sábado, 20 de marzo de 2010

Hospitales buscan sanidad


Situación. Existe un reglamento que establece la forma en que los hospitales y laboratorios deben deshacerse de los residuos médicos, pero cada centro se maneja como puede. Los dueños de clínicas privadas también procuran una mejor estrategia.

Sólo 14 hospitales del país, de unos 156, cuentan con incineradoras para deshacerse de los residuos médicos. Sin embargo, no todas están en funcionamiento. En los hospitales Luis E. Aybar y el infantil Robert Reid Cabral dejaron de utilizarse porque su operación afectaba a los moradores del entorno.
La mayoría de los centros de salud encargan sus desechos a una empresa privada o tienen acuerdos con el ayuntamiento para su recolección.

El director del Hospital Maternidad La Altagracia, Juan Cid Troncoso, expone que sería muy costoso para el Estado instalar una incineradora en cada hospital, por la cantidad de combustible que se consume y la elevada inversión para mantenerla.

Al igual que otros galenos, propone que se establezca un lugar común donde sean depositados esos desechos. Plantea que los hospitales se clasifiquen por región y que cada región cuente con un vertedero que cumpla con las normas sanitarias.

El Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social conoce las debilidades que padece. Como primer paso, a mediados del año pasado puso en vigencia el Reglamento 126-09 sobre los desechos y residuos generados por los centros de salud y afines. Esa norma dicta las medidas  para evitar que los desechos hospitalarios tóxicos y no tóxicos atenten contra la salud de médicos y pacientes.

En su artículo 8 indica que se deben separar los residuos al momento de generarse, calificándolos de infecciosos y especiales, los que se depositarán en fundas rojas; comunes, en fundas negras; y radioactivos, en recipientes especiales. Exige que se elabore una ruta y un horario para sacar los desechos.

Muchos hospitales no cumplen a cabalidad con esa norma. Por ejemplo, en el Darío Contreras, aunque tienen un depósito particular para la basura médica, se observa que alguna funda roja se escapa al montón de la común. Además, los desechos médicos se encuentran al aire libre, cuando lo ideal es que estén en un lugar cubierto.

El encargado de mantenimiento de ese centro, Rafael Cairo, apunta que están evaluando la posibilidad de instalar nuevos equipos para someter los desperdicios a altas temperaturas y así matar las bacterias. “Esa es la nueva tendencia para proteger el medioambiente. Para eso se necesitaría invertir 1.5 millones de pesos y entrenar al personal”, dice.

El presidente de la Asociación de Clínicas Privadas, Rafael Mena, se expresa optimista. Señala que aunque todavía ese sector no cuenta con las facilidades de un lugar idóneo para el depósito y de transporte adecuado, se están dando pasos para resolver ese problema.

“Nosotros entendemos que los residuos, como la sangre y restos de cirugía, deben tener un tratamiento especial y para cooperar con eso estamos dispuestos a trabajar con las autoridades y asumir el costo, en beneficio de la salud colectiva”, opina.

Explica que tienen un contrato con los ayuntamientos, que tienen unidades especiales para transportarlo hacia el destino final ya sea una incineradora o un vertedero.

Propuestas de Cambio

Unos tres años atrás, lo cotidiano era que los hospitales arrojaran la basura sin distinción en los contenedores comunes, como era el caso del Luis E. Aybar. Ese centro, con asesoría de japoneses, está implementando desde el 2006 el “Proyecto de manejo de desechos hospitalarios”.

No obstante, el proceso le resulta costoso, ya que cada una de las cinco dependencias de esa ciudad sanitaria invierte RD$16,000.00 mensuales para incinerarla fuera del hospital.

El director de Salud Ambiental del Ministerio de Salud Pública, Luis Emilio Féliz Roa, asegura que el principal inconveniente está en los municipios, debido a que los materiales se depositan en vertederos y el personal algunas veces no toma las medidas de prevención necesarias.

Informó que están en conversaciones con el Consejo Estatal del Azúcar para determinar qué terrenos le pueden aportar para construir vertederos especiales y que están estudiando alternativas menos contaminantes que las incineradoras como la esterilización de los desechos o la trituración. Esa última opción permitiría reducir el volumen  para luego depositarlo en un destino final. “Aunque aclaro que en todo el mundo se usan las incineradoras, porque tienen filtros que eliminan la contaminación”, afirma.

Datos de la OPS
De cuidado
De la producción total de residuos hospitalarios, se estima que un promedio de 20% representa peligro de infección, el resto es basura común.

Consecuencia
Casi el 50% de las infecciones hospitalarias son ocasionadas por malas prácticas y falta de higiene.

Atención
El mal manejo de esos residuos afecta al medioambiente y pone en riesgo la salud de los pacientes, del personal médico y los que viven en el entorno, quienes podrían adquirir enfermedades infecciosas.

Foto: Juan Almánzar
(Depósito de basura del Hospital Darío Contreras)


Publicado en El Caribe

1 comentario:

Yosvany Flash dijo...

En La Habana tenemos problemas económicos similares :-) La chimenea del Hosp Fajardo mide 15 metros y cuando la combustión no es completa el olor del humo afecta a los 20 000 habaneros que le rodean :-)También comenzó la incineración funeraria hace solo 3 años :-)Vamos mejorando :-)