viernes, 19 de febrero de 2010

Un ahorro inaplazable

Llegó el tiempo de sequía. Es entonces cuando recordarnos el valor incalculable que el agua tiene para nuestra subsistencia. Algunos ríos han bajado su caudal y ya se notan las consecuencias en los barrios, donde pasan días sin que les llegue una gota, en la agricultura seca y la baja producción de las hidroeléctricas.

Cuando vemos que el agua ni nos llega a los tobillos queremos afanarnos. Vienen las advertencias y las urgentes medidas. Ojalá que la lluvia no borre el interés por racionar el agua, una costumbre que debemos adoptar siempre. A ver si por fin aprendemos a no desperdiciarla.