martes, 25 de agosto de 2009

A la escuela, que ya es hora

El primer día de clases es de emoción no sólo para los escolares. También es excitante para los padres, que en cada despedida mañanera que dan a sus pequeños uniformados, aprenden una lección al verlos crecer.
Comparto con ustedes la experiencia de mi amigo Oscar Quezada el día que Nilson se estrenó en la escuela.

“Es tu primer día en la escuela;
Dios te bendiga, hijo de mi alma”



Por Oscar Quezada

No se quería levantar. El friíto mañanero se hizo cómplice de su pereza. Pero la voz suave e inconfundible de su madre, lo despertó al menor intento.
Esta vez, el frío lo traicionó. Se metió a la bañera, apresurado y contento.
Su madre, ahora cómplice, calentó el agua emocionada. Pidió su lonchera azul, como todo un hombrecito.
Y yo mirándolo. Iba solo. Nadie lo ayudó, como hace dos años. La escuelita lo esperaba. El mundo exterior también. Sentí miedo, y orgullo a la vez.
Es su primer día en la escuela. La emoción crecía y la hora se acercaba. Finalmente, salió uniformado. Que Dios te bendiga, hijo de mis entrañas.

2 comentarios:

Mary Esther dijo...

Me acuerdo como hoy mi primer día de escuela jiji

Felivia dijo...

Yo guardo muy bonitos recuerdos de mi etapa escolar :)

Bendiciones para ti, chichigüita!