viernes, 17 de septiembre de 2010

¡Llegaron mis vacaciones!

Por el título de esta entrada, ya se imaginarán que no me cambio por nadie.
Estoy de vacaciones. ¡Estoy feliz!
Espero poder aprovechar al máximo este periodo tan anhelado y tan corto (sólo una semanita :( pero dicen por ahí que más vale calidad que cantidad) para descansar mucho.
Tengo un montón de cosas por publicar. Estoy contenta porque ahora podré alimentar con más calma a este torbellino de blog.
Hace un buen tiempo que no saboreaba este manjar de estar libre para hacer lo que quiera, sin prisas. Había olvidado lo que es estar vaga y en mi primera mañana de vacaciones no sabía qué hacer jajaja. Lo primero es que no pude evitar levantarme súper temprano porque mi reloj corporal creía que era hora de prepararse para ir al periódico. No sabía si volverme a dormir o levantarme.
Es maravilloso -y necesario, por favor a tu salud- disfrutar de tiempo para ti. A veces uno mismo no valora eso y se deja atrapar por los problemas cotidianos, la rutina y los afanes del trabajo y siempre encuentra una excusa para posponer el descanso.
¡Benditas vacaciones!

¡Por fin!

Caramba, ya inauguraron la carretera Baní-San Cristóbal. Por fin. ¡Ocho años tuvimos que esperar para poder celebrar este momento! Ayer estaban el presidente Leonel Fernández y funcionarios de su gabinete cortando cintas y resaltando la magnitud de la obra. Cuando escuchaba cómo destacaban la bien sabida importancia que representa esa carretera para el desarrollo de las provincias de la región sur, me preguntaba: pero y entonces, por qué tardaron tanto, cuando otras obras más complejas se terminaron en menor tiempo...
Recordé lo que había escrito un año atrás sobre ese tema, publicado en este blog con el título "Media carretera, seis años después".
Mi amigo Nicanor Leyba realizó un recuento de todas las vicisitudes que sufrimos los sureños durante esos ocho años para hoy poder transitar por esa vía, que ni siquiera está terminada del todo porque le faltan un paquete de puentes peatonales, entre otros acondicionamientos -no hay felicidad completa-. Les recomiendo leer el escrito de Nicanor publicado en el periódico El Caribe con el título "Carretera demandó ocho años y tres gobiernos".
Nicanor buscaba registros de los accidentes ocurridos durante la construcción para contar cuantas tragedias cobró esa autopista, pero yo le dije que por más que encontrara consignado en la prensa, esa cifra nunca se acercaría a la realidad porque a diario ocurrían accidentes que dejaban heridos o se llevaban vidas que sólo fueron conocidas por sus familiares y vecinos.

Misterio

Cada día era una dosis de tiempo, conocida medicina que todo cura, pero que en ella parecía no tener efectos. Todo permanecía intacto. Seguía amando como siempre, como la primera vez que sus ojos se vieron en los suyos. Inolvidable momento. Cuando lo recordaba, sonreía. ¡Qué magia tenía su mirada! Ella fruncía el ceño y comprímía los labios -sus expresiones favoritas para expresar inquietud-. Volvía a sonreir. Era una mezcla de sensaciones inexplicables. Sentía que faltaban respuestas. Aparte del amor, con ella también se quedó la confusión de si eran marrores, ojos claros o color miel.

Amor de campo

Pa-na-ma´ quererte
que me den la vida.
Sólo si estás
me quedaría eterna.
Pa' na' má quererte a ti,
mi reguero 'e cosas,
mi saquito blanco,
mi helado de domingo.
Quiero mirarte a la luz del alba
y contigo correr los conucos,
infinitos y densos
como este amor
que me ocupa toda.
Y abrigarte en las noches frías
copadas de estrellas y faltas de luna.
Na' má pa' ti,
Pa' ser tu macuto,
pa' ser tu sombrero,
la tinaja que guarda
el agua que te refresca.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Hospitales en emergencia

Siempre se comenta las malas condiciones en que se encuentran los hospitales públicos del país,  pero hasta que recientemente me tocó realizar una serie de reportajes sobre los más importantes me dí cuenta de la certeza de esos comentarios.
De los quince reportajes que componen la serie solo de dos pude resaltar un titular positivo, aunque en el contenido no todo lo narrado fuera color de rosas.
Sin importar el lugar en que se encuentre, zona rural o urbana, los hospitales tienen problemas comunes: anexos que tienen años en construcción que parecen no tener fin, las camas no dan abasto, falta personal médico y de enfermería, faltan equipos, la infraestructura resulta pequeña para la demanda de pacientes, emergencias estrechas.
Hay hospitales que tienen las salas de emergencia en reconstrucciones y las provisionales funcionan en un estado deplorable. Que se estén remodelando no persona que temporalmente se ofrezca el servicio sin condiciones ni equipos o materiales tan básicos como el hilo de sutura, en cuartuchos con camillas oxidadas, sin sábanas.
El hospital  maternidad San Lorenzo de Los Mina lleva 13 años esperando que le terminen de construir un anexo que le sumaría 100 camas y desahogaría significativamente las deteriorada salas del viejo edificio que lo acoge.
El hospital de Baní hace cuatro años que está en reconstrucción y todavía se desconoce la fecha en que se concluirán los trabajos, aunque su director confía que antes de que termine el año estarán estrenando la nueva emergencia.
Actualmente las urgencias se asisten en dos pequeñas habitaciones que antes eran consultorios.  El polvo y el hacinamiento son las características de ese centro.
Hay hospitales en los que se invirtió una suma de decenas de millones de pesos y ni siquiera están funcionando como debería. En esa lista se inscriben el hospital Rodolfo de la Cruz, de Pedro Brand; y el hospital regional Taiwán, de Azua.
Aquí  les dejo los links de algunos de los reportajes de la serie publicada en el periódico El Caribe.

Hospital de Baní lleva cuatro años en reconstrucción

Hospital de Azua necesita equipos

El Hospital Jaime Mota, de Barahona

El Hospital Darío Contreras no da abasto

El Hospital Padre Billini demanda ampliación

El Hospital Moscoso Puello funciona a medias

El Hospital Luis Eduardo Aybar rinde por tres

Los Mina espera por su hospital


El Hospital Psiquiátrico está en apuros

Hospital de Pedro Brand sin estrenar

martes, 31 de agosto de 2010

Amores que rompen la etiqueta de “prohibido”

Ya lo dice la biblia: el hombre nace con el pecado original. Seguro que de ahí viene esa atracción que siente hacia lo prohibido, romper reglas, su empeño por ir detrás de lo que parece imposible, inalcanzable. Al ser humano pronto le aburre lo fácil y llama su atención lo que representa un reto.

Eso lo vemos hasta en cuestiones de amor. Parejas que no pueden evitar amarse aunque detrás de la puerta que los esconden otra persona los espera.

Del amor secreto, del amor prohibido, se ha escrito de todo. Se califican como los más intensos, apasionantes y difíciles. Por mucho que se trate de negar, nada queda oculto en la tierra. Tarde o temprano todo se sabe y sin importar desavenencias siempre triunfa el amor verdadero.
Impresiona la fuerza que tiene para transformar vidas. Es un amor paciente capaz de esperar, tolerar, perdonar, escuchar, callar, comprender, sanar, sufrir, amar.
Se mantiene sobresaltado, en la incertidumbre plena de no saber hacia donde va y de si tanto misterio vale la pena. Te mueve entre la alegría y la melancolía.

El amor secreto no piensa en futuros, se concentra en disfrutar el presente. Cada encuentro se vive a tope porque se desconoce cuándo será la próxima cita. En cada reunión se entrega todo para satisfacer las ansias viejas y guardar un poco para después, porque la espera puede ser larga y angustiante.
Cuando se divisan, corren a alcanzarse y se besan desesperadamente, de a mucho, de todas formas, como una manera de expresar qué tanto se extrañó y se deseó ese momento.

Una siempre se pone del lado de la “engañada”, que se dibuja como la víctima de ese amor intempestivo. Pero la verdad es que defender un amor prohibido es solo para valientes. Implica compromiso, sinceridad y lealtad, un sacrificio de dos. No me refiero a la odiosa infidelidad que se quiere disculpar diciendo que fue en nombre del amor.

Me pregunto ¿por qué si dos personas se aman no pueden estar juntos y ya? Al final tratando de cuidar a un tercero se le hace más daño.
No todos tienen la dicha de terminar felices por culpa de estúpidos prejuicios que impone la sociedad.


Encontramos historias desde la realeza hasta la simple plebe. Empecemos con el príncipe Carlos, de Inglaterra, y su amada Camila. No valió corona ni legendarias imposiciones. Ella tenía su esposo y él debió casarse con otra para respetar las normas de su tradición. Nada pudo frenar la pasión de Carlos por Camila. Y muchos años después, cargando con las críticas, ha sabido sobrevivir.

El mundo del espectáculo es rico en este tipo de parejas, fíjense en Angelina Jolie y Brad Pitt. Un dúo más cercano lo componen Jennifer López y Marc Anthony. Algunos la señalan a ella como la que le quitó el marido a Dayanara. Creo que nadie le quita el marido a nadie, ellos se van solitos.

La literatura se desborda en presentar esas historias, por un ejemplo recordemos a Romeo y Julieta que prefirieron morir juntos antes de renunciar a su amor.
Laura Esquivel hace una descripción magnífica en “Como agua para Chocolate”. Aunque a la protagonista la obligaron a ceder a su hombre a su hermana, el amor se impuso. El final fue trágico pero terminaron juntos y entregados uno al otro.

La iglesia también tiene sus protagonistas. Ahí tenemos al padre Alberto Cutie. Ni la sotana ni su promesa de celibato pudieron encadenar su sentimiento que ahora se exhibe libre.

De tantos amores me quedo con el del poeta chileno Pablo Neruda y la cantante Matilde Urrutía. 24 años de amor de los que seis estuvieron ocultos. Matilde inspiró los más bellos poemas que escribió el poeta. Ahora leo el libro “Cartas de Amor”, una recopilación de las misivas que el “Capitán” envió a su “Patoja” desde dondequiera que estaba. Me estremece su manera de amarse, de desafiar espacios y tiempo. Él siempre la tenía presente, cualquier pedazo de papel era útil para escribir sus sentimientos. Desde un hotel, en el asiento de un tren, en pleno vuelo hacia Europa. Matilde siempre acompañó a Neruda, si no con su presencia, en su pensamiento. Siempre estaba para él y él siempre buscaba la forma de estar con ella.

“El amor un día se detiene ante tus ojos y te detiene el corazón”.

lunes, 16 de agosto de 2010

“Santiago arde en llamas”

Por Roberto Valenzuela

Cuando era inminente la derrota del Ejército Restaurador en Santiago de los Caballeros, desvaneciéndose así el sueño de independencia de España, el general Gaspar Polanco llamó a un soldado de Licey y le dio sus órdenes secretas.
Antes de revelar esas órdenes que, en la hora crítica, cambiaron el curso de la guerra, contaré una anécdota revolucionaria.

Al alba del 3 de septiembre de 1863 la soldadesca española de Santiago se encontraba en la fortaleza San Luis, recibiendo la furia de los cañones nacionalistas ubicados en el Castillo.
En San Luis había una mujer dominicana cocinándoles a los españoles, pero tenía un hijo en la revolución.
Un soldado español humillaba la cocinera porque le hirvió un huevo sin sal. En eso una bala se llevó la cocina y el fogón.

La mujer orgullosa de su causa, vengándose del español le dijo: –no quería usted sal, ahí le mandan una poquita. Mientras eso pasa, la temida columna del general Juan Suero y del coronel español Mario Cappa marchaba de Puerto Plata a Santiago.
En Hojas Anchas le cerró el paso la guerrilla de Juan Nuezi (Lafit). El ataque fue tan rudo que obligó a Cappa y Suero a devolverse a Puerto Planta a recoger municiones.

De regreso a Santiago volvió a ser atacada en Hojas Anchas, en el río Bajabonico, Cuesta el Balazo, por la misma guerrilla. Latif, al verse impotente por no atajar la poderosa tropa, él mismo corrió a Santiago a avisar del peligro.
Cuenta el profesor Juan Bosch que Latif intuyó que la revolución estaba en peligro de muerte si la columna de Suero y Cappa llegaba a Santiago.

Latif llegó a Santiago el 5 de septiembre en la madrugada y la información que suministró causó confusión en los nacionalistas.
Lo natural, dice el investigador Pedro Archambault, era considerarse perdido ante un formidable ataque por la retaguardia de tropa fresca y la dificultad de tomar el fuerte San Luis por la férrea resistencia española.

Encabritando su caballo, blandiendo su sable, echando chispa por los ojos y candela por la boca, Gaspar Polanco dijo: “le tengo a Suero el as de triunfo”. Llamó a Juan Burgos de Licey y dio sus órdenes secretas: incendiar la ciudad de Santiago.

Corrió Burgos por la calle del Vidrio (la Mella) hasta cerca del fuerte y prendió fuego a una casa bajo las metrallas españolas.
La misma orden cumplía Agustín Pepín pegando fuego al almacén de Achille. El 6 de septiembre de 1863 la brisa del este era fuerte, en breve Santiago ardía por los cuatro costados.

Santiago fue reducido a cenizas quedando los españoles como pájaro sin nido, ni alimento, sin el control de una zona estratégica.
El incendio de Santiago marcó la derrota española obligándolos a huir a Puerto Plata bajo el asedio de las guerrillas nacionalistas en un vía crucis de muerte que le costó más de mil bajas a los invasores.

¡A 147 años de la Restauración,
gloria eterna a nuestros héroes!

Roberto Valenzuela es periodista
rvalenzuela@elcaribe.com.do

viernes, 6 de agosto de 2010

Despéinate

Dice "Mafalda" que las cosas que te hacen feliz son las que te alborotan el cabello. Comparto este buen consejo que me ha llegado por correo electrónico.


Hoy he aprendido que hay que dejar que la vida te despeine.
Por eso he decidido disfrutar la vida con mayor intensidad.
El mundo está loco. Definitivamente loco: lo rico, engorda.  Lo lindo sale caro. El sol que ilumina tu rostro, arruga. Y lo realmente bueno de esta vida, despeina.
- Hacer  el amor, despeina.
- Reírte a carcajadas, despeina.
- Viajar,  volar, correr,  meterte  en el mar, despeina.
- Quitarte la ropa, despeina.
- Besar a la persona que amas, despeina.
- Jugar, despeina.
- Cantar hasta que te quedes sin aire, despeina.
- Bailar  hasta que  dudes si fue buena idea ponerte tacones altos esa noche, te deja el pelo irreconocible.
Así que, como siempre, cada vez que nos veamos yo voy a estar con el cabello despeinado.
Sin embargo, no tengas duda de que estaré pasando por el momento más feliz de mi vida.
Es ley  de vida: siempre va a estar más despeinada la mujer que elija ir en el primer carrito de la montaña rusa, que la que elija no subirse.
Puede ser que me sienta tentada a ser una mujer impecable, peinada y planchadita por dentro y por fuera.
El aviso clasificado de este mundo exige buena presencia: Péinate, ponte, sácate, cómprate, corre, adelgaza, come  sano, camina derechita, ponte seria, ... Y quizá debería seguir las instrucciones pero ¿cuándo me van a dar la orden de ser feliz? Acaso no se dan cuenta que para lucir linda, me debo de sentir linda ... ¡La persona más linda que puedo ser!
Lo único que realmente importa es que al mirarme al espejo, vea a la mujer que quiero ser.
Por eso mi recomendación a todas las mujeres:
Entrégate, Come rico, Besa, Abraza, Baila, Enamórate, Relájate, Viaja, Salta, Acuéstate tarde, Levántate temprano, Corre, Vuela, Canta, Ponte linda, Ponte cómoda, Admira el paisaje, Disfruta y, sobre  todo, deja  que la vida te despeine!
Lo peor que puede pasarte es  que, sonriendo frente al espejo, te tengas que volver a peinar.
                                  

domingo, 1 de agosto de 2010

Besos

Sorbo a sorbo tomaría tus besos
para saborearlos a mi modo.
Como el vino que te gusta, yo los tomo.
Uno tras otro. Constante.
De a poquito, los prefiero,
se disfrutan por más tiempo.
Tus besos, tisana bendita,
como una taza de tilo,
que calma los nervios,
serena el alma
y tranquiliza el cuerpo.
Esa tibia sensación
que me recorre entera,
tus besos.
Sin afán, te respiro.
De a poquito.
Eres mío.

Sin reservas

Mi boca rebosante de besos para ti
se inquieta y te reclama.
No le caben tantos colores y sabores.
¡Ay cuando estés!
¿Qué será de ti?
Mi boca desconoce la piedad.
Te asaltará con besos a puñados,
de esos eternos,
que producen cosquilleo,
indescriptibles.
Besos, muchos.
De esos infinitos,
exclusivos para enamorados,
que empiezan en los labios
y se extienden más allá.
Sientes que te elevas.
Increíbles.
Con besos, a chorros, te recibirá  mi boca
para empaparte de cariños.
Besos de los que nos dejan exhaustos,
que succionan el aliento.
Parece que moriríamos asfixiados,
pero no, transmiten vida,
energia, placer, gozo.
Besos, por montones.
De esos que apasionan y aturden,
que te ponen a vibrar.
De los que sorprenden.
Besos a mares,
que sumergen profundo.
De esos que no quieres que se acaben,
a los que respondes porque van a tu ritmo.
Los que llenan el alma.
Te dejan satisfecho, completo, pleno.
Besos sin tiempo.
De los que no tienen hora,
que te pasan del día a la noche sin darte cuenta.
¡Ay cuando estés!
De mi boca lloverán besos para ti.