a una mujer más que estuvo bajo
amenaza, hasta perder la vida ante los ojos de las autoridades”.
…
viernes, 25 de noviembre de 2011
Dejar agresor requiere firmeza
Rosa Esther había soportado resignada los golpes y ofensas de su esposo
hasta que la ira de él se extendió hacia el hijo de ambos, que para entonces
tenía un año y cinco meses de edad.Cuando vio que su pareja,
después de agredirla pegándole una plancha caliente en el vientre cinco veces,
la emprendió a golpes contra su niño, ella decidió que ese sería el último día
que viviría como víctima de violencia.
Hoy Rosa Esther se cuenta entre las que lograron liberarse de esa agonía. “Sí se puede”, afirma, antes de contar su historia al equipo de elCaribe que la visita a su lugar de trabajo. “Hay que enfrentar la situación con firmeza y perseverar. Una vez que te decides no puedes echar para atrás”, agrega.
La joven, de 29 años, sostiene que el primer paso es reconocer el problema y
buscar ayuda. Ella acudió a la Fiscalía de Baní a poner la denuncia y, como no
actuaron rápido, se dirigió a una Unidad de Atención a Víctimas de Violencia
Intrafamiliar y Delitos Sexuales en el Distrito Nacional y, también, al Ministerio
de la Mujer, donde recibió asistencia legal y médica gratuita. “A mi hijo y a
mí nos llevaron a una casa de acogida, ese lugar para nosotros fue el cielo”,
dice.
“Allí duramos 17 días. Se encargaron de acompañarme a las audiencias, del divorcio y darme fuerzas para no aceptar nunca más ningún chantaje”, especifica Rosa Esther, que para esa época tenía 25 años.
Advierte que el trayecto hacia la justicia no es fácil, porque el agresor continúa hostigando y algunos familiares intervienen para persuadirla de que retire la denuncia. “La decisión principal es de la persona que está recibiendo maltrato intrafamiliar, de pedir ayuda y decidir decir ‘es hasta hoy, denunciare a mi agresor’. De todo lo otro se encargarán las autoridades…. Para ver la gloria debes tomar decisiones y el que no te maltraten de ninguna forma es una gloria”, dice.
Natividad López, titular del departamento de No Violencia del Ministerio de la Mujer, explica que existe una cifra muy alta de mujeres que no denuncian porque el miedo las paraliza. Además, de acuerdo a los casos que han trabajado, cuando la víctima toma la iniciativa es porque lleva varios años aguantando golpes de su pareja.
Apunta la psicóloga que es preciso desmontar de la sociedad la creencia de que “en pleito de marido y mujer nadie se mete”. “Claro que hay que inmiscuirse, porque eso deja de ser un problema personal y se convierte en un problema en el que todos debemos participar para erradicarlo”, dice.
Sergia Galván, directora de la Colectiva Mujer y Salud, cita entre las consecuencias que genera la violencia, el ausentismo laboral, el aumento del riesgo de la víctima a contraer enfermedades de transmisión sexual y la desintegración familiar. Además, causa daños a la salud emocional de los familiares cercanos a la víctima.
Marisol (nombre ficticio), de 27 años, narra que mientras vivió unida a un hombre que la agredía, su madre enfermó de los nervios. Ella decidió alejarse de su familia por miedo a que fueran afectados. “Recuerdo que la gente me huía, si me acercaba a un grupo se desbarataba, porque la tenían miedo de que se apareciera mi expareja a golpearme. Me sentía rechazada”, cuenta esta madre de dos hijos, liberada hace un par de años de la situación de violencia a la que estuvo confinada por casi un lustro.
El hombre agresor
Rosa Esther recuerda que su expareja era muy celosa, le controlaba su forma de vestir y de actuar. “Siempre buscaba un motivo para celarme, para él mis compañeros de trabajo eran mis amantes. No le gustaba que yo visitara a mi familia, me quería tener aislada. Me llamaba a cada rato y me amenazaba con hacerle daño a mi familia”, detalla.
También, indica, le gritaba insultos que afectaban su autoestima y se burlaba de sus pequeños logros personales.
La ministra de la Mujer, Alejandrina Germán, indica que la mayoría de las víctimas de feminicidios son jóvenes de estratos muy humildes que no tienen los medios para sostener su hogar económicamente y tampoco tienen la responsabilidad de dirigir una familia.
La gran parte de las jóvenes muertas a manos de su pareja o expareja tiene edades que oscilan entre los 15 y 35 años. Germán abogó porque se fomente que la mujer sea autosuficiente, que se prepare académicamente lo más que pueda, de manera que pueda acceder a un mejor empleo.
“Liberarse de la violencia depende mucho de su independencia económica, vemos cómo la mayoría de las víctimas de feminicidio dependen del hombre en ese sentido”, sostuvo la funcionaria.
En tanto, la directora del Centro de Servicios Legales para la Mujer, Maris Lucila Lara, expone que debido a la falta de respuestas positivas y a tiempo de parte de la Justicia y la Policía Nacional muchas mujeres abandonan su denuncia. “También puede darse por miedo, por las amenazas de familiares del victimario o por su propia familia, que no evita que el problema siga, por el contrario lo agudiza”, dice.
Criticó que los plazos para citar al agresor se extiendan hasta por tres meses, lo aumenta el riesgo de muerte en las futuras víctimas. “Todo esto se da porque nuestras mujeres no cuentan con los recursos para pagar a un alguacil que entregue la cita y asumir otros gastos”.
Ellos también sufren violencia
Estadísticas de la Unidad de Atención a Víctimas de Violencia del Distrito Nacional, reflejan que el 86.5% de las denuncias corresponde a mujeres que se querellan contra sus agresores, mientras que el 14.5% está relacionado a hombres que dicen ser víctimas de violencia, pero cuando se investigan esos casos, sólo un 3% son verdaderas víctimas.
El resto de los casos corresponde a violencia reactiva, es decir, que es la respuesta de una mujer que ha sido sometida a maltratos y ofensas de parte del hombre y ha llegado a la desesperación.
"No puedes permitir que una persona lleve el rumbo de tu vida. Hay que enfrentarlo con una decisión real”
Rosa Esther De Jesús
Liberada de Violencia
Un hecho reconocido a nivel mundial
La trágica muerte de las hermanas Minerva, Patria y María Teresa Mirabal, por parte del régimen de Rafael Leonidas Trujillo, ocurrida el 25 de noviembre de 1960, motivó que la Asamblea General de las Naciones Unidas declarara esa fecha como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. El 17 de diciembre de 1999 quedó instaurada esa conmemoración, mediante la resolución 54/134.
La ONU invitó a los gobiernos, las organizaciones internacionales y las organizaciones no gubernamentales a que organicen en este día actividades dirigidas a sensibilizar a la opinión pública respecto a ese problema. Las jóvenes eran oriundas de Salcedo, hoy provincia Hermanas Mirabal, donde se encuentra un museo, establecido en la que fue su casa paterna.
Convocan a una concentración
Con motivo de la celebración del “Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer”, organizaciones de mujeres y de la sociedad civil convocaron hoy a una concentración en el Parque Independencia.
La Colectiva Mujer y Salud lamentó que el país sufra “un incremento sin precedentes en los casos de violencia de género, con más de 200 feminicidios en lo que va de año y más de 64,000 denuncias de violencia intrafamiliar”.
Hoy Rosa Esther se cuenta entre las que lograron liberarse de esa agonía. “Sí se puede”, afirma, antes de contar su historia al equipo de elCaribe que la visita a su lugar de trabajo. “Hay que enfrentar la situación con firmeza y perseverar. Una vez que te decides no puedes echar para atrás”, agrega.
Rosa Esther de Jesús.
“Allí duramos 17 días. Se encargaron de acompañarme a las audiencias, del divorcio y darme fuerzas para no aceptar nunca más ningún chantaje”, especifica Rosa Esther, que para esa época tenía 25 años.
Advierte que el trayecto hacia la justicia no es fácil, porque el agresor continúa hostigando y algunos familiares intervienen para persuadirla de que retire la denuncia. “La decisión principal es de la persona que está recibiendo maltrato intrafamiliar, de pedir ayuda y decidir decir ‘es hasta hoy, denunciare a mi agresor’. De todo lo otro se encargarán las autoridades…. Para ver la gloria debes tomar decisiones y el que no te maltraten de ninguna forma es una gloria”, dice.
Natividad López, titular del departamento de No Violencia del Ministerio de la Mujer, explica que existe una cifra muy alta de mujeres que no denuncian porque el miedo las paraliza. Además, de acuerdo a los casos que han trabajado, cuando la víctima toma la iniciativa es porque lleva varios años aguantando golpes de su pareja.
Apunta la psicóloga que es preciso desmontar de la sociedad la creencia de que “en pleito de marido y mujer nadie se mete”. “Claro que hay que inmiscuirse, porque eso deja de ser un problema personal y se convierte en un problema en el que todos debemos participar para erradicarlo”, dice.
Sergia Galván, directora de la Colectiva Mujer y Salud, cita entre las consecuencias que genera la violencia, el ausentismo laboral, el aumento del riesgo de la víctima a contraer enfermedades de transmisión sexual y la desintegración familiar. Además, causa daños a la salud emocional de los familiares cercanos a la víctima.
Marisol (nombre ficticio), de 27 años, narra que mientras vivió unida a un hombre que la agredía, su madre enfermó de los nervios. Ella decidió alejarse de su familia por miedo a que fueran afectados. “Recuerdo que la gente me huía, si me acercaba a un grupo se desbarataba, porque la tenían miedo de que se apareciera mi expareja a golpearme. Me sentía rechazada”, cuenta esta madre de dos hijos, liberada hace un par de años de la situación de violencia a la que estuvo confinada por casi un lustro.
El hombre agresor
Rosa Esther recuerda que su expareja era muy celosa, le controlaba su forma de vestir y de actuar. “Siempre buscaba un motivo para celarme, para él mis compañeros de trabajo eran mis amantes. No le gustaba que yo visitara a mi familia, me quería tener aislada. Me llamaba a cada rato y me amenazaba con hacerle daño a mi familia”, detalla.
También, indica, le gritaba insultos que afectaban su autoestima y se burlaba de sus pequeños logros personales.
La ministra de la Mujer, Alejandrina Germán, indica que la mayoría de las víctimas de feminicidios son jóvenes de estratos muy humildes que no tienen los medios para sostener su hogar económicamente y tampoco tienen la responsabilidad de dirigir una familia.
La gran parte de las jóvenes muertas a manos de su pareja o expareja tiene edades que oscilan entre los 15 y 35 años. Germán abogó porque se fomente que la mujer sea autosuficiente, que se prepare académicamente lo más que pueda, de manera que pueda acceder a un mejor empleo.
“Liberarse de la violencia depende mucho de su independencia económica, vemos cómo la mayoría de las víctimas de feminicidio dependen del hombre en ese sentido”, sostuvo la funcionaria.
En tanto, la directora del Centro de Servicios Legales para la Mujer, Maris Lucila Lara, expone que debido a la falta de respuestas positivas y a tiempo de parte de la Justicia y la Policía Nacional muchas mujeres abandonan su denuncia. “También puede darse por miedo, por las amenazas de familiares del victimario o por su propia familia, que no evita que el problema siga, por el contrario lo agudiza”, dice.
Criticó que los plazos para citar al agresor se extiendan hasta por tres meses, lo aumenta el riesgo de muerte en las futuras víctimas. “Todo esto se da porque nuestras mujeres no cuentan con los recursos para pagar a un alguacil que entregue la cita y asumir otros gastos”.
Ellos también sufren violencia
Estadísticas de la Unidad de Atención a Víctimas de Violencia del Distrito Nacional, reflejan que el 86.5% de las denuncias corresponde a mujeres que se querellan contra sus agresores, mientras que el 14.5% está relacionado a hombres que dicen ser víctimas de violencia, pero cuando se investigan esos casos, sólo un 3% son verdaderas víctimas.
El resto de los casos corresponde a violencia reactiva, es decir, que es la respuesta de una mujer que ha sido sometida a maltratos y ofensas de parte del hombre y ha llegado a la desesperación.
"No puedes permitir que una persona lleve el rumbo de tu vida. Hay que enfrentarlo con una decisión real”
Rosa Esther De Jesús
Liberada de Violencia
Un hecho reconocido a nivel mundial
La trágica muerte de las hermanas Minerva, Patria y María Teresa Mirabal, por parte del régimen de Rafael Leonidas Trujillo, ocurrida el 25 de noviembre de 1960, motivó que la Asamblea General de las Naciones Unidas declarara esa fecha como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. El 17 de diciembre de 1999 quedó instaurada esa conmemoración, mediante la resolución 54/134.
La ONU invitó a los gobiernos, las organizaciones internacionales y las organizaciones no gubernamentales a que organicen en este día actividades dirigidas a sensibilizar a la opinión pública respecto a ese problema. Las jóvenes eran oriundas de Salcedo, hoy provincia Hermanas Mirabal, donde se encuentra un museo, establecido en la que fue su casa paterna.
Convocan a una concentración
Con motivo de la celebración del “Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer”, organizaciones de mujeres y de la sociedad civil convocaron hoy a una concentración en el Parque Independencia.
La Colectiva Mujer y Salud lamentó que el país sufra “un incremento sin precedentes en los casos de violencia de género, con más de 200 feminicidios en lo que va de año y más de 64,000 denuncias de violencia intrafamiliar”.
Hombres se integran más a campaña contra violencia a la mujer
Cuando se habla de violencia de género, las campañas de prevención, comúnmente, se dirigen hacia la mujer. ¿Y los hombres qué? Sayo Aoki, representante adjunta del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), indica que es importante que se vea a los hombres no como ofensores, sino como agentes del cambio del problema, porque la mitad de la población es masculina.“Cuando trabajamos la prevención en las escuelas hablamos con las niñas, las profesoras y las madres sin involucrar a los hombres en este proceso, cuando su participación es sumamente importante, porque los padres tienen que estar de acuerdo”, explica.
Para ilustrar cómo la sociedad justifica las agresiones que sufren las mujeres o cómo la sociedad las culpa a ellas de su propia desgracia, Aoki cita los resultados de un estudio que realizó en 2008 la Organización Internacional del Trabajo en conjunto con Unicef sobre la explotación sexual comercial de adolescentes en Boca Chica.
El 59% de los encuestados (de ambos sexos) consideró que las adolecentes que eran víctimas de explotación sexual sus familiares eran culpables de esa situación. Mientras que sólo el 3% señaló a los hombres que compraban esos servicios como los responsables de que adolescentes se prostituyeran en Boca Chica.
“No es suficiente que las mujeres luchen contra la violencia porque ellas son la mitad de la población. Nosotros no podemos tomar esto como un enfrentamiento entre los hombres y las mujeres, sino que cada uno debe asumir la lucha como un mal que debemos erradicar”, agrega.
En el país se empieza a entender que también hay que trabajar con los varones. Los hombres comienzan a presentar iniciativas novedosas, como la que ha difundido desde hace un par de semanas en los medios de comunicación y redes sociales, un grupo que propone reunir un millón de firmas de hombres que se comprometen o reafirman su compromiso de no ser fuente de violencia. Para mañana, Día Internacional de la No Violencia contra la Mujer, tienen previsto una jornada de recolección de firmas en instituciones públicas y privadas, oficinas, universidades, empresas y todo lugar con presencia masculina.
De parte del Estado se destaca la iniciativa de la Fiscalía del Distrito Nacional, que puso en marcha la campaña denominada “Masculinidad sin violencia”, que se ha extendido a algunas provincias.
Luis Vergés, director del Centro de Intervención Conductual para Hombres, detalla que se basa en una estrategia para que los varones inicien el proceso de separar su masculinidad de la conducta violenta, asumiendo que ese vínculo ha sido reforzado con el paso del tiempo y la mujer se lleva la peor parte.
Mediante la capacitación intentan desmontar los códigos aprendidos y separar a los hombres violentos de los no violentos. Han entrenado a 200 líderes comunitarios de 15 barrios de la capital, que tienen la encomienda de multiplicar lo aprendido a 30 personas, con el objetivo de lograr impactar de manera directa a 6,000 hombres.
Elaboraron un manual de prevención de violencia y un boletín que circulará cada tres meses con informaciones útiles para toda la familia.
La conducta violenta del hombre es un problema multicausal. Vergés indica que en algunos casos el hombre la aprende, ya sea porque la observó, porque fue víctima o porque obtuvo ganancias al intercambiar esa conducta con alguien.
“En el fondo, con esa actitud, el hombre expresa el concepto devaluado que tiene sobre las mujeres”, dice Vergés.
Luis José Chávez
Ellos se comprometen por respeto a ellas
“A los dominicanos nos están desacreditando. Dicen que somos los más agresivos del mundo, cuando presentan al país con altos índices de violencia intrafamiliar. Creo que no podemos permanecer impasibles, como si no pasara nada”, expresa el periodista Luis José Chávez, vicepresidente del Centro de Información y Comunicación (Cicom), cuando se refiere a los motivos por los que emprendió la iniciativa de recolectar un millón de firmas contra la violencia. El objetivo es que cada empresa, institución y barrio se constituya en punto de encuentro.
Quien se quiera unir a la campaña sólo tiene que escribir su nombre y lugar de procedencia. “Estamos dando un primer paso y esperamos que sea en grande. Espero que este esfuerzo pueda reflejar una tendencia de disminuir los feminicidios en el país”, confía Chávez. Una veintena de gremios y organizaciones civiles respaldan su propuesta.
El dilema de denunciar
Mujeres víctimas de violencia están destinadas a seguir una ruta crítica para denunciar su maltrato. En ese trayecto hacia la Justicia se ven expuestas a perder su vida dramáticamente antes de que su agresor sea sancionado, debido a que el sistema está diseñado de forma que a ellas les corresponde entregar al hombre abusador la orden de alejamiento que obtienen cuando ponen la querella en la Fiscalía o la Policía. También, a la mujer le toca ubicar al victimario para entregarle el acta de conducencia, que es la que especifica el apresamiento.
Adris Sánchez, de 32 años, narra que pasa todo tipo de peripecias cuando pone una querella por los golpes que sufre de su esposo, en Villa Mella, Santo Domingo Norte. “Lo último que tuve que aguantar fue que un fiscal me mandara a callar y alegara que mi caso no era tan grave”, dice.
Ganas de desistir no le han faltado a esta mujer que lleva 14 años unida a su agresor. La decisión de denunciar la presión psicológica, los golpes casi mortales que le propina y las amenazas de agredir a su familia que ese hombre le infunde vino motivada por la historia de su amiga Fiordaliza Fructuoso, que también ha sido víctima de violencia.
Fructuoso, de 38 años, ha obtenido once órdenes de alejamiento y 25 órdenes de conducencia contra su pareja; aunque todavía él no ha sido juzgado, se encuentra preso.
Fiordaliza explica que cada vez que intentaba entregar a su agresor las actas, él se ponía más violento y descargaba su ira en ella con mayor intensidad. La última vez le propinó 20 puñaladas.
“Hay que tener mucha fuerza de voluntad para seguir adelante. Cuando fui a poner la última denuncia me dijeron ‘vaya y búsquelo, cuando lo encuentre nos avisa’. Si tú no le ‘mojas’ la mano a un Policía no creas que él va a salir a buscar al hombre que te golpea”, puntualiza.
Fiordaliza recuerda que hubo ocasiones en las que cuando conocía el paradero de su agresor sólo tenía 200 pesos en el bolsillo y prefirió ignorar esa oportunidad de apresarlo para usar ese dinero en la alimentación de sus cuatro hijos. Las órdenes de conducencia caducan, lo que significa que la mujer debe repetir la inversión para obtener una nueva, cuantas veces no logre apresar al abusador en el tiempo que establece el documento.
La directora ejecutiva de la Colectiva Mujer y Salud, Sergia Galván, expone que se trata de un círculo que provoca que la víctima desista de su intención de denunciar y que automáticamente incrementa sus posibilidades de morir a manos del hombre abusador.
“Es una ruta desalentadora. El costo económico es muy alto. La mujer debe pagar por un examen médico, los servicios de un abogado, el transporte… y gran parte de las mujeres vienen de estratos muy humildes y se le hace difícil asumir esos gastos”, destaca.
Cuando se habla de las soluciones para facilitar el acceso a la Justicia, sale a relucir la necesidad de que el Ministerio Público y la Policía cuenten con más recursos para poder ofrecer el servicio.
“Vas a la Policía o a una fiscalía y te encuentras con que tienes que buscar el transporte del alguacil, ya sea pagándole el pasaje o llenándole de combustible los vehículos, si es que los tienen”, indica Galván.
Experiencias como la de Adris y Fiordaliza no se observan en las Unidades de Atención a Víctimas de Violencia Intrafamiliar y Delitos Sexuales, donde la mujer maltratada recibe una atención integral. Se trata de unidades modelo que funcionan desde el 2005, el problema es que son insuficientes: sólo existen 14.
La magistrada Aracelis Peralta, coordinadora de Violencia de Género de la Fiscalía del Distrito Nacional, afirma que la idea es establecer esas unidades en todo el país. Explica que en la que dirige se han recibido en los últimos tres años unas 20 mil denuncias, de las que el 22.3% correspondió a violencia de género.
“Más del 60% se trata de agresiones verbales. Las mujeres denuncian más la violencia psicológica, eso indica que ya no esperan a sufrir el maltrato físico para buscar ayuda”, expone.
Afirma que se han logrado sanciones
Aracelis Peralta, procuradora adjunta de la Corte de Apelación del Distrito Nacional, resalta que este año se registran logros en materia de la lucha de género. Indica que se dictaron 25 sentencias condenatorias, de los que tres casos corresponden a víctimas que habían retirado su denuncia, pero el Ministerio Público les dio seguimiento porque contaba con pruebas contundentes.
Cinco de los agresores cumplen una pena de diez años, el resto entre uno y ocho años de prisión. “Para nosotros eso es un triunfo porque la mayoría de las mujeres desiste de continuar con el proceso hasta los tribunales”, opina.
Recomiendan no conciliar
El triste final de la vida de Florángel, que a sus 22 años era madre de cuatro hijos, fue presagiado por su abogada Juana Rosario Peña, pero ella no le hizo caso. Rosario Peña, que integra el equipo de abogados del Ministerio de la Mujer, le había advertido que si accedía a reconcialiarse con su esposo agresor tenía altas probabilidades de engrosar la lista de feminicidios en el país. Y así fue.
“Lo hice por mis hijos. No tengo para darles de comer”, recuerda Juana que con esa frase le respondió la joven que residía en Sabana Perdida, Santo Domingo Norte, cuando ella le replicó por qué retiraba las acusaciones que había hecho contra su pareja. “Florángel se fue a conciliar a escondidas, contrató otro abogado. A la semana de estar junto a su esposo nos reportó que él volvió a golpearla. Un mes más tarde la encontraron muerta por unos matorrales en San Luis”, narra Rosario.
La historia de Florángel es una de las miles que quedan en el anonimato, porque no existen registros oficiales de las mujeres que mueren o continúan sufriendo maltrato de manos de su agresor después de conciliar. Para tener una idea de esa cifra, la procuradora de la Mujer, Roxanna Reyes, detalla que el año pasado recibieron en el Ministerio Público unas 64,000 denuncias sobre violencia doméstica y de género, de las que sólo el 4% llegó a los tribunales porque la mujer abandonó la lucha.
La ley 24-97, que sanciona la violencia contra la mujer, doméstica e intrafamiliar, no prohíbe la conciliación. Mientras que el Código Procesal Penal, que entró en vigencia en 2004, especifica que esa acción es permitida siempre que no haya coacción.
Reyes entiende que el sistema tiene que fortalecer la articulación entre todos los actores para que las políticas sean efectivas. La ley 24-97, elaborada hace 15 años, ya cumplió su cometido. Una comisión que integran diversas entidades que trabajan con temas referentes a la mujer participa en la reforma de esa norma. “La Comisión de Justicia de la Cámara de Diputados ha reconocido la figura de feminicidio dentro del Código Penal, lo que es importante porque se trata de una violencia extrema. En América Latina las penas van hasta por 40 años”, explica.
La directora de Políticas de Igualdad del Ministerio de la Mujer; María Ramos, se opone a la conciliación porque las partes están en condiciones desiguales. La mujer está sometida con actos de violencia, y la otra parte, el hombre, está imponiendo su poder. “El acuerdo sólo es permitido cuando las partes están iguales, que la mujer está apta para discutir, de pensar y actuar libremente”, opina Ramos.
El perfil de la mujer maltratada es el de una persona sumisa e inofensiva, porque la violencia la ha sometido a la obediencia. “Ella no puede expresar lo que quiere porque ha sido coartada por golpes, heridas y hasta por violencia económica”, agrega Ramos.
Las abogadas del Ministerio de la Mujer, que ofrecen asistencia de forma gratuita, no participan en la conciliación. Lo recomendable es que el equipo multidisciplinario que interviene en los casos de violencia de género, como médicos legistas, psicólogos y abogados, sugieran al juez que la mujer no está en condiciones de conciliar.
Sergia Galván, directora ejecutiva de la Colectiva Mujer y Salud, critica que las órdenes de protección que se asignan a las víctimas no se cumplan en la mayoría de los casos. Una de las razones, dice, porque el Ministerio Público no tiene los recursos para actuar.
Galván sostiene que debería haber una infraestructura en el sistema de justicia que garantice esa protección. Consideró que la legislación que regula esa situación, aunque buena, es “letra muerta” debido a que, dijo, no hay voluntad para ejecutarlas. “Se está hablando mucho, pero realmente se hace muy poco.
Opiniones
Roxanna Reyes
Procuradora de la Mujer
“Es importante fortalecer los canales de denuncia y ampliar la cobertura de información y empoderamiento para que ellas puedan identificar cuando son víctimas de maltrato, qué hacer en esos casos y dónde pueden buscar ayuda”.
Sergia Galván
Directora Colectiva Mujer y Salud
“Una conciliación es como una licencia que le dan al hombre para que asesine a la mujer o continúe maltratándola, porque hay una relación desigual de poder. Todavía hay resistencia de muchos diputados para eliminar esa figura”.
María Ramos
Ejecutiva del Ministerio de la Mujer
“Falta más trabajo social, falta más seguimiento a las víctimas de violencia. Es importante que se aumenten los centros de atención a sobrevivientes y que se creen más centros para la rehabilitación de hombres agresores, que sólo hay uno para eso”.
Saña se acentúa en feminicidios
Mujeres son muertas de forma desgarradora, agresores recurren a desmembramiento de órganos y mutilaciones.
Fiordaliza muestra la ventana de su habitación, la que tuvo que condenar con una hoja de cinc debido a que su agresor entraba por ahí.
Ya maté a esta perra”, murmuró Emmanuel Pérez, de 32 años, cuando abandonó a su esposa desangrándose en el asfalto, después de propinarle 20 puñaladas en distintas partes de su cuerpo.
Emmanuel pensó que había matado a Fiordaliza Fructuoso, de 37 años. Sin demostrar arrepentimiento, se alejó del cuerpo a paso lento y sereno ante la mirada de vecinos del sector Vista Bella, en Santo Domingo Norte.
Fiordaliza se salvó de milagro. Tuvo fuerzas para arrastrarse hasta colocarse debajo de un vehículo, donde evitó que su agresor la continuara agrediendo.
Un año ha transcurrido desde aquel 17 de noviembre.
Fiordaliza llora cuando rememora los ataques que sufrió durante los ocho años que vivió con Emmanuel: “Me sacaba las uñas de los pies con un martillo, me apretaba el cuello hasta asfixiarme. La pistola que él tenía, un cuchillo, un palo, cualquier cosa usaba para golpearme”.
Llama la atención la tendencia que se observa este año en las agresiones a las mujeres, que reflejan más crueldad y odio. Los agresores parecen no conformarse con dejar a su víctima muerta sino que insisten en torturar el cuerpo inerte.
Roxanna Reyes, procuradora de la Mujer, informa que en los primeros nueve meses de este año, registró 178 feminicidios íntimos y no íntimos, pero no destaca la forma en que dieron muerte a las víctimas.
Sin embargo, un vistazo a reseñas publicadas en la prensa en lo que va de año encontramos historias desgarradoras, como la que ocurrió la semana pasada en Hacienda Estrella, Santo Domingo Norte.
Se trata de Cándida de la Cruz, de 50 años, que fue atacada a machetazos por su marido. Le arrancó dos dedos de las manos y una oreja. Además, la hirió en el cráneo y la espalda. “Me decía ‘te voy a matar para que tú no seas de otro’, porque yo no quería seguir con él”, expone la mujer sobreviviente.
Otro caso horrible ocurrió el pasado octubre en el Batey Esperanza de San Pedro de Macorís. La víctima fue Andreína de los Santos, cuyo esposo además de apuñalarla, también le roció gasolina y le prendió fuego.
En el distrito municipal Villa Sombrero, provincia Peravia, Altagracia Deyanira Cordero, de 25 años, murió de los múltiples machetazos que le propinó su pareja. Mientras que en julio pasado, Bernardo Antonio Batista picó en trozos el cuerpo de su esposa después de haberla estrangulado en la vivienda que compartían en Sabana de la Mar.
La directora de Políticas de Igualdad del Ministerio de la Mujer, María Ramos, opinó que es “sumamente preocupante” que la saña sea cada vez más grave y que para agredir se recurra a desmembramiento de órganos y mutilaciones.
“Eso obedece al aprendizaje de culturas. Ha incidido la pérdida de valores, los medios electrónicos y mensajes que transmiten los medios de comunicación”, explica.
La abogada cree que el aumento de la violencia en sentido general, las guerras y actos de destrucción masiva que se transmiten por televisión, inciden directamente en el receptor porque los conduce a imitar patrones que existen en otras naciones.
“Ahora vemos que hay videojuegos que enseñan a los niños a matar, a confrontarse entre ellos con juguetes de exterminio. Ellos celebran quien logró ‘matar’ más.
Eso lo ven como un simple juego, algo normal”, dice.
Ramos indica que también se observa que el abusador da muerte a las personas que se encuentran en lo que se denomina “la línea de fuego”, que son aquellas que intervienen para defender a la mujer. “El agresor no tiene responsabilidad para responder a sus acciones”, dice.
Intolerancia ilimitada
Las razones de un agresor van más allá de los celos, que era la causa que comúnmente se reportaba en los partes policiales. Casos recientes muestran que la ira del hombre se ha intensificado porque su esposa andaba de parranda, porque estuvo en casa de familiares más días de los que él tenía previsto o porque llegó a su hogar minutos después de lo que estimaba su pareja.
La fatídica historia de Bianna Guzmán es un ejemplo. El hecho de que ella llegara a su casa pasada de tragos de alcohol en horas de la madrugada, motivó que su esposo la estrangulara.
En Elías Piña Juan Moreta Vallejo mató a su concubina Mariluz Martínez, de 17 años, enojado porque la adolescente salió con su padre a visitar por cinco días a unos familiares en Navarrete.
La desesperación por la crisis económica también se cuenta entre las causas de feminicidios.
Nereida Polanco, de 46 años, murió de las múltiples cuchilladas que sufrió de su pareja José Antonio Peña Pérez, quien descargó de esa forma la angustia que le provocaban sus problemas económicos.
“Si yo reía era malo y si lloraba también era malo. Siempre había una excusa para pegarme y ofenderme”, recuerda Fiordaliza.
La violencia no relacionada a la pareja (feminicidio no íntimo), de igual forma, se presenta más desgarradora. Un caso fue el de Cecilia Reyes, que fue herida a machetazos por un hombre al que había rechazado una invitación a bailar en el Colmado Darío, en el sector Punta de Villa Mella.
Los feminicidios no íntimos están ligeramente por debajo de la cifra de los crímenes que cometen los hombres contra su pareja o expareja.
Víctimas jóvenes
La mayoría de las víctimas de feminicidios son mujeres que se encuentran en la mejor época reproductiva y productiva de su vida, advierte Natividad López, directora del Departamento de No Violencia del Ministerio de la Mujer. Similar tendencia prevalece en los agresores.
“Las edades oscilan entre los 14 y 30 años, lo que indica que las jóvenes empiezan a tener relaciones sexuales muy temprano. Eso es muy preocupante y alarmante”, apunta la psicóloga.
El Ministerio de la Mujer puso en marcha la campaña “Únete”, con la que pretende integrar todos los sectores de la sociedad para llevar el mensaje de no violencia, porque entienen que el tema no debe ser visto como responsabilidad del Estado únicamente.
Se diseñó un plan estratégico con miras a cinco años en el que participan la Policía, el Ministerio Público y entidades que trabajan con la mujer.
La Procuraduría de la Mujer, junto a otras instituciones y entidades, realizará una caminata que partirá del kilómetro cero del parque Mirador Sur, pasado mañana a las 4:00 p.m.
martes, 3 de mayo de 2011
Golpe duro al terrorismo
Recuerdo claramente qué hacía yo cuando cayeron las torres gemelas. Diez años después recuerdo todo como si ocurrió ayer.
Pasaban de las nueve de la mañana. Estaba en casa preparándome para irme a la universidad. Tenía la televisión encendida y en la cocina, como siempre, la radio sintonizaba una emisora de la frecuencia AM.
De repente, se interrumpió la música que se escuchaba en la cocina y en la televisión empezaron a presentar dos altos edificios de los que salía fuego y humo.
Llamé a mi madre para que viera la noticia. No entendíamos qué pasaba. Mami se puso nerviosa cuando entendió que se trataba de un ataque terrorista a los Estados Unidos.
“Dios mío, pero son las torres gemelas”, exclamó mi madre.
Sí, se trataba del World Trade Center. El edificio en el que mami había estado el verano anterior y del que quedó fascinada.
En el autobús que abordé rumbo a Santo Domingo le di seguimiento al trágico hecho sin proponérmelo. Creo que no quedó una sola emisora que no transmitió lo que ocurría. Todos los pasajeros íbamos en silencio, atentos a las informaciones.
Muchos se lamentaban, otros estaban nerviosos porque no sabía de la suerte de sus familiares que vivían en esa gran urbe estadounidense. En Baní casi todo el mundo tiene un pariente en “Nueba Yol”.
Al llegar a la universidad, se sentía el mismo ambiente de tristeza y consternación. El tema ocupó gran parte de la hora de clase.
Fue ese 11 de septiembre de 2001 cuando por primera vez escuché hablar de Osama Bin Laden. Me sumé a los que sentían el miedo de las acciones que podía emprender ese hombre al tiempo que sufrí la muerte de tantas personas inocentes.
¿Cómo un ser humano puede degradarse hasta llegar a convertirse en una amenaza para millones de personas en el mundo? No entiendo.
Es más, todavía me pregunto por qué ese odio tan grande hacia occidente –pues el repudio de Al Qaeda no está dirigido sólo a Estados Unidos-.
Por muchos días, quizás semanas, no se dejó de hablar de ese acto y de lamentar la muerte de las casi tres mil personas que ocupaban esos edificios emblemáticos del poder económico de la potencia norteamericana.
Ahora que conozco que ha muerto el temido Osama Bin Laden no sé si celebrar o qué. La verdad que la noticia no me alegró y me pregunto hasta qué punto es permitido celebrar la muerte de un ser humano, aunque se trate de un malvado.
Lo que sí es que he sentido una especie de tranquilidad, un alivio, al saber que ya no existe el promotor principal del terrorismo. Sin embargo, creo que con su muerte no se termina el terrorismo. Quizás es ahora cuando Estados Unidos debe estar más atento porque desconoce quien moverá las fichas del juego de Al Qaeda. Murió el maestro, pero los alumnos continúan vivos. Es mejor no descuidarse porque siempre hay un estudiante aventajado en el aula.
lunes, 21 de febrero de 2011
Mujeres cazadas por las drogas
Más de la mitad de las mujeres que guardan prisión en las cárceles del país están condenadas por violación a la Ley 50-88 Sobre Drogas y Sustancias Controladas. Los números de apresados por narcotráfico que registró la Dirección Nacional de Control de Drogas el año pasado muestran que los hombres involucrados en esa actividad distan significativamente de las mujeres: 25, 142 masculinos frente 806 femeninas.
Las apresadas por drogas son en su mayoría jóvenes de 18 a 35 años.
En los centros de rehabilitación, las adictas son las menos que los hombres. Ellas son más inestables que ellos en el tratamiento porque se apresuran a reintegrarse a sus actividades cotidianas. Datos de Hogar Crea revelan que la mayoria de las que buscan ayuda son mujeres con edades entre 36 y 50 años.
“La vida no te alcanza a ti para arrepentirte de ese error”. Las lágrimas mojan los ojos de Andrea Lantigua, de 52 años, cuando hace esta afirmación. Cumple más de la mitad de una condena de siete años de prisión en la cárcel modelo de Najayo por violar la ley 50-88 sobre drogas.
Andrea, dominicana nacionalizada holandesa, es una de las 300 mujeres presas por tráfico de drogas en el país (52% del total de 582 reclusas). Como la mayoría de ellas, sirvió de “mula” (transporte de narcóticos).
Andrea cuenta que necesitaba dinero y una amiga le dijo que conocía quién le pagaría siete mil euros por trasladar de Santo Domingo a Holanda un kilo de cocaína en su estómago. “Nunca en mi vida había visto droga. Todavía no la conozco. Lo hice por desesperación. Uno siempre sueña con algo más, tenía la ansiedad de regresar a Santo domingo pero no tenía dinero”, afirma.
Es un error que con suerte a algunas sólo le cuesta sacrificar su libertad por unos años, otras sufren la desintegración de su familia, pierden sus casas y sus trabajos y los ahorros propios y ajenos de toda la vida en servicios de abogados.
Del total de hombres encarcelados, el 34% (7,124) está condenado por violar la ley 50-88.
A María Isabel Fuentes, española criada en Francia, de 52 años, su mala decisión le arrebató por un tiempo la comunicación con sus cuatro hijas. Una de ellas, narra, no salía a la calle porque temía ser agredida. “Fue una desesperación. Tenía deudas que pagar. Una amiga me contó que le había dado resultado y yo quería intentarlo. En casa dije que iba a España y realmente venía por nueve días a Santo Domingo a buscar la droga para llevarla a Francia”, recuerda.
Lily Gerard, francesa de 19 años, expone que su familia gastó casi dos millones de pesos en abogados. Los cambiaba con frecuencia porque algunos abandonaban su caso luego que cobraban el dinero. “Yo tenía una familia que me quería mucho. No sé por qué lo hice. Ahora lo dañé todo. Quiero volver a la escuela a estudiar enfermería y olvidar todo esto”. Para cumplir ese sueño le falta menos de dos años de la condena de cinco que le dictó el juez.
En Najayo, de las 148 presas por drogas, 38 son extranjeras, la mayoría holandesa. Le siguen las españolas, luego nortamericanas, panameñas, peruanas, mexicanas, puertorriqueñas, jamaiquinas y haitianas.
En común tienen estas mujeres que quienes le ofrecieron entrar en el “negocio” eran amigos muy allegados, que no volvieron a ver nunca más luego de que fueron apresadas.
Ninguna denunció a la persona que le suministró la cocaína o heroína. “No tenía por qué hacerlo. Nadie me obligó, sólo yo soy responsable”, dice María Isabel.
Otra cara. Su delito no es transportarla ni venderla, sino consumirla. Las mujeres que consumen drogas cumplen también condena en la cárcel de la adicción. Muy pocas adictas buscan ayuda para rehabilitarse, tomando como parámetro las estadísticas de Hogar Crea Dominicano (HCD).
Registros de esa institución, que trabaja con adictos, reflejan que del total de ingresos del año pasado, sólo el 6.3% (164) fueron mujeres y el 93.7% hombres (2,454).
“Cada año lejos de disminuir la cifra se va incrementando. Poco, pero siempre se observa en aumento. La disponibilidad de drogas no ha disminuido”, expone Julio Díaz, director de tratamiento de HCD.
A Eridania Martínez, de 22 años, su adicción la indujo a robar dinero para comprar crack, la más usada, según datos de HCD que reflejan que el 56% de los adictos consumen ese narcótico. Le siguen la cocaína (31%), marihuana (4.6%) y la heroína (3.2%), que en los últimos años cobra más fuerza.
Díaz explica que la cifra femenina es menor por el estigma, muchas veces no acuden a tratamiento por temos al rechazo social.
De los 44 centros que tiene Hogar Crea, tres están reservados para las mujeres (Distrito Nacional, Santo Domingo Este y Santiago).
Solo una vez
Las “mulas” no son reincidentes
La directora del Centro de Corrección y Rehabilitación Femenino Najayo-San Cristóbal, Patricia Lagombra, explica que las condenadas por drogas no son reincidentes ni son de reingreso. Explica que el 10% es consumidora de drogas y el 2% es adicta. Esas reclusas, apunta, entran en un programa especial ejecutado por el Departamento de Psicología, que les ofrece terapias de grupo e individuales para que superen su adicción.
“Han caído en esto por una circunstancia, por la desesperación por obtener lo que todo el mundo quiere: una casa, un carro, pagar la educación de los hijos… La mayoría son muchachas jóvenes de 18 a 35 años”, indica.
Lagombra aboga porque la sociedad acoja a estas mujeres cuando salgan de la cárcel, que les de oportunidad de demostrar que han cambiado. “De aquí salen renovadas. Las formamos en valores y aprenden oficios técnicos, la idea es prepararlas para que se involucren en las actividades laborales”.
Incremento
Más mujeres consumen drogas
El psicólogo Feliciano Rosario, coordinador del Programa de Rehabilitación de Casa Abierta, expuso que el consumo de drogas es mucho menos proporcional en la mujer que en el hombre, pero que cada vez son más las mujeres que consumen drogas y alcohol. Sin embargo, es ínfima la cantidad que busca ayuda. “Cuando lo hacen es porque realmente la situación se le ha escapado de las manos. Su consumo pasa más desapercibido porque dentro de la familia tienen más ocupaciones que el hombre. Regularmente llaman la atención cuando llega una etapa que les causa problema”.
Dice que la persona cae en drogas por múltiples factores, pero regularente se trata de personas que provienen de un hogar autoritario y castigador o que haya sido muy permisivo, donde las reglas de disciplina no están claras. Entre los factores personales señala la baja autoestima, pobre tolerancia a la frustración, poca capacidad de comunicación.
Dinero
Una actividad que mueve millones
Condenadas por intentar sacar drogas del país aseguran que no recibieron dinero antes de la operación. Dijeron que confiaban en las persona que los contactó y nunca pensaron que podrían ser objeto de estafa. A Lily Gerard le ofrecieron pagarle 25,000 euros por pasar cinco kilos de cocaína desde Puerto Plata a Francia. A algunas las engañan, les dicen que llevarán una cantidad y sucede que al final lo que llevan es más. A María Isabel le ofrecieron 10,000 euros por trasladar 8 kilos de cocaína, cuando la descubrieron en el aeropuerto, en la maleta llevaba 16 kilos. Mientras que la oferta que aceptó Madeline Boom era de 10, 000 dólares por llevar a Estados Unidos un kilo de Heroína.
Tratan de pasarlas en diferentes formas: dentro del estómago, pegadas al cuerpo con cinta adhesiva (debajo de la ropa) o dentro de una maleta escondidas entre calzados y vestimentas.
Testimonios
Andrea Lantigua
Reclusa
“Cuando estás haciendo eso no piensas en el peligro. Yo pensaba en el dinero que iba a ganar y en las deudas que iba a pagar. La persona que te contacta nunca te habla de riesgos, sólo te alardea de los beneficios. A mí me dijeron que yo podía hacer un gran negocio. No dudé en aceptarlo”.
Madeline Boom
Reclusa
“Lo hice por ambición. No culpo a nadie. Yo tenía un buen trabajo, era “manager” (gerente) en un restaurante en Estados Unidos y también estaba estudiando. Escuchaba algunos clientes hablar del negocio. Yo insistí en que quería probar suerte, me ofrecieron 10 mil dólares por llevar un kilo de heroína”
Sheila Bergwin
Reclusa
“No sé qué pasó. Yo no sé. Creo que fue por emoción. Yo vivía bien, trabajaba en una tienda y estudiaba ingeniería. Veía a mis amigas con mucho dinero, le pregunté que como lo consiguieron y dije yo también quiero. En el aeropuerto ellas pasaron sin problemas, la que no pudo fui yo. Me detuvieron de una vez”
María Isabel Fuentes
Reclusa
“Nunca lo negué. Cuando la Policía me interrogó yo dije que sí, que la maleta con la droga era mía. La persona que me entregó la maleta me había dicho que llevaría 8 kilos de cocaína, pero por el peso de la maleta sabía que había más. Después me enteré que los que me contrataron también están presos”
Lily Gerard
Reclusa
“Me agarraron de una vez. Yo tenía la droga amarrada en los muslos y llevaba una falda corta. Cuando iba pasando por el detector, sonó. Inmediatamente la mujer policía me puso la mano en el cuerpo sintió los paquetes en mis piernas. Sentí que el mundo se me caía encima”
Eridania Martínez
En recuperación
“Nadie quiere estar aquí, pero estás porque sabes que es importante. Cuando caes en adicción, pierdes la confianza de tu familia. Nadie te cree. Yo descuidé mucho a mi hijo, que ahora tiene cuatro años, duraba hasta un año que no llamaba para saber de él. Ahora estoy demostrando con hechos que quiero cambiar”
Stephanie Caba
En recuperación
“Empecé a consumir marihuana por influencia de mis amigos, a los 14 años, por estar en el “coro”. Nunca pagué por droga, me la regalaban los muchachos del barrio. Yo tenía carencia afectiva, me sentía sin apoyo. Dejé la escuela, no estaba en nada. Mi madre me trajo a Hogar Crea para ayudarme”
Clara María Pozo
En recuperación
“Consumía crack y cocaína. Llegué a robar para poder comprarla, me ponía agresiva. Perdí mi casa, tuve que dividir a mis cinco hijos para que vivan con personas diferentes. Decidí rehabilitarme por la actitud de mi hija, que me dijo que se avegonzaba de mí. Ella es mi motivación y en Dios he encontrado fortaleza”.
Publicado en El Caribe
Las apresadas por drogas son en su mayoría jóvenes de 18 a 35 años.
En los centros de rehabilitación, las adictas son las menos que los hombres. Ellas son más inestables que ellos en el tratamiento porque se apresuran a reintegrarse a sus actividades cotidianas. Datos de Hogar Crea revelan que la mayoria de las que buscan ayuda son mujeres con edades entre 36 y 50 años.
“La vida no te alcanza a ti para arrepentirte de ese error”. Las lágrimas mojan los ojos de Andrea Lantigua, de 52 años, cuando hace esta afirmación. Cumple más de la mitad de una condena de siete años de prisión en la cárcel modelo de Najayo por violar la ley 50-88 sobre drogas.
Andrea, dominicana nacionalizada holandesa, es una de las 300 mujeres presas por tráfico de drogas en el país (52% del total de 582 reclusas). Como la mayoría de ellas, sirvió de “mula” (transporte de narcóticos).
Andrea cuenta que necesitaba dinero y una amiga le dijo que conocía quién le pagaría siete mil euros por trasladar de Santo Domingo a Holanda un kilo de cocaína en su estómago. “Nunca en mi vida había visto droga. Todavía no la conozco. Lo hice por desesperación. Uno siempre sueña con algo más, tenía la ansiedad de regresar a Santo domingo pero no tenía dinero”, afirma.
Es un error que con suerte a algunas sólo le cuesta sacrificar su libertad por unos años, otras sufren la desintegración de su familia, pierden sus casas y sus trabajos y los ahorros propios y ajenos de toda la vida en servicios de abogados.
Del total de hombres encarcelados, el 34% (7,124) está condenado por violar la ley 50-88.
A María Isabel Fuentes, española criada en Francia, de 52 años, su mala decisión le arrebató por un tiempo la comunicación con sus cuatro hijas. Una de ellas, narra, no salía a la calle porque temía ser agredida. “Fue una desesperación. Tenía deudas que pagar. Una amiga me contó que le había dado resultado y yo quería intentarlo. En casa dije que iba a España y realmente venía por nueve días a Santo Domingo a buscar la droga para llevarla a Francia”, recuerda.
Lily Gerard, francesa de 19 años, expone que su familia gastó casi dos millones de pesos en abogados. Los cambiaba con frecuencia porque algunos abandonaban su caso luego que cobraban el dinero. “Yo tenía una familia que me quería mucho. No sé por qué lo hice. Ahora lo dañé todo. Quiero volver a la escuela a estudiar enfermería y olvidar todo esto”. Para cumplir ese sueño le falta menos de dos años de la condena de cinco que le dictó el juez.
En Najayo, de las 148 presas por drogas, 38 son extranjeras, la mayoría holandesa. Le siguen las españolas, luego nortamericanas, panameñas, peruanas, mexicanas, puertorriqueñas, jamaiquinas y haitianas.
En común tienen estas mujeres que quienes le ofrecieron entrar en el “negocio” eran amigos muy allegados, que no volvieron a ver nunca más luego de que fueron apresadas.
Ninguna denunció a la persona que le suministró la cocaína o heroína. “No tenía por qué hacerlo. Nadie me obligó, sólo yo soy responsable”, dice María Isabel.
Otra cara. Su delito no es transportarla ni venderla, sino consumirla. Las mujeres que consumen drogas cumplen también condena en la cárcel de la adicción. Muy pocas adictas buscan ayuda para rehabilitarse, tomando como parámetro las estadísticas de Hogar Crea Dominicano (HCD).
Registros de esa institución, que trabaja con adictos, reflejan que del total de ingresos del año pasado, sólo el 6.3% (164) fueron mujeres y el 93.7% hombres (2,454).
“Cada año lejos de disminuir la cifra se va incrementando. Poco, pero siempre se observa en aumento. La disponibilidad de drogas no ha disminuido”, expone Julio Díaz, director de tratamiento de HCD.
A Eridania Martínez, de 22 años, su adicción la indujo a robar dinero para comprar crack, la más usada, según datos de HCD que reflejan que el 56% de los adictos consumen ese narcótico. Le siguen la cocaína (31%), marihuana (4.6%) y la heroína (3.2%), que en los últimos años cobra más fuerza.
Díaz explica que la cifra femenina es menor por el estigma, muchas veces no acuden a tratamiento por temos al rechazo social.
De los 44 centros que tiene Hogar Crea, tres están reservados para las mujeres (Distrito Nacional, Santo Domingo Este y Santiago).
Solo una vez
Las “mulas” no son reincidentes
La directora del Centro de Corrección y Rehabilitación Femenino Najayo-San Cristóbal, Patricia Lagombra, explica que las condenadas por drogas no son reincidentes ni son de reingreso. Explica que el 10% es consumidora de drogas y el 2% es adicta. Esas reclusas, apunta, entran en un programa especial ejecutado por el Departamento de Psicología, que les ofrece terapias de grupo e individuales para que superen su adicción.
“Han caído en esto por una circunstancia, por la desesperación por obtener lo que todo el mundo quiere: una casa, un carro, pagar la educación de los hijos… La mayoría son muchachas jóvenes de 18 a 35 años”, indica.
Lagombra aboga porque la sociedad acoja a estas mujeres cuando salgan de la cárcel, que les de oportunidad de demostrar que han cambiado. “De aquí salen renovadas. Las formamos en valores y aprenden oficios técnicos, la idea es prepararlas para que se involucren en las actividades laborales”.
Incremento
Más mujeres consumen drogas
El psicólogo Feliciano Rosario, coordinador del Programa de Rehabilitación de Casa Abierta, expuso que el consumo de drogas es mucho menos proporcional en la mujer que en el hombre, pero que cada vez son más las mujeres que consumen drogas y alcohol. Sin embargo, es ínfima la cantidad que busca ayuda. “Cuando lo hacen es porque realmente la situación se le ha escapado de las manos. Su consumo pasa más desapercibido porque dentro de la familia tienen más ocupaciones que el hombre. Regularmente llaman la atención cuando llega una etapa que les causa problema”.
Dice que la persona cae en drogas por múltiples factores, pero regularente se trata de personas que provienen de un hogar autoritario y castigador o que haya sido muy permisivo, donde las reglas de disciplina no están claras. Entre los factores personales señala la baja autoestima, pobre tolerancia a la frustración, poca capacidad de comunicación.
Dinero
Una actividad que mueve millones
Condenadas por intentar sacar drogas del país aseguran que no recibieron dinero antes de la operación. Dijeron que confiaban en las persona que los contactó y nunca pensaron que podrían ser objeto de estafa. A Lily Gerard le ofrecieron pagarle 25,000 euros por pasar cinco kilos de cocaína desde Puerto Plata a Francia. A algunas las engañan, les dicen que llevarán una cantidad y sucede que al final lo que llevan es más. A María Isabel le ofrecieron 10,000 euros por trasladar 8 kilos de cocaína, cuando la descubrieron en el aeropuerto, en la maleta llevaba 16 kilos. Mientras que la oferta que aceptó Madeline Boom era de 10, 000 dólares por llevar a Estados Unidos un kilo de Heroína.
Tratan de pasarlas en diferentes formas: dentro del estómago, pegadas al cuerpo con cinta adhesiva (debajo de la ropa) o dentro de una maleta escondidas entre calzados y vestimentas.
Testimonios
Andrea Lantigua
Reclusa
“Cuando estás haciendo eso no piensas en el peligro. Yo pensaba en el dinero que iba a ganar y en las deudas que iba a pagar. La persona que te contacta nunca te habla de riesgos, sólo te alardea de los beneficios. A mí me dijeron que yo podía hacer un gran negocio. No dudé en aceptarlo”.
Madeline Boom
Reclusa
“Lo hice por ambición. No culpo a nadie. Yo tenía un buen trabajo, era “manager” (gerente) en un restaurante en Estados Unidos y también estaba estudiando. Escuchaba algunos clientes hablar del negocio. Yo insistí en que quería probar suerte, me ofrecieron 10 mil dólares por llevar un kilo de heroína”
Sheila Bergwin
Reclusa
“No sé qué pasó. Yo no sé. Creo que fue por emoción. Yo vivía bien, trabajaba en una tienda y estudiaba ingeniería. Veía a mis amigas con mucho dinero, le pregunté que como lo consiguieron y dije yo también quiero. En el aeropuerto ellas pasaron sin problemas, la que no pudo fui yo. Me detuvieron de una vez”
María Isabel Fuentes
Reclusa
“Nunca lo negué. Cuando la Policía me interrogó yo dije que sí, que la maleta con la droga era mía. La persona que me entregó la maleta me había dicho que llevaría 8 kilos de cocaína, pero por el peso de la maleta sabía que había más. Después me enteré que los que me contrataron también están presos”
Lily Gerard
Reclusa
“Me agarraron de una vez. Yo tenía la droga amarrada en los muslos y llevaba una falda corta. Cuando iba pasando por el detector, sonó. Inmediatamente la mujer policía me puso la mano en el cuerpo sintió los paquetes en mis piernas. Sentí que el mundo se me caía encima”
Eridania Martínez
En recuperación
“Nadie quiere estar aquí, pero estás porque sabes que es importante. Cuando caes en adicción, pierdes la confianza de tu familia. Nadie te cree. Yo descuidé mucho a mi hijo, que ahora tiene cuatro años, duraba hasta un año que no llamaba para saber de él. Ahora estoy demostrando con hechos que quiero cambiar”
Stephanie Caba
En recuperación
“Empecé a consumir marihuana por influencia de mis amigos, a los 14 años, por estar en el “coro”. Nunca pagué por droga, me la regalaban los muchachos del barrio. Yo tenía carencia afectiva, me sentía sin apoyo. Dejé la escuela, no estaba en nada. Mi madre me trajo a Hogar Crea para ayudarme”
Clara María Pozo
En recuperación
“Consumía crack y cocaína. Llegué a robar para poder comprarla, me ponía agresiva. Perdí mi casa, tuve que dividir a mis cinco hijos para que vivan con personas diferentes. Decidí rehabilitarme por la actitud de mi hija, que me dijo que se avegonzaba de mí. Ella es mi motivación y en Dios he encontrado fortaleza”.
Publicado en El Caribe
lunes, 19 de julio de 2010
¿Qué será lo que tiene Agosto?
Sería interesante llevar a la pantalla grande el caso del narcotraficante José David Figueroa Agosto y su compañera de amores Sobeida Félix Morel.
Para mí, tiene pinta de película todo este asunto. Una película donde el protagonista estuvo oculto en la primera parte de la saga. Cuando ya los espectadores se están hartando de los capítulos, que les parecen aburridos porque se ha alargado el tiempo en que la figura principal está fugitiva, entonces Figueroa Agosto aparece y se retoman las posiciones cimeras de audiencia. Y de qué manera.
Durante estos once meses de serie, las féminas sólo habían tenido la oportunidad de ver el rostro del personaje en una foto de mala calidad, estilo carnet 2x2. Era la única imagen que publicaba la prensa, mientras a Sobeida se conocía entera y los hombres se deshacían en piropos hacía ella.
Descubrir quien es el que se hace llamar José David Figueroa Agosto ha motivado en muchas chicas suspiros. En los corillos femeninos no se dejan de comentar los atributos de la figura corpulenta del exprófugo boricua. Claro está, eso sin quitar ni dejar de reconocer la gravedad de los delitos que cometió, indiscutiblemente repudiables. No podemos confundirnos. Hay mucha gente muerta por su disposición y gente perdida en el mundo de drogas que él alimentaba.
Pero asombra la reacción de muchas mujeres al conocer al criminal, como lo expresa un reportaje que escribió desde Puerto Rico la periodista Gheidy de la Cruz para el diario Clavedigital.com. Pueden leerlo en el siguiente link, con el título "Mujeres suspiran por el 'papi chulo' de Figueroa Agosto".
"El Figue está como quiere", "Que me den la llave de su celda que yo me encargo", "La verdad es que ese hombre es bello", "Se parece a Antonio Banderas", "Agosto está buenísimo", "Que brazos tan fuertes tiene", son algunas de las expresiones que se le han escuchado decir a las mujeres. Esto es insólito.
Pero me parece que el morbo ha llegado a un punto hasta aberrante. Lo digo tras encontrarme en la red de microbbling Twitter un perfil donde se reúnen los "fanáticos" de Figueroa Agosto. No lo podía creer cuando vi la página @FAgostoFaN que presenta todas las informaciones referentes al caso.
Como un “camaleón”
Once años le duró a José David Figueroa Agosto el juego de cambiar de identidad para escapar de la justicia. Quizás ni sus clientes o subalternos conocían quien es en verdad ya que adoptaba un nombre y una personalidad diferentes para interactuar en cada estrato social.
Esa fue una de las causas principales que demoró su captura, según coincidieron ayer domingo en una rueda de prensa en la fortaleza de Río San Juan, Puerto Rico, las autoridades dominicanas Rolando Rosado Mateo, presidente de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD); y Rafael Guillermo Guzmán Fermín, jefe de la Policía Nacional; y de Puerto Rico, el gobernador de ese país, Luis Fortuño, y el superintendente de la Policía, José Figueroa Sancha.
En Puerto Rico era conocido como “Junior Cápsula” y en República Dominicana se desenvolvía como arquitecto, decorador o un ciudadano humilde, dependiendo de con quien hiciera tratos. Rolando Mateo explicó que para moverse en la clase alta y media alta se hacía llamar Cristhian Almonte, el arquitecto. Una personalidad que le permitió construir la estructura de lavados de activos más poderosa nunca antes vista en este país.
En los estratos de la clase media era conocido como Felipe Rodríguez de la Rosa, un decorador que comercializaba con prendas, relojes, automóviles y otros, Según Rosado Mateo. Mientras que con el nombre de Ramón Sánchez se ligaba con la clase baja y media baja. “Ahí se comporta como un ciudadano más, vinculándose entonces con las redes del sicariato y del narcotráfico que le permitía realizar sus actividades”.
La rutina lo delató. Es probable que el desperfecto de su plan de trabajo estuviera en que utilizó siempre el mismo decorador. Rolando Mateo apuntó que a la Policía le resultó fácil identificar los bienes que le fueron decomisados porque tenían el mismo estilo. Entre esos bienes incautados está una finca en donde tenía un zoológico particular con animales exóticos como llamas, cocodrilos, serpientes pitones.
“En esa red que encabezaba Figueroa Agosto había desarrollado tres estructuras sobre las cuales él mismo había construido un imperio y un harem”, agregó.
La DNCD le atribuye a la estructura del narcotráfico la introducción a República Dominicana de casi 200 aviones cargados de cocaína en el 2008. Al año siguiente, la cifra se situó en 123 y en el 2010 esos aviones cargados de cocaína se redujeron a seis.
Según investigaciones de la DNCD, Figueroa Agosto tenía varios lugares para pernoctar. No adquiría un solo apartamento sino varios en el mismo edificio. Si se trataba de comprar casas, pagaba por la manzana entera y las comunicaba por puertas especiales para salir y otras para entrar.
Rosado Mateo expresó que el ex prófugo acostumbraba a tener vehículos del mismo modelo, año y marca, pero con colores diferentes. En manos de las autoridades están dos Toyota Land Cruiser (blanca y negra) y dos Range Rover (blanca y negro), modelos 2008 y 2009. Además, dos CX-9 (negra y blanca).
Una vida muy excéntrica. ¿Cómo podía convivir representando tantos papeles? ¿A qué nombre respondía si alguien lo llamaba desprevenido? ¿Cómo este ser humano que proviene de estratos humildes degeneró en el personaje que controlaba la red más grande de narcotráfico en el Caribe? ¿Tanto esconderse para luego dejarse atrapar de una manera tan pendeja? ¿Por qué si sabía que lo andaba buscando la Policía se exponía tanto a la vida pública? ¿Cómo logró dominar a militares, policías y poderosos de un país extranjero, al punto de lograr que siguieran sus órdenes y le temieran?
Para mí, tiene pinta de película todo este asunto. Una película donde el protagonista estuvo oculto en la primera parte de la saga. Cuando ya los espectadores se están hartando de los capítulos, que les parecen aburridos porque se ha alargado el tiempo en que la figura principal está fugitiva, entonces Figueroa Agosto aparece y se retoman las posiciones cimeras de audiencia. Y de qué manera.
Durante estos once meses de serie, las féminas sólo habían tenido la oportunidad de ver el rostro del personaje en una foto de mala calidad, estilo carnet 2x2. Era la única imagen que publicaba la prensa, mientras a Sobeida se conocía entera y los hombres se deshacían en piropos hacía ella.
Descubrir quien es el que se hace llamar José David Figueroa Agosto ha motivado en muchas chicas suspiros. En los corillos femeninos no se dejan de comentar los atributos de la figura corpulenta del exprófugo boricua. Claro está, eso sin quitar ni dejar de reconocer la gravedad de los delitos que cometió, indiscutiblemente repudiables. No podemos confundirnos. Hay mucha gente muerta por su disposición y gente perdida en el mundo de drogas que él alimentaba.
Pero asombra la reacción de muchas mujeres al conocer al criminal, como lo expresa un reportaje que escribió desde Puerto Rico la periodista Gheidy de la Cruz para el diario Clavedigital.com. Pueden leerlo en el siguiente link, con el título "Mujeres suspiran por el 'papi chulo' de Figueroa Agosto".
"El Figue está como quiere", "Que me den la llave de su celda que yo me encargo", "La verdad es que ese hombre es bello", "Se parece a Antonio Banderas", "Agosto está buenísimo", "Que brazos tan fuertes tiene", son algunas de las expresiones que se le han escuchado decir a las mujeres. Esto es insólito.
Pero me parece que el morbo ha llegado a un punto hasta aberrante. Lo digo tras encontrarme en la red de microbbling Twitter un perfil donde se reúnen los "fanáticos" de Figueroa Agosto. No lo podía creer cuando vi la página @FAgostoFaN que presenta todas las informaciones referentes al caso.
Como un “camaleón”
Once años le duró a José David Figueroa Agosto el juego de cambiar de identidad para escapar de la justicia. Quizás ni sus clientes o subalternos conocían quien es en verdad ya que adoptaba un nombre y una personalidad diferentes para interactuar en cada estrato social.
Esa fue una de las causas principales que demoró su captura, según coincidieron ayer domingo en una rueda de prensa en la fortaleza de Río San Juan, Puerto Rico, las autoridades dominicanas Rolando Rosado Mateo, presidente de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD); y Rafael Guillermo Guzmán Fermín, jefe de la Policía Nacional; y de Puerto Rico, el gobernador de ese país, Luis Fortuño, y el superintendente de la Policía, José Figueroa Sancha.
En Puerto Rico era conocido como “Junior Cápsula” y en República Dominicana se desenvolvía como arquitecto, decorador o un ciudadano humilde, dependiendo de con quien hiciera tratos. Rolando Mateo explicó que para moverse en la clase alta y media alta se hacía llamar Cristhian Almonte, el arquitecto. Una personalidad que le permitió construir la estructura de lavados de activos más poderosa nunca antes vista en este país.
En los estratos de la clase media era conocido como Felipe Rodríguez de la Rosa, un decorador que comercializaba con prendas, relojes, automóviles y otros, Según Rosado Mateo. Mientras que con el nombre de Ramón Sánchez se ligaba con la clase baja y media baja. “Ahí se comporta como un ciudadano más, vinculándose entonces con las redes del sicariato y del narcotráfico que le permitía realizar sus actividades”.
La rutina lo delató. Es probable que el desperfecto de su plan de trabajo estuviera en que utilizó siempre el mismo decorador. Rolando Mateo apuntó que a la Policía le resultó fácil identificar los bienes que le fueron decomisados porque tenían el mismo estilo. Entre esos bienes incautados está una finca en donde tenía un zoológico particular con animales exóticos como llamas, cocodrilos, serpientes pitones.
“En esa red que encabezaba Figueroa Agosto había desarrollado tres estructuras sobre las cuales él mismo había construido un imperio y un harem”, agregó.
La DNCD le atribuye a la estructura del narcotráfico la introducción a República Dominicana de casi 200 aviones cargados de cocaína en el 2008. Al año siguiente, la cifra se situó en 123 y en el 2010 esos aviones cargados de cocaína se redujeron a seis.
Según investigaciones de la DNCD, Figueroa Agosto tenía varios lugares para pernoctar. No adquiría un solo apartamento sino varios en el mismo edificio. Si se trataba de comprar casas, pagaba por la manzana entera y las comunicaba por puertas especiales para salir y otras para entrar.
Rosado Mateo expresó que el ex prófugo acostumbraba a tener vehículos del mismo modelo, año y marca, pero con colores diferentes. En manos de las autoridades están dos Toyota Land Cruiser (blanca y negra) y dos Range Rover (blanca y negro), modelos 2008 y 2009. Además, dos CX-9 (negra y blanca).
Una vida muy excéntrica. ¿Cómo podía convivir representando tantos papeles? ¿A qué nombre respondía si alguien lo llamaba desprevenido? ¿Cómo este ser humano que proviene de estratos humildes degeneró en el personaje que controlaba la red más grande de narcotráfico en el Caribe? ¿Tanto esconderse para luego dejarse atrapar de una manera tan pendeja? ¿Por qué si sabía que lo andaba buscando la Policía se exponía tanto a la vida pública? ¿Cómo logró dominar a militares, policías y poderosos de un país extranjero, al punto de lograr que siguieran sus órdenes y le temieran?
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