sábado, 4 de abril de 2009

Alquileres hasta el techo

Gris García, conserje de una empresa privada, gana 4 mil 500 pesos al mes, de los que destina 3 mil al pago del alquiler de su pequeña vivienda, sita en el kilómetro 13 de la autopista Duarte. “Cada final de mes es una preocupación. Ni yo sé cómo rindo el dinero para sobrevivir”, dice.

Katherine Mejía y Roberto Melo se casarán a finales de este mes. Desde ya han alquilado el techo que compartirán en el kilómetro 8 de la carretera Sánchez. Katherine está desempleada y Roberto trabaja como comerciante. De los 20 mil pesos que devenga, diez mil los invertirá en el pago de la renta y mantenimiento de la vivienda.

Estos dos casos reflejan que más de la mitad del sueldo de los empleados que no tienen casa propia se va en el pago de la renta. Es un tema que angustia a los diferentes estratos de la población.

“El Gobierno debería tener un programa para que las personas de escasos recursos tengamos acceso a viviendas populares. Yo tengo 40 años pagando alquileres, y sin esperanza de tener mi techo propio, porque no hay facilidades”, sostiene Gris.

En los últimos años la tarifa de los alquileres ha crecido significativamente. Entre las razones están que no existe una norma que regule el precio. Los propietarios son los que fijan la cantidad que más les conviene, tomando en cuenta las condiciones físicas en que se encuentra el inmueble.

“Lamentablemente, no hay un control en el precio de los alquileres. Si se muda la persona que ocupaba un apartamento, al próximo inquilino el propietario le aumenta el precio hasta en un 100 por ciento, y no un 10 por ciento, que sería lo correcto”, afirmó el agente inmobiliario Augusto Merán Familia, de la firma Céspedes Raven Inmobiliaria.

Además, hay quienes adquieren casas con préstamos bancarios, con el propósito de pagar las cuotas con el dinero que perciban de su renta. “Los intereses se han incrementado también, y la mayoría de los propietarios tienen hipotecas que pagar”, señala la agente inmobiliaria Venecia Holguín, de Inmobiliaria Veneluc.

En una revisión de los clasificados de un periódico, se pueden encontrar viviendas de las mismas características que difieren bastante de sus precios, debido a que la zona en la que se encuentra cada una determina su costo de alquiler.

Por ejemplo, una casa de tres habitaciones, dos baños, sala, comedor y cocina, puede costar 20 mil pesos en Arroyo Hondo, mientras que en el Kilómetro 12 de la autopista 30 de mayo se consigue en 12 mil pesos.

Las zonas más económicas se sitúan en los municipios de la provincia Santo Domingo, especialmente en la zona oriental. Los alquileres más costosos se hallan en el área Metropolitana del Distrito Nacional, como El Millón, La Julia, Evaristo Morales, Naco, Piantini, Bella Vista y Los Cacicazgos.

Al precio del alquiler se le suma el costo de mantenimiento, que depende del tipo de vivienda. Hay proyectos que cuentan con ascensores, gas común, electricidad y agua permanentes, en los que el costo de mantenimiento puede llegar hasta 10 mil pesos.

Una modalidad puesta en práctica hace ya bastante tiempo es que hay casas y apartamentos que se cotizan en dólares, tanto para la venta como para alquiler.

Foto: Carlos Mejía.

Requisitos. Aunque se disponga del dinero necesario, encontrar el techo ideal implica una ardua búsqueda para muchos y un quebradero de cabeza cumplir con los requisitos que piden ciertas inmobiliarias.

Algunos agentes cobran entre 100 y 500 pesos por mostrar una vivienda. Si el cliente no está interesado, le muestran otras en un plazo de quince días. Depende del cliente aceptar o no las ofertas. Pero el dinero que ha pagado por verlas no es reembolsable.

“Nosotros perdimos más de dos mil pesos buscando dónde mudarnos, tomando anuncios del periódico. Hacíamos citas con abogados y después que nos mostraban la casa nos decían que teníamos que pagar 500 pesos. Te lo dicen al final para que uno no tenga más remedio que pagarles”, explica Katherine de su experiencia.

Es complicado descubrir lo que hay detrás de un anuncio de alquiler en los clasificados de un periódico, pero es preciso tomar en cuenta que en ocasiones lo que se publica dista mucho de la realidad: “Leí un anuncio que informaba de un apartamento cerca de la avenida República de Colombia, pero cuando fui a verlo resultó que estaba a dos kilómetros de la avenida. Tampoco las condiciones del lugar eran como especificaba el anuncio. Fue una pérdida de tiempo y un esfuerzo en vano”, explicó Juan Severino, empleado privado de 32 años.

Los requerimientos para lograr un alquiler van desde un garante solidario, que debe tener un negocio o casa propia, hasta el depósito de 3 ó 4 meses más uno de comisión, que se queda en los bolsillos de quien gestionó el alquiler. “Nosotros pagamos cuatro depósitos, más uno que se pierde. Además, los gastos del contrato corrieron por nuestra cuenta, y en eso gastamos mil 500 pesos”, explica Katherine.

Cobrar más de un depósito viola la Ley de Inquilinato, que en el párrafo II del artículo uno señala: “En los casos de contrato de alquiler para vivienda, exclusivamente, se reputará que el adelanto entregado equivale a una mensualidad, independientemente de su duración”.

Además, se ha hecho bastante común que los futuros inquilinos deban llenar una solicitud a los propietarios de las viviendas en las que ofrecen datos personales, tanto propios como de su garante. Con previo consentimiento del solicitante, se confirman las informaciones mediante herramientas como Datacrédito, para luego depurar a la lista.

A las familias con niños se les dificulta más encontrar vivienda, debido a que algunos propietarios consideran que los menores provocan un rápido deterioro de sus inmuebles.

“Una propiedad valorada en millones de pesos se puede deteriorar a un grado tal que no se puede recuperar con los depósitos del inquilino”, afirmó el agente inmobiliario Julio César Bonilla.

Una ley de más de 50 años

La Ley 4314, que regula la prestación y aplicación de los valores en el inquilinato, data de octubre de 1955. Esta norma fue modificada por la Ley 17-88, de fecha 5 de febrero de 1988. Se trata de una ley mandataria que no contiene sanciones para los que la infrinjan.

Agentes inmobiliarios consideran que es una ley desfasada que debe adecuarse a las exigencias actuales.

Entre esos agentes está Venecia Holguín, de la firma Inmobiliaria Veneluc, quien explica que muchos no se animan a invertir en el negocio de alquileres, porque consideran que esa ley no les respalda.

“Esa ley es muy mala. No hay ninguna razón de que una persona con capital se motive a invertir para alquiler, ya que el marco legal no le garantiza que tenga la propiedad si el inquilino no le puede pagar”, expresó Holguín.

Datos

Beneficios
Aporte al PIB

Recientes informes del Banco Central revelan que los alquileres de viviendas constituyen el 5.4 por ciento sobre el Producto Interno Bruto.

Cantidad
Total de rentas

El Censo Nacional de Población y Vivienda realizado en 2002 refleja que de los 2 millones 725 mil 222 viviendas que hay en el DN, el 38 por ciento están alquiladas (1 millón 30 mil 512). En cuanto a la provincia Santo Domingo, de un millón 812 mil 858 viviendas, el 35 por ciento están alquiladas (629 mil 097).

Ley 4314
Incumplida

El administrador del Banco Agrícola, Paíno Abreu, ha dicho que los dueños de viviendas no cumplen con lo que establece la Ley de Inquilinato, que exige que los depósitos que pagan los inquilinos deben llevarlos a esa entidad. Por esa razón –dijo- el banco deja de percibir unos RD$50 mil millones, que bien podrían invertirse en el desarrollo del sector agropecuario. La Ley no establece sanciones para los que incumplan.

De mis publicaciones en El Caribe

2 comentarios:

Mary Esther dijo...

Buen trabajo Felivia, me alegra mucho leer tus reportajes y ver que estas avanzando...

Felivia dijo...

Muchas gracias, amiga! Cuidate mucho. Abrazos ;)