domingo, 1 de marzo de 2009

Honran memoria del periodista Reinoso Solís


Foto: Carlos Mejía.

De mis publicaciones en El Caribe
http://www.elcaribecdn.com.do/index.php?option=com_content&view=article&id=199911:honran-memoria-de-reinoso-solis&catid=104:nacionales&Itemid=115

La Fiscalía del Distrito Nacional rindió ayer un homenaje póstumo al periodista Miguel Ángel Reinoso Solís, quien trabajó en El Caribe y cubrió por muchos años las fuentes judiciales.

El organismo del Ministerio Público inauguró una sala de prensa con el nombre del comunicador durante un emotivo acto encabezado por el fiscal Alejandro Moscoso Segarra, familiares del homenajeado; el director de El Caribe y vicepresidente de la Comisión de Prensa e Información de Sociedad Interamericana de Prensa para República Dominicana, Manuel A. Quiroz, y la presidente del Colegio Dominicano de Periodistas, Mercedes Castillo, y funcionarios de la Procuraduría.

Moscoso Segarra expresó que para el Ministerio Público el periodismo juega un rol de primer orden en el fortalecimiento de las instituciones y sostuvo que los periodistas que cubren esa fuente deben velar porque los funcionarios actúen apegados a las normas para lograr un real estado de derecho.

El director de El Caribe, quien propuso que la sala llevara el nombre del fenecido periodista, manifestó que a pesar de la competencia con la que Reinoso Solís se desempeñó en diferentes facetas del periodismo, nunca hizo ostentación de capacidad o reconocimientos y su experiencia la facilitó sin reservas a quienes la requirieron.

Manuel A. Quiroz, basado en su experiencia de trabajo junto a Reinoso Solís cuando era un novel periodista, resaltó sus atributos de hombre íntegro y, sobre todo, humanamente bueno. “De él aprendí que en este oficio hay que actuar siempre con equilibrio y reciedumbre. Hay que tener cuidado de no dejarse llevar por los impulsos para no cometer desaciertos”.

En la inauguración se desveló una tarja y una fotografía del fallecido periodista. Su nieta Lisbeth Jerez Reynoso, agradeció la distinción.

Laboró en varios medios

Reinoso Solís (La Vega, 1936) empezó su carrera periodística redactando crónicas deportivas en su pueblo natal, las que remitía a los periódicos El Caribe, donde laboró por cuatro años, y La Palabra.
Trabajó como relacionista público de varias instituciones, y redactor en los periódicos Ultima Hora y El Siglo. Murió el 15 de noviembre de 1992.

Acuerdan fortalecer el control fronterizo


Autoridades firman manifiesto de la Cumbre Ministerial contra el tráfico de drogas y la delincuencia en el Caribe.

De mis notas para el periódico El Caribe
http://www.elcaribecdn.com.do/index.php?option=com_content&view=article&id=199625:acuerdan-fortalecer-el-control-fronterizo-&catid=104:nacionales&Itemid=115

Los ministros de Justicia y Seguridad de 16 países que participaron en la Conferencia Ministerial sobre Tráfico Ilícito de Drogas, la Delincuencia Organizada, el Terrorismo y otros Delitos Graves en el Caribe se comprometieron a reforzar el control fronterizo.

En una declaración conjunta dieron garantías de que fortalecerán la vigilancia fronteriza para evitar que la región sea utilizada como corredor por los traficantes de drogas, personas y bienes.

Entres los aspectos aprobados en el cónclave están: mejorar el control fronterizo para reducir el uso de la región como corredor de tráfico en el movimiento ilícito de personas y bienes, mejorar la fuerza de seguridad y la labor de funcionarios públicos que trabajan en la lucha contra la corrupción, y mejorar la transparencia de las instituciones gubernamentales.

Los países participantes se comprometieron además a establecer programas que reduzcan la demanda de estupefacientes y prevengan el abuso de drogas y reducir los efectos nocivos del consumo de estupefacientes en la salud entre los grupos más vulnerables de la sociedad.

La actividad organizada por la Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito. Entre los países participantes, además de República Dominicana, están Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Belice, Cuba, Granada, Guyana, Haití, Jamaica, San Cristóbal y Nieves, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía, Surinán, Trinidad y Tobago.

Aboga por equipamiento de organismo

El director de la Oficina de las Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito (ONUDD), Antonio Costa, expresó que para prevenir el crimen y el narcotráfico es preciso desarrollar un fuerte marco de trabajo que incluya dotar a la Policía y a los jueces de los equipos necesarios para identificar las redes criminales.

Costa plantea que se unan las escuelas, la familia y organizaciones sociales para que creen alternativas a los jóvenes que eviten que estos caigan en las drogas y crímenes.

Asimismo, llamó a los principales países consumidores de drogas, de Europa y Norteamérica, para que asuman su responsabilidad en la lucha contra el narcotráfico.
Destacó que el Caribe es puente, por la falta de infraestructura jurídica, el descontrol territorial y la estratégica ubicación de sus países.

Demanda más cooperación

Almeyda dijo que los países destinos del tráfico de drogas trabajan parcialmente para solucionar el problema. “Si Estados Unidos adopta medidas muy fuertes contra el terrorismo, con el mismo interés debería tomar medidas de seguridad para combatir el narcotráfico”.

Expresó que la región del Caribe requiere de mucha tecnología, de recursos, de capacitación y entrenamiento de personal que permitan actuar con eficiencia.

Mientras, el representante especial del secretario general de las Naciones Unidas en Haití (Minustah), Hedi Annabi, propuso la integración de todos los países del Caribe en una lucha conjunta. "República Dominicana no puede sola, Haití tampoco sino que se necesita la cooperación internacional", dijo.

Opiniones de participantes en el encuentro

Antonio María Costa
Director de la Oficina (ONUDD)

“Hay que dotar a la Policía y a los jueces de los equipos necesarios para llevar a la práctica un plan de acción y los principales países consumidores deben asumir su responsabilidad en la lucha contra el narcotráfico en la región”.
Franklin Almeyda
Secretario de Interior y Policía

“Se requiere de mucha tecnología, de recursos y de capacitación y entrenamiento al personal para desarrollar un efectivo plan de acción. Aquí se armó un escándalo por la compra de los aviones Súper Tucanos y la adquisición de dos radares”.
Hedi Annaba
Representante de Minustah

“El problema del narcotráfico y la delincuencia no se puede tratar a nivel nacional, para combatirlo se precisa de la cooperación de todos los países de la región. Entre Haití y República Dominicana hay una buena intención de cooperación al respecto”.

lunes, 23 de febrero de 2009

Jornada laboral con internet a medias


Mi primer rinconcito en la redacción de El Caribe.

Estaba muy emocionada por volver a empezar a laborar en mi antiguo trabajo, después de más de un año fuera, por decisión propia. Había presentado mi renuncia para dedicarme a estudiar un máster en España.
La emoción se debía más por el recibimiento que me dieron mis compañeros cuando fui a visitarlos a tan sólo unos días de mi regreso al país.
Mi primer día de reintegración a la faena iba de maravillas hasta que encendí el ordenador y empecé a navegar por Internet. Vaya sorpresa me llevo cuando trato de iniciar sesión en Messenger y no puedo, lo desactivaron.
Luego, trato de poner una musiquita en Youtube para alegrarme un poco la jornada. Eso se quedó en un mero deseo, pues desactivaron el flashplayer y no se puede ver nada en esta página. Tampoco puedo revisar mi cuenta en Hi5 ni Facebook.
Pregunto alarmada a mi vecina de escritorio qué es lo que pasa, me confirma que los chicos de Tecnología desactivaron todas esas herramientas.
De acuerdo a mi compañera, los de Tecnología aseguran que quieren evitar que entren virus en las computadoras. A mí me late que la empresa pretende optimizar la productividad de sus empleados.
Aunque las páginas que cito suenen a "páginas personales" para "chateos personales" la verdad es que me sirven también para "chateos laborales". Por ejemplo, para comunicarme con mis colegas de otras redacciones de forma rápida y efectiva, sin tener que marcar números de teléfonos, hablar con una secretaria o tener que escuchar una contestadora automática que me hace perder un montón de tiempo hasta que descubro cuál es la extensión a la que me quiero comunicar.
Un estudio de la consultora Domeus (plataforma de servicios gratuitos de comunicación para grupos en Europa y en lengua española) refleja que un 74% de los trabajadores con correo electrónico en el puesto laboral utilizan este sistema para enviar y recibir correos privados. La navegación por páginas web también supone una pérdida importante de horas de trabajo.
Según los resultados del estudio, la abrumadora mayoría (91,1%) de los empleados defiende su derecho a realizar uso privado del correo de la empresa, aunque admite que con moderación (75,2%). El 72% cree que la empresa no tiene derecho a inspeccionar su correo electrónico.
El tiempo de navegación privada en el trabajo se dedica, sobre todo, a consultar cuentas de correo en páginas web (37,7%) e información de actualidad (22,9%). Un 6,7% consulta sobre vacaciones y viajes, un 2,3% se ocupa de sus inversiones privadas y un 6,3% busca páginas de sexo. De estos, el 91,3% son hombres.
La empresa Pro Active Internacional, con presencia en 15 países europeos, realizó un estudio que revela que 23% del tiempo de conexión a Internet en el trabajo se dedica a fines privados, lo cual disminuye las horas que se deberían dedicar a las tareas habituales.
En estos tiempos, en las tareas periodísticas el internet es una herramienta tan importante como el lápiz y el papel o la grabadora.
Es cierto que muchas veces nos hace "perder" tiempo en asuntos personales, pero si se sabe usar con criterio nos ayuda a desempeñar un trabajo más eficiente.
Si de malgastar tiempo se trata, hay muchas formas y no creo que la que más perjudica sea el internet.
Qué me dicen de los minutos que sacan algunos repetidas veces para fumarse un cigarrito, o el que apartamos para tomarnos un café de la forma más distendida imaginable. También están las tertulias improvisadas con las chicas de departamentos vecinos para chismear sobre el tema del día.
Entonces, ¿Cómo pretende esta gente que yo trabaje en una empresa de comunicación sin estar comunicada?

Aquí entre nos ;) Twitter, googletalk, webmessenger... siempre hay que tener un as bajo la manga.

sábado, 14 de febrero de 2009

Amor, amor, amor

Confieso que el amor tocó a mi puerta a los catorce años. Los pasillos del colegio fueron testigos. Era amor verdadero. No puedo explicar cómo lo sé, hay que sentirlo para descubrir el significado de ese sentimiento porque no hay palabras que lo expresen.
No sé si él lo supo. La verdad es que nunca tuve el valor de decírselo de frente. Aunque pensándolo bien, segurísimo que se dio cuenta. Se me notaba en cada paso, en cada mirada, en cada gesto.
Lamentablemente, justo al término del bachillerato llegó el final de mis días felices de amor. La vida me lo quitó sin dármelo.
Por un momento piensas que el sentido de vivir se aleja también. Sin embargo, el amor no es egoista, sino, impredecible: te quita y te da viene cuando quiere y cuando se cansa se va.
Cuando la historia termina pensamos que enamorarse no ocurrirá otra vez o que no encontraremos una pareja como la perdida. Que va, todo eso es metira ¡yo lo sé!
Porque luego de los catorce, llegaron los quince, los dieciséis, los diecisites y otros años más. Con ellos, nuevos amores y otras experiencias cada vez más superiores.
Algunas no como quería, otras mejor de lo que esperaba, en algunas recibí más de lo que dí. Pero vienen, sí, vienen. Es cuestión de tiempo. Cada historia es especial, posee un encanto incomparable.
El amor es magia, no trates de encontrarle razón, no rompas el hechizo. Sólo vívelo y disfrútalo cuando esté a tu lado.
Cuando se asoma a nuestra existencia sentimos que vale la pena estar, tenemos una razón poderosa y enigmática para continuar este viaje. A todo le hallamos sentido y vivimos con una melodía imaginada que zumba en nuestro oído todo el día.
Leí por ahí que, en teoría, el amor verdadero es capaz de superar cualquier obstáculo y de hacerse más fuerte con los impedimentos que encuentra en el camino.
Ama a tu pareja, es decir, acéptala, valórala, respétala, dale afecto y ternura, admírala y compréndela.
Si no la tienes aún, no te desesperes, llegará...

Publicado en Mi Revista (Edición mensual que se produce en la ciudad de Baní)
Escrito por Felivia Mejía

sábado, 7 de febrero de 2009

Periodismo desde dos perspectivas distintas


Algunos de mis compañeros del Máster Joly de Periodismo y Comunicación y yo en nuestra primera visita al Diario de Sevilla escuchando las orientaciones del director del programa, Juan Luis Pavón.

Todo el transcurso del Máster estuvo marcado por la rapidez. Hasta el final. Un miércoles tuvimos la última clase y al otro día nos tocó presentar el proyecto final. El martes siguiente nos graduamos y unas horas después ya estábamos recibiendo orientaciones sobre el trabajo que desempeñaríamos en el Diario de Sevilla.
Empecé a laborar en ese diario el verano pasado, en la sección Vivir en Sevilla, donde se ofrecen los detalles de los eventos acontecidos en la ciudad -cursos, conciertos, exposiciones, actividades de recreación, celebraciones tradicionales- y se informa de temas de salud, ocio, entretenimiento, la agenda…
Vivir en Sevilla es algo compleja porque sus contenidos a veces rozan aquellos que realmente corresponden a las secciones Espectáculos o Cultura, así que a veces se armaba la disputa entre nosotros por algún tema.
Cuando me asignaron a esa sección lo primero que pensé fue: “Wao, voy en coche. Reportajes light, tranquilita en la redacción. Me pasaré un veranito sin coger mucho sol”.
¡Craso error! Sucede que me tocó un jefe bastante dinámico al que se le ocurrían los temas más estrafalarios. La verdad es que cada día cumplir con la agenda era un reto.
Mi mesa de trabajo estaba justo al lado de la del segmento Local. Esto me permitió conocer de cerca cómo se hace periodismo en esta área tan importante, dónde se tratan los temas que más tocan a los ciudadanos.
En una sección similar había trabajado antes en República Dominicana, en País del periódico El Caribe. Por eso, apoyada en mi experiencia, podía distinguir perfectamente el estrés en las miradas de mis colegas después de un día de intensa jornada.

Durante los seis meses en el Diario de Sevilla aprendí un periodismo diferente al que estaba acostumbrada, un ejercicio más cómodo, quizás. Pero no menos serio. Digo más cómodo porque mi jornada empezaba a media mañana, no tan temprano como en Santo Domingo, que desde las ocho de la mañana ya coinciden dos y tres ruedas de prensa a la misma hora. Entre las cosas que me llamaron mi atención destaco:

En el viejo continente conocí al 'periodismo del teléfono'. Una buena parte de las entrevistas se hacen por esa vía. La gente en la mayoría de los casos está presta a contestar sin objeción.
En Santo Domingo es toda una odisea encontrar a un funcionario o político disponible. Me sobran los dedos de mis manos al contar la cantidad de personas que siempre están dispuestas a contestar a la prensa por teléfono.

Otro aspecto es que en Sevilla no existe el superpoderoso equipo formado por periodista, fotógrafo y chofer.
El fotógrafo tiene su propia agenda y trabaja independiente al periodista. Esto a veces es un caos, porque no sabes qué tipo de foto te traerá el compañero. A veces escribes pensando en una imagen que luego no encuentras en el Millenium Picture (programa donde los fotógrafos descargan su trabajo).

Lo del transporte fue lo que me dejó anonadada. No me podía creer que yo debía llegar como pudiera al lugar de los hechos (a pié, en autobús o taxi ¡pagado de mi bolsillo!). Bueno, por lo menos descansé de la letanía de quejas sobre las malas condiciones de las flotillas de vehículos o la incomodidad con los choferes que sufrí en mi anterior trabajo.
Si ibas fuera de Sevilla tenías que llevar el comprobante del taxi o autobús que tomaras para reembolsarte el dinero a final de mes, nada de dietas o viáticos. Si te trasladabas en tu propio automóvil, debías llenar una ficha donde se detalla la cantidad de kilómetros recorridos y en base a eso te daban una cuota para los gastos de combustible.

La jornada en España tiene dos pausas importantes y cuasi sagradas: una para tomar café y otra para fumar.
Mis colegas españoles tomaban café como si fuera agua. En este caso, El Caribe les lleva ventaja. En el Diario de Sevilla no disponíamos de una señora tan amable como Doña Colón que te lo lleva con tanto cariño al escritorio, si no que era preciso salir a comprarlo a una cafetería o tomarlo de la máquina ubicada en el tercer piso.

Hay algunas cosas que permanecen invariables no importa la redacción en la que te encuentres. Por ejemplo, no cambia que la sección de Deportes sea la que siempre está más animada y graciosa. La celebración de la llegada del viernes como un regalo divino (si no te toca trabajar el fin de semana, claro). La soledad y el silecio del salón al mediodía. Está presente también la satisfacción personal cuando ves tu trabajo publicado (la satisfacción es mayor cuando publicas un reportaje denunciando algún abuso y al otro día te enteras de que se han tomado cartas en el asunto).

Asimismo, no cambian las discusiones entre colegas en torno a quién le corresponde tomar los días libres primero. Están las quejas por los bajos salarios –que pena que este aspecto también se repita hasta en euros-. Las eternas quejas por la lentitud con la que trabajan los ordenadores y por la falta de avanzadas tecnologías en las salas de redacción que permitan un trabajo más rápido y eficiente. En Sevilla también se escuchaban rabietas porque no funcionaba la fotocopiadora o la impresora justo cuando más las necesitabas.

Descubrí que no importa la sala de redacción que visites, te encuentras con el periodista chistoso, que siempre hace amena la jornada con sus cómicas ocurrencias; la periodista fashion, que no parece que va a la calle a cubrir ruedas de prensa de políticos criticando la gestión gubernamental, sino que se viste como para desfilar en una pasarela de moda; el periodista despistado, el hippie, el gruñón, el mandón… Los había en Sevilla y de cada uno de ellos también conocí un ejemplar en El Caribe.

jueves, 29 de enero de 2009

Amargo viaje hacia el dulce hogar


Mi llegada a Santo Domingo... Todo esto era mi equipaje "de mano".

“¡Manomiiiinoooo!” Le grité a mi hermano cuando lo vi al acercarme al pasillo por el que desfilan los “llegados”. Una alegría tan grande me entró al verlo con su gorra de jevito. Después vi a mami, a su lado estaba papi y de repente distingo a mi tía Ericka con cámara en mano y toda la intención de captar el momento en que llegué a mi tierra después de más de un año fuera.
Cuando vi los rostros de esta gente que amo tanto borré por completo todo el mal rato y el caos que sufrí durante el viaje.
Un viaje de tantas turbulencias, pero no por mal clima o bruscos movimientos en el avión, sino por las dificultades para transportar mi equipaje.
Ese bendito equipaje ha dado agua de beber hasta el final.
Primero, fue un quebradero de cabeza acomodar las cosas en las maletas. Segundo, sufrí bastante para bajarlas por las escaleras del tercer piso donde vivía.
Al principio de la recogedera tenía dos maletas. Luego, decidí comprar otra súper grande con el propósito de que cupieran todas mis cosas. Todo cupo, es cierto, pero obvié un detalle muy importante: no importa que todo quepa, la cuestión está en el peso del equipaje. Esto último fue lo que me jodió el día fijado para volar.
Desde que la señorita del Check-in me vio avanzar al mostrador, ni siquiera me dejo subir las dichosas maletas: “Ese equipaje es una barbaridad, señora, yo no lo puedo facturar. Debe sacarle unos cuantos kilos”, sentenció.
“¡Pero si ni siquiera lo ha pesado!”, protesté.
De nada valieron mis quejas. Su experiencia le afirmaba que esa maleta no tenía cabida. No se equivocó.
El máximo eran 23 kilos y sólo la súper grande maleta ya pesaba 42. Las demás, también marcaron un sobrepeso exorbitante.
Sí, lo sé. Era una barbaridad. Pero compréndanme, por favor, me despedía para siempre de mi reciente morada. Tenía que empacar un año y tres meses de vida en tan sólo tres maletas.
Asi le expliqué a la señorita.
“Yo estoy dispuesta a pagar lo que sea por los kilos de más”, le dije casi rogando.
“Lo siento. Hasta el sobrepeso tiene sus límites”, expresó fríamente la facturadora.
“Ese equipaje es una barbaridad” repetía insistente y yo me ponía nerviosa.
Me dispuse a sacar cosas rapidísimo, lo primero que estuvo a mi alcance. Tensa. Asustada. Con el tiempo en contra.
Mi amigo Juan Miguel me ayudó. A la tarea se sumó también mi amiga María, compañera de viaje.
Agachada junto al equipaje, inmóvil, susurré: “Ay Juan, estoy nerviosa”.
“Bueeeeno, Doña Felivia, no es momento para nervios, póngase a sacar unas cuantas blusas y pantalones si no quiere perder el vuelo”, me advirtió mi amigo.
Entre el saca y saca; el sube, baja y vuelve a subir del equipaje en el peso; se nos pasó casi una hora.
“Señora, apúrese que va a perder el vuelo”, me advertía la mujer, esperándome para facturar.
Temblorosa, saqué mis fabulosas zapatillas BCBG (reconozco que tienen unos tacones súper pesados). Con profundo dolor en mi corazón dejé los jeans explosivos que compré en Stradivarius para los bailoteos de los Saturday Night.
A seguidas, mis manos inquisidoras agarraron el perfume Sexy de Antonio Banderas (un tremendo frasco que pesaba casi un kilo) que había comprado para mi hermano.
También se quedó una cajita de madera -muy bonita, delicada y, claro, pesada- que me regalaron cuando fui a cubrir una rueda de prensa sobre la feria de Estepa.
En Sevilla se quedó el bulto negro que compartió conmigo un montón de viajes “low Cost” con Ryanair.
Además, dos pozuelos de los que traen inscrito España y un cenicero con un toro negro dibujado, parte de los souvenires que había comprado por si me surgía algún regalo de imprevisto. Así fui dejando otras tantas cosas.
“Ya no puedo más”, le balbuceé a la mujer. Y se me aguaron los ojos.
Por fin se condolió de mí y permitió pasar las maletas. Ambas nos convertimos en cómplices del exceso de equipaje, pese a mi sentido abandono de algunas de mis cosas.
Pensaba que había pasado lo peor. Sin embargo, lo peor estaba por empezar.
Unas cositas de las que definitivamente no quería desprenderme las fui acomodando como pude en el equipaje de mano. La mochila se puso tan pesada que casi ni me la podía encaramar en la espalda. El caso grande fue protagonizado por la maletita, las rueditas no querían ni correr por todo el peso.
“Última llamada de embarque para el vuelo de Iberia 6501 con destino a Madrid”, escuché. Eso me dio fuerzas para avanzar en el eterno pasillo.
Cuando creo que todo está resuelto, porque logré llegar al avión, sucede que la maleta de mano no cabe en ninguna parte.
¡Santísimo! No la podía subir en los apartados de arriba ni tampoco entraba debajo del asiento.
“Señorita, ese equipaje no es de mano, debe salir a facturarlo”, me dice una azafata.
“Pero cómo voy a salir a facturarlo si ya este avión está por arrancar”, le respondo desconcertada.
Entre el tú me dices y yo te digo despegó el avión.
Sin más remedio, una azafata muy amable me ubicó la maleta en un asiento vacío.
Un enfrentamiento similar tuve con otra azafata en el segundo avión que tomé, con destino Madrid-Santo Domingo. Me defendí como pude hasta que subí con la maletica.
Después de ocho horas y media de vuelo, por fin aterrizamos en el aeropuerto Las Américas.
No tenía fuerzas en los brazos. Los hombros me dolían tanto.
Durante todo el viaje me consolaba con pensar en la cara de felicidad de mi familia al verme y de la alegría que sentiría yo en el reencuentro.
También, me imagina abriendo mis maletas y repartiendo todo lo que compré para todos. Era feliz pensando en la cara de mi hermana cuando le enseñara los vestidos rojo y negro que compré en el Factory para las dos.
Que va. Un consuelo que nunca se hizo realidad. Me quedé como la muchachita a la que se le cayó el jarrón de leche que iba a vender en el mercado y que de camino había estructurado todo lo que haría con una ganancia que nunca vio.
Señores, no llegaron las maletas a Santo Domingo, se quedaron que se yo dónde.
Para completar el cuadro de terror sólo falto que hubiera caído un aguacero, así se ponía el panorama más dramático.
(Sin embargo, el sol brillaba insistente, celebrando mi llegada jejeje)
Mi amiga y yo fuimos las últimas que salimos del área de inmigración sin las benditas maletas.
“Es posible que sus maletas no hicieran la conexión en Madrid. Llene una hoja de reclamación y en esta semana se les enviará su equipaje” fue la respuesta de Iberia.
Y eso que mi madre pensaba irme a buscar en un camión, porque es que la tenía ya sorda advirtiéndole que iba a llegar con un montón de equipaje tan pesado que no íbamos a caber en el carrito de papi.
Por suerte no me hizo caso.
“Lo importante es que llegaste tú y llegaste bien”, me consoló mi mamá, con la dulce voz que calma la desesperación de un corazón abatido por la desesperanza.
En ese instante me dí cuenta de que había llegado a casa. Entendí que lo demás está de más. No hace falta otra cosa adicional que estar.
Comprendí que la felicidad no estaba en las maletas que se quedaron, ni en las cosas que compré para regalar.
Estaba en el reencuentro con mi hermano con su gorrita de jevito, en los besos sonaos que me dio mi mami en el rostro, en los abrazos tiernos de mi papito y en mi tía Erica, que pese a que no llegué con las dichosas maletas, no dejó de tomar fotos de mi llegada.
Un viaje inolvidable, sin duda.

jueves, 22 de enero de 2009

Vivir


El temor que produce lo desconocido a veces nos impide recorrer caminos que podrían conducirnos a lograr lo que más anhelamos.
Lo mejor es no apresurarse a hacer conjeturas infundadas. Bien podríamos esperar a que llueva para abrir el paraguas.
Hay tantas cosas que descubrir, lugares por visitar, situaciones que presenciar, gente por conocer, tristezas que lamentar y alegrías que disfrutar que seríamos injustos con nosotros mismos si preferimos conformarnos con establecer una rutina y así privarnos de aprovechar al máximo de este efímero paseo que es la vida.
Propongo que nos liberemos de la incertidumbre de no saber qué pasará después y despejemos la duda que nos nubla el pensamiento cuando se trata de arriesgar la comodidad por vivir la aventura.
Como dice la canción del argentino Diego Torres: "es mejor perderse que nunca embarcar". Si no echamos a andar, creo que es muy probable que estemos dejando pasar lo mejor.
Yo ya me he puesto el casco. Estoy lista para lanzarme de la tirolina y disfrutar de sensaciones extremas. Estoy segura que del otro lado de la montaña también crecen flores muy bonitas, que no me lo cuenten, lo quiero comprobar por mí misma...
¡Anímate a ser el siguiente en la fila!

lunes, 12 de enero de 2009

Rebajas que suben las ganas de comprar

Dos pantalones jeans. Un vestido negro y otro rojo, del mismo modelo (súper largos con tirantes, de esos que van holgados de la cintura para abajo y realzan el busto). Tres blusas para los bailoteos nocturnos de los sábados. Todo eso ocupaba mis manos y arropaba mi hombro en la primera tienda que visité de las tantas que me esperaban.
Es tiempo de rebajas. Para aprovecharlas al máximo, o sea, comprar al por ciento de descuento jamás imaginado -entiéndase hasta un 80, según los comerciantes- decidí ir a un Factory (outlet), donde se supone que de por sí ya es barato.
Al final no lo compré todo. De los jeans, ninguno traje conmigo porque desgraciadamente en nada favorecían las dimensiones de mi patio. Pagué sólo una blusa y los dos vestidos, que me quedaron tan bien y no pude decantarme por uno de los colores. Además, el precio era un regalo.
¿Dos vestidos en la misma moda?, se preguntarán algunos, pues al final siempre termino regalándole uno a mi hermana.
Cuando camino por las calles Sierpes y Tetuán en Sevilla y veo las tiendas abarrotadas de personas, se me hace difícil creer que en estos momentos España está en crisis.
La temporada de rebajas se adelantó al dos de enero, aunque las grandes firmas aplicaron descuentos a sus mercancías a partir del día siete. La solicitud la hizo la Confederación Empresarial de Comercio de Andalucía al Ayuntamiento tras manifestar que “las ventas estaban muy flojas”.
En menos de una semana de disparar el gatillo la Confederación anunciaba que más de un millón de personas habían asistido a las rebajas y que valoraban las ventas de esos cinco días en 120 millones de euros. Y todavía quedan semanas por agotar. Ya podrán imaginarse el tremendo movimiento comercial que generará este periodo.
“Podemos decir que se ha reactivado el comercio. Adelantar la fecha de rebajas ha sido una excelente idea”, declaraba para la prensa el presidente de la Confederación, Manuel García-Izquierdo.
Ir de tiendas en este periodo es toda una odisea. Los establecimientos llenos de gente que se empujan y se pelean por una pieza. La gente coge de todo como loca porque teme que el que está a su lado le va a “robar” justo la prenda que “necesita”.
El maratón del ‘corre corre a ver que pillo primero’ se torna mas intenso si vas acompañada: “Feliviaaaa, aquí hay una blusa que te puede servir ¡y cuesta cinco!”, me grita mi amiga por una lado. Yo, desde el otro extremo de la tienda: “Mana, tengo un pantalón de tu número que está casi regalao. Espérate que voy para allá”. Nos gritamos eufóricas entre la algarabía de la gente por la pesquisa de algún 'diseño único'.
A mí se me caen los brazos. No es que compre mucho pero entre lo que cargas las bolsas, ir de tienda en tienda, el deja y recoge de los paquetes para medirte las nuevas piezas, desbarata a cualquiera.
¡Y el calor! No resisto los probadores, allí dentro sufro un calor terrible. Detesto aquellos que aparte de estrechos apenas tienen un gancho para colgar las piezas y el bolso, los paquetes de la compra anterior y todo lo que lleves.
Algunos tienen un techo tan bajito que puedes sentir como el caliente del bombillo te quema la cara.
¿Y qué decir de los que sólo tiene un espejo? Huy, ¡es un abuso! No te permiten examinar en toda su amplitud cómo te queda el modelo que te mides.
Ves a tanta gente buscando lo mismo que esto me pone ansiosa. Cree una que la dejarán sin mercancía. Así pasan las horas, buscando y buscando con desesperación sin saber qué.
También, están las interminables filas en todos lados, para usar los probadores o pagar en caja. Hasta para comprarse un café en la cafetería del almacén.
Entre el mira aqui, mide allí y compra allá, se me pasaron unas cuatro horas en el Factory, casi desapercibidas. Sólo al llegar a casa me dí cuenta de todo el día de caminata que tuve porque sentía un dolor en todo el cuerpo.
Esto de rebajas es un arma de doble filo porque al final sale una comprando un montón de cosas que realmente no necesita pero que adquiere “para aprovechar la oferta”.
Tras mi visita al Factory voy al cajero automático. Cuando retiro el recibo que dice el saldo que me queda confirmo que efectivamente es tiempo de rebajas. Mi cuenta ha bajado un considerable por ciento.

martes, 6 de enero de 2009

La magia de los reyes


Con dirección a la Pagés del Corro iba yo también a toda prisa con mi funda en la mano. Avanzaba ansiosa. Igual que los niños, igual que los adultos que no querían perderse el desfile de las 30 carrozas del Día de los Reyes Magos.
La tarde de este cinco de enero era gris. Pero ese nublazón que parecía que anunciaba un diluvio nó mermó las ganas de los que queríamos admirar el cortejo de la ilusión. Por suerte, no llovió.
Hacía muchos años que no vivía con tanta emotividad este día hasta que llegué a Sevilla. Me llamó la atención la magia que envuelve a los niños en esta época. Desde diciembre se les alienta a escribir la cartita a los Reyes Magos. Un montón de publicidad por todas partes. Los centros comerciales tienen sus buzones. Está el Heraldo Real que va a los hospitales y a los centros de acogida de infantes para mantener la ilusión y recoger las cartas. Los periódicos no se quedan atrás: reseñan cada acontecimiento relacionado con este evento.
Eran las seis de la tarde. Cuando quise llegar a la Pagés del Corro ya la calle estaba invadida por la multitud, agolpada en cada esquina.
Afortunadamente, cuando pasó la primera carroza había logrado un huequito estupendo en la intersección con la Farmacéutico Murillo.
Las carrozas (de Alicia en el país de la maravillas, el mago Berlín, personajes de Disney y otras fantasías) iban llenas de niños como pagecitos de los reyes que lanzaban caramelos por millares. La gente pedía y pedía. Los pequeños parecían no dar abasto para satisfacer sus demandas de más caramelos.
Es una euforia, es una emoción inmensa.
El ayuntamiento informó que unas 550.000 personas salieron a ver la "cabalgata", en la que se distribuyeron unos 50.000 kilos de golosinas (15.000 menos que el año pasado).

Mis zapatos se quedaban pegados en el asfalto por la melcocha de dulces aplastados. Las gomas de los camiones que arrastraban las carrozas estaban forradas de un lodo de golosinas.
Mi funda resultó pequeña y seguían pasando las carrozas y lloviendo caramelos. Entonces llegó el turno de usar mi cartera, la llené hasta que no podía cerrar el zipper.
Y continuaban cayendo las mentas, gomitas, paletas con sabor a piña, de fresa, naranja -Oh Dios-, recogí hasta que no cupo uno más en los bolsillos de mi abrigo.
Recuerdo que la historia de que los Reyes Magos eran quienes dejaban los juguetes me la creí hasta ya grandecita –no recuerdo la edad pero sé que para entonces ya tenía juicio suficiente como para entender que era sólo un cuento. Aún así me creía la historia de los tres magníficos-
Para mí resultaba difícil comprender, porque tuve unos padres que cumplieron su labor con demasiada eficiencia. Por más que mi hermana y yo permanecíamos en vela, junticas en la misma cama, nunca pudimos sorprenderlos cuando ponían los juguetes.
Hasta que en una ocasión, mi hermana y yo nos dimos cuenta, no porque lo hubieramos visto, sino porque a mi papá se le ocurrió dejarnos una nota junto a la 'calculadora que habla' (mi papá siempre daba unos regalos extraños, pero siempre útiles). La nota decía algo como “Por haberse portado tan bien este año, Melchor, Gaspar y Baltazar hemos decidido dejarles esta calculadora, que les ayudará con sus tareas de matemáticas. Es una calculadora especial, porque habla”.
La calculadora mencionaba con voz femenina cada tecla que se marcaba: "uno", "tres", "sumar", "igual", "dividido por", "borrar"... Y tenía tres velocidades y una musiquita muy chula.
Era la letra de papi, indiscutible, y el papel era de la libreta que tenía siempre encima del gabetero -¡vaya desliz!-. Pude reconocer incluso la tinta de su felpa azulmarino. Esa felpa por la que tantas veces me regañó porque dizque se la cogía sin permiso (mis hurtos nunca fueron efectivos, a los cinco minutos ya papi estaba echando de menos alguna de sus felpas. ¡No comprendo cómo! ¡Si tenía docenas! Pero bueno, ya eso es tema de otro post).
Para mi hermana y yo tal descubrimiento no fue decepción, más bien, orgullo por el regalo más grande que Rey alguno puede dar, unos padres tan maravillosos como los nuestros.

Esta foto me la envió José Rodríguez Polvillo. Es una de las carrozas que participaron en el desfile de la localidad de Gines (Sevilla).

viernes, 2 de enero de 2009

Pedalear, el más económico combustible


Fotos: Diario de Sevilla

Con un casco y unos guantes se prepara Paul para tomar el transporte que lo lleva a su trabajo cada mañana. Este parisino no se traslada en moto, aunque así parezca su atuendo. Realmente usa la bicicleta, un invento centenario que cada vez más gana auge en ciudades europeas como transporte público.

Conocidas son las características de limpieza, sostenibilidad y, sobre todo, economía de este transporte. Precisamente, éstas se cuentan entre las motivaciones para que más ciudades ofrezcan el servicio de alquiler de bicicletas públicas. Es una tendencia reciente en Europa adoptada bien sea como una manera de descongestionar el tránsito o como una medida para ayudar a la descontaminación del medio ambiente.

Al igual que Paul, miles de personas repiten la rutina de pedalear para ir al trabajo o simplemente llegar a donde desean en ciudades como Estocolmo, Lyon, París, Friburgo, Berlín, Ámsterdam y Barcelona, donde desarrollan este programa de préstamos ejecutados por sus ayuntamientos.

Además de dotar al ciudadano de bicicletas, el ayuntamiento se encarga de adecuar carriles bicis suficientes, crear parqueos en los sitios claves de la ciudad y colocar las oportunas señalizaciones que regulen este transporte y guíen al usuario.

Tomando el caso de España como referencia, un estudio realizado por la revista Consumer Eroski refleja que Sevilla es la ciudad que ofrece el mejor sistema de bicicletas públicas, junto a San Sebastián.

El proyecto Sevici arribó a su primer aniversario el pasado julio con más de 77 mil abonados, 1.600 bicicletas disponibles, 175 estaciones abiertas y 84 kilómetros de carril. Sevici, que había iniciado con 3.000 bicicletas y 30 estaciones, pretende ampliarse a 2.500 vehículos y 250 puestos.

Para poder usar las bicicletas públicas hay que abonarse. Existen dos tipos de abono: de una semana (5 euros) y anuales (10 euros). Además, se exige una fianza de 150 euros al cliente para sufragar posibles destrozos que le causen al vehículo.

La media diaria de alquileres en Sevilla es de unos 12.000, mientras que cada bicicleta tiene un índice de rotación de siete usos diarios.

El concejal de Infraestructuras para la Sostenibilidad del cabildo sevillano, Antonio Rodrigo Torrijos, en una rueda de prensa en la que realizó un balance del primer año de este servicio informó que la mayoría de los trayectos se registran de lunes a viernes entre las ocho y las nueve de la mañana, las dos y las tres de la tarde, y las ocho y las nueve de la noche. Esto indica que se trata de un medio de transporte utilizado para ir al trabajo en mayor medida que para el ocio o la diversión.



Dificultades que enfrenta el sistema de alquiler

La alta demanda de este servicio ocasiona algunos inconvenientes, por ejemplo, en determinadas horas el usuario no encuentra estaciones disponibles para dejar la bicicleta, al encontrarse todas llenas, sobre todo en las horas pico. De ahí que se torna imperioso que se habiliten mucho más aparcamientos que bicicletas.

Las bicicletas son susceptibles de robo y víctimas de vándalos que las deterioran. En París, en un año se robaron unas 3000 bicicletas. Mientras que en Sevilla (que cuenta con mucho menos bicicletas que la ciudad francesa, respetando las distancias, claro está) se contabilizó en igual periodo el robo de unas 80 bicicletas. Además, sólo en una noche desaprensivos pincharon las ruedas de 214 bicicletas en 14 estaciones. “La iniciativa ha sido muy bien aceptada y cuenta con un respeto masivo, sin que por ello esté exento de los efectos de algunos vándalos”, apuntó Torrijos.

Otro detalle a tomar en cuenta es la garantía de seguridad que ofrece el sistema de renta tanto para el usuario como para el viandante. En el caso de Sevilla, las bicicletas tienen seguro, pero no cubre los daños a terceros sólo responde por el ciclista en caso de accidentarse.

El ciudadano no hace nada con tener cientos de bicicletas a su disposición si no tiene las vías necesarias para pedalear, por tanto, es preciso adecuar bastantes kilómetros para que se pueda dar un servicio óptimo. Si no hay carriles suficientes, que incluyan al menos las principales vías de la ciudad, el cliente no valorará factible hacer suyo el uso de este transporte.



El apogeo

La implementación del sistema de préstamos de bicicletas trae consigo de forma natural la creación de carriles bici. Por ello, muchas personas se han animado a usar sus propias bicicletas para salir de casa.

Entre ellos está José Suárez, que recorre todos los días unos cinco kilómetros en bici para llegar a su trabajo y regresar a su casa. “Antes solo la usaba para pasear, pero ahora, como hay mas carriles disponibles, salgo con la bici a todas partes” expresa.

Ante esta situación, los ayuntamientos deben poner de su parte y crear para estos usuarios aparcamientos y las facilidades necesarias a los fines de que el uso de la bici vaya en aumento.

Para sumarse a los usuarios de este transporte se exige respeto a una serie de medidas: llevar casco protectores y que la bici esté en correcto estado tanto de frenos, luces y condiciones de las ruedas. De lo contrario el pedaleante deberá asumir la responsabilidad de una multa por parte de las autoridades de tránsito.

Turismo en bicicleta

En Sevilla varias compañías se dedican al alquiler de bicicletas a turistas. Una opción diferente y bastante práctica: conocer Sevilla en bici, que le permite al visitante coordinar su propia ruta y andar la ciudad a su aire.
El plan incluye la bicicleta, un mapa y un audioguía mp3 que detalla los datos más relevantes de los lugares históricos, información general de la ciudad y las leyendas conocidas en la ruta que marca el mapa.
Hay rutas planificadas y otras compañías que solo alquilan las bicicletas.

Mi impresión del uso de la bicicleta en Sevilla

Cuando llegué a Sevilla apenas se ponía en marcha el Sevici. Sin embargo, no era extraño encontrarse con gente pedaleando por todas partes y no exactamente de paseo. Lo que me sorprendía era ver a las mujeres con sus faldas largas o sus vestidos cortos y a los hombres con sus chaqueta y corbata en puro pedaleo. Sin complejos.
Pensé que esa sería una buena alternativa para mi República Dominicana, en especial para la capital que presenta tantos taponamientos en el tráfico. Y hasta se me ocurrió un eslogan y todo: Vámonos en bicicleta: por una vida saludable, por un medioambiente sostenible.
Luego pensé que no sé si con el calorazo que nos ataca casi todo el año esto fuera factible. Pero creo que para recorrer distancias cortas no estaría mal. Yo me apunto si se llega a implementar.
Creo que primero habría que empezar una campaña de concienciación sobre los beneficios de usar la bici. Además, sobre el respeto que debe existir entre el ciclista y el peatón. De igual forma, tendríamos que dejar de lado una serie de complejos que tenemos entre los que cito que si no es en carro no podemos movernos.
Podríamos empezar por habilitar carriles bici, para que la gente vaya sacando sus bicicletas entre semana, ¿que creen?
Termino asegurándoles que a pedales también existe una vida muy apasionante.